Reflexiones Cristianas

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7. La expiación en símbolos – II

In 2008 4to Trimestre on noviembre 12 , 2008 at 6:35 pm

Versículos de estudio propuestos para esta semana: Levítico 16; Números 18:1-8; Salmo 28:2; 132:7; 138:2.



1. El santuario y la expiación

Efectivamente, tal como dice el autor de Escuela Sabática:

“En otras palabras, el Señor estaba diciéndoles a los israelitas: `Si ustedes pecaron y quieren eliminar su poder que esclaviza, tráiganlo a mí, a mi morada, y yo me ocuparé de él. ¡Tráiganmelo! Los israelitas abandonaban el Santuario bendecidos por Dios y justificados por su gracia.
Todo esto era símbolo de la obra de Jesús, nuestro verdadero Sumo Sacerdote (…) Hoy, Dios nos dice: `Si quieres estar libre de pecado, y que tu pecado esté perdonado, ¡ven al altar del sacrificio, donde mi Hijo pagó la penalidad por tu pecado!” Día domingo, 9 de noviembre, Pág. 52.

Esta misma idea expresada por el autor la hemos desarrollado en nuestro comentario “La eficacia de su ministerio sacerdotal“. Para aquellos que no lo han leído, os recomendamos su lectura, específicamente el epígrafe 2 “¿Cuál era el significado esencial del Santuario Terrenal?“.
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3. Juan el Bautista: Prepara el camino para Jesús

In 2008 3er Trimestre on julio 17 , 2008 at 1:58 pm

extos de estudio para esta semana: Mateo 14:1-12; Lucas 1; Colosenses 2:8; Apocalipsis 14:6-12

1. Predicción de Juan el Bautista (predestinar Vs predeterminar)

¿Estaba Juan el Bautista predestinado y/o predeterminado para ser lo que fue?

Para responder a esta pregunta les ofrecemos un análisis general sobre la “predestinación y predeterminación” que hemos realizado hace algún tiempo: PULSE AQUÍ.

Una vez comprendido que Dios no “predetermina”, sino que “predestina para salvación”, y que dicha predestinación (voluntad divina) incluye la otra parte de voluntad humana, ofrecemos, a continuación, un texto que muestra cómo dichas voluntades (divina y humana) estaban unidas al llamado de Juan el Bautista.

1.1. Petición del sacerdote Zacarías, padre de Juan el Bautista

El primer argumento lo encontramos en Lucas 1:13 y 14.

Pero el ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento” Lucas 1:13-14 (LBLA – destacado nuestro)

Aunque no se especifica el contenido de la petición de Zacarías, resulta evidente que el hecho de que su mujer, Elisabet, daría a luz a Juan el Bautista responde en primera instancia a la voluntad de sus padres (petición que han encomendado a Dios), y que está relacionada, vinculada o utilizada, por la voluntad divina (ver versículos siguiente).

Porque él será grande delante del Señor; no beberá ni vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre. Y él hará volver a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios. E irá delante de El en el espíritu y poder de Elías PARA HACER VOLVER LOS CORAZONES DE LOS PADRES A LOS HIJOS, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto” Lucas 1:15-17 (LBLA – destacado nuestro)


1.2. El niño crecía y se fortalecía, y Dios se manifiesta

El segundo argumento puede desprenderse de dos versículos concretos.

Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que apareció en público a Israel” Lucas 1:80 (LBLA – destacado nuestro)

durante el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados” Lucas 3:2-3 (LBLA – destacado nuestro)

Tanto el crecer, como el fortalecerse, y responder a la palabra de Dios, son acciones que contienen en sí misma la voluntad humana como respuesta en una dirección concreta. Evidentemente Juan podría haberse negado, o haber rechazado tanto su llamado como su voluntad de crecer y fortalecerse en espíritu.

Una muestra de libre albedrío en esta historia, puede encontrarse en la reacción de Zacarías frente al ángel Gabriel, cuando éste le comunica que su esposa dará a luz a Juan el Bautista, y Zacarías responde con desconfianza, quedando por ello mudo, hasta que todo acontezca.

Entonces Zacarías dijo al ángel: ¿Cómo podré saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada. Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas. Y he aquí, te quedarás mudo, y no podrás hablar hasta el día en que todo esto acontezca, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo” Lucas 1:18-20 (LBLA – destacado nuestro)


1.3. Conclusión sobre la predestinación o predeterminación en Juan el Bautista

Teniendo en cuenta el contexto bíblico general sobre la predestinación y predeterminación, y el contexto específico de la historia de Juan el Bautista, no existe ningún tipo de evidencia que demuestre que Juan el Bautista estuviera “obligado” o “predeterminado” a seguir el llamamiento divino.

2. Juan el Bautista era el “Elías” esperado por los judíos

Elías, fue un profeta que vivió en tiempos del rey Acab (1 R 17-2 R 2). La creencia judía de la época consistía en esperar su regreso, que anunciaría la llegada del día del Señor (Mal 4.5-6).

He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del SEÑOR, día grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición” (LBLA – destacado nuestro).

Esta idea judía era correcta, sin embargo, no sólo confundieron a Juan el Bautista con Jesús (Juan 7:40-41), sino que tampoco lo reconocieron, ni a Juan el Bautista, como el “Elías”, ni a Jesús como el Mesías (Mateo 17:10-12).

Es decir, el “Elías” que anunciaría la llegada del “día del Señor”, se cumplió en la persona de Juan el Bautista. Este hecho queda registrado en las Escrituras por las propias palabras de Jesús, quien clarifica toda esta confusión:

Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero? Y respondiendo El, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.” Mateo 17:10-12 (LBLA – destacado nuestro)

Jesús, por tanto, identifica a Elías (aquel Profeta esperado por los Judías antes de la venida del Mesías) con Juan el Bautista y, mientras que Juan el Bautista anunciaba la venida del Hijo de Dios, los judíos rechazarían a uno y a otro. Por eso no es de extrañar que tanto Juan el Bautista (Mateo 14:1-12), como Jesús, terminaran sacrificados.

3. ¿Qué relación existe entre el mensaje de Elías, Juan el Bautista y el tercer ángel de Apocalipsis?

Lo cierto es que la Biblia hace una comparación directa entre “Elías” y Juan el Bautista, tal como ya hemos comentado en el epígrafe 2.

Lucas 1:17 lo dice explícitamente:

E irá (Juan el Bautista) delante de El en el espíritu y poder de Elías PARA HACER VOLVER LOS CORAZONES DE LOS PADRES A LOS HIJOS, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto” Lucas 1:17 (LBLA – destacado nuestro. En mayúsculas la referencia a Mal 4.5-6)

El mensaje de Juan el Bautista para conseguir “volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos” era la predicación del “bautismo del arrepentimiento” (Lucas 3:3; Marcos 1:4-5) para perdón de los pecados (tal como dijera Isaías 40:3-5).

Tal como dice la VRV 95:

“De arrepentimiento: La palabra griega traducida aquí por arrepentimiento (metanoia), significa cambiar de actitud y convertirse a Dios” Nota al versículo Marcos 1:4 (destacado nuestro)

No existe duda respecto de la relación directa del mensaje de Elías y Juan el Bautista, ambos fueron LLAMADOS a predicar el arrepentimiento, un cambio de actitud, y en definitiva una verdadera conversión.

Ahora bien, ¿qué se dice sobre el mensaje del tercer ángel (Apocalipsis 14:6-13) y Juan el Bautista o Elías?

En realidad, todo el mensaje, en su conjunto, de los tres ángeles, es un llamado a honrar y alabar a Dios, quien juzgará al mundo” (vers. 6); reconocer a los dioses falsos que han enseñado a pecar y a desobedecer a Dios (Vers. 8), y abandonar la idolatría y no dejarse engañar por dichos dioses. De lo contrario el juicio caerá tambien sobre sus adoradores (vers. 9).

Dicho en términos positivos, los tres ángeles nos invitan, tal como dice la Biblia en Lenguaje Sencillo:

El pueblo de Dios debe aprender a soportar con fortaleza las dificultades y los sufrimientos. También debe obedecer los mandatos de Dios y seguir confiando en Jesús. Entonces oí una voz del cielo que me decía: “Escribe esto: “¡Dios bendecirá a los que de ahora en adelante mueran unidos al Señor Jesucristo!” “Y el Espíritu de Dios dice: “Así es, porque ellos descansarán de todos sus sufrimientos y dificultades, pues Dios los premiará por todo el bien que han hecho“. Apocalipsis 14:12-13 (BLS – destacado nuestro)

Por tanto, bíblicamente, no existe una relación directa entre Elías y Juan el Bautista con el mensaje de los tres ángeles (ni con el tercero específicamente), sino que su relación es indirecta, y se asemeja sólo en cuanto al contenido.

El problema de esta “relación” radica en deducir, apresuradamente, de que como Elías y Juan el Bautista fueron LLAMADOS, de la misma manera, aquellos tres ángeles se podrían corresponder con una institución o persona CONCRETA (con nombre y apellido), llamada para tal fin. En este sentido, podemos aceptar que el mensaje de los tres ángeles (en su conjunto) es un mensaje de reconciliación (al igual que el de Juan el Bautista y Elías), pero no podemos hacer una comparación directa, dado que, de hacerlo, podrían resultar desviaciones teológicas graves respecto del mensaje bíblico de Apocalipsis.

12. La eficacia de su ministerio sacerdotal

In 2008 2do Trimestre on junio 16 , 2008 at 4:58 pm

Versículo de estudio propuestos para esta semana por el autor de Escuela Sabática: Éxodo 25:8; Mateo 27:50, 51; Hechos 7:54-56; Hebreos 6:19, 20; 7:23-38; 8:1, 2; 9.

1. ¿Cómo era el Santuario Terrenal? (Éxo. 25-31)

Procuraremos en este primer epígrafe, comprender la composición y elementos del Antiguo Tabernáculo o Santuario Terrenal que Dios mandó a Moisés que construyera según su diseño.

Y que hagan un santuario para mí, para que yo habite entre ellos.Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así lo haréis. (…) Y mira que los hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte” Éxodo 25:8-9, 40 (LBLA – destacado nuestro)

Dios es el diseñador del Antiguo Tabernáculo. Dios mostró a Moisés aquel diseño/modelo tal como Él quería que fuera. Este hecho está registrado en Éxodo 25 donde se dan las prescripciones para la construcción del tabernáculo (Ofrendas válidas para el tabernáculo, versículos 1-9 y Ex 35.4-9; el Arca del Testimonio, versículos 10-22 y Ex. 37:1-9; la Mesa para el pan de la proposición, versículos 23-30 y Ex. 37:10-16; el Candelabro de oro, versículos 31-40 y Ex. 37:17-24). Entre los capítulos 25 y 30 de Éxodo se explica aún más detalles, partes y mobiliarios (ej. el Altar de sacrificios, el Altar para incienso, etc.)

Sin embargo, lo que ahora nos interesa, es conocer el tabernáculo propiamente dicho, y sus mobiliarios. Para ello observa la animación guiada a través del mismo, y sigue con la vista el dibujo que aparece debajo (pon los altavoces altos, dado que la locución es baja y se pierde con la música de fondo)


Visita guiada por todo el tabernáculo/santuario terrenal

En orden de aparición en el vídeo
2. Altar de sacrificios
3. Fuente de bronce
4. Candelabro de oro
7. Mesa de los panes de la proposición
6. Altar para inciensos
8. Arca del Testimonio

Una vez conocidos los diferentes mobiliarios y sus funciones, entonces estamos preparados para ver si la Biblia nos dice algo respecto de la relación entre dicho santuario y el santuario celestial junto a la función sacerdotal de Cristo en el mismo.

Lo que no resulta lógico, al menos bajo el principio de “sola scriptura“, es suponer que cada elemento del santuario terrenal debe estar representado de idéntica manera y forma en el santuario celestial. Es decir, el camino interpretativo no debe resultar de una traslación del “terrenal” al “celestial”, sino que debemos dejar que la Biblia nos ayude a interpretar por sí misma los elementos que son realmente importantes para nosotros (las especulaciones fuera de la Biblia, no sólo son peligrosas para el cristianismo, sino que resultan teológica y metodológicamente inapropiadas)

2. ¿Cuál era el significado esencial del Santuario Terrenal?

Dado que explicar con detalles cada uno de los elementos excede el objetivo de este comentario, a continuación nos centraremos en el significado esencial que todo el Santuario terrenal en su conjunto tenía para el pueblo de Israel. Esto nos permitirá, luego, comprender la relación que este sistema ritual tiene con Jesús como sumo sacerdote ministrando en el santuario celestial.

En el AT todo el santuario terrenal en su conjunto fue creado con la función de permitir que Dios pueda habitar entre su pueblo. El Santuario era el medio, herramienta o método DISEÑADO POR DIOS MISMO para poder cohabitar con su pueblo escogido, encontrarse con él, hablarle y que éstos pudieran reconocer en Él al Señor, el único y verdadero Dios que los sacó de Egipto.

Y que hagan un santuario para mí, para que yo habite entre ellos. Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así lo haréis” Éxodo 25:8-9 (LBLA – destacado nuestro)

Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel” Éxodo 25:22 (LBLA – destacado nuestro)

Será holocausto continuo por vuestras generaciones a la entrada de la tienda de reunión, delante del SEÑOR, donde yo me encontraré con vosotros, para hablar allí contigo. Y me encontraré allí con los hijos de Israel, y el lugar será santificado por mi gloria. Santificaré la tienda de reunión y el altar; también santificaré a Aarón y a sus hijos para que me sirvan como sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy el SEÑOR su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para morar yo en medio de ellos. Yo soy el SEÑOR su Dios” Éxodo 29:42-46 (LBLA – destacado nuestro)

Ahora bien, para que Dios pueda cohabitar con seres humanos pecaminosos debían éstos seguir ciertas conductas, procedimientos y normas impuestos por Dios que de alguna manera represente la pureza o limpieza redentora que Dios hace por su pueblo. De lo contrario, cualquiera que pretendiera acercarse a Dios sin dicha “gracia”, moriría (ej. Éxodo 30:21, Éxodo 28:43) y/o no sería posible dicha relación (redención).

Si os fijáis bien, tanto el pan, la lámpara, los corderos y el incienso debían “estar” CONTINUAMENTE (es decir, el pan sobre la mesa, la lámpara ardiendo, los corderos sacrificándose tanto por la mañana como por la tarde, y el incienso encendido… todos perpetuamente o continuamente).

Y pondrás sobre la mesa el pan de la Presencia perpetuamente delante de mí Éxodo 25:30 (LBLA – destacado nuestro)

Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para que la lámpara arda continuamente. En la tienda de reunión, fuera del velo que está delante del testimonio, Aarón y sus hijos la mantendrán en orden delante del SEÑOR desde la tarde hasta la mañana; será estatuto perpetuo para todas las generaciones de los hijos de Israel” Éxodo 27:20-21 (LBLA – destacado nuestro)

Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, continuamente. Ofrecerás uno de los corderos por la mañana y el otro cordero lo ofrecerás al atardecer;” Éxodo 29:38-39 (LBLA – destacado nuestro)

Y cuando Aarón prepare las lámparas al atardecer, quemará incienso. Habrá incienso perpetuo delante del SEÑOR por todas vuestras generaciones. (…) Aarón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año; hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas vuestras generaciones; santísimo es al SEÑOR.” Éxodo 30:8 y 10 (LBLA – destacado nuestro)

Esta era la forma ritual que Dios diseñó para manifestar su gracia y perdón y conseguir que todo Israel tenga acceso directo a su presencia.

3. ¿Qué nos dice el NT al respecto?

Existe un texto en el NT que contiene en sí mismo toda la explicación necesaria y suficiente. Se encuentra en Hebreos 10:19. Aunque pueda parecer exagerado, recordando sólo este versículo se tiene suficiente evidencia bíblica para comprender que Jesús es el reemplazo completo y mejorado de todo el santuario terrenal en su conjunto, dado que A TRAVÉS DE ÉL (y sólo Él), es como ahora tenemos acceso a Dios, y Dios mora en nosotros (ya no más sacrificios de corderos, inciensos, velos, aguas, panes, candelabros, mesas, etc.)

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,” Hebreos 10:19 (LBLA – destacado nuestro)

En este sentido la Biblia es muy clara. Si tenemos “libertad para entrar en el Lugar Santísimo” por la sangre de Jesús, es evidente que dicha Sangre reemplaza todo el ritual del antiguo Israel que permitía, como ya hemos dicho, el acceso a Dios, y la cohabitación de éste con Israel. Ahora, es a través de Jesucristo como accedemos a él, y Él a nosotros permitiendo la comunión o la cohabitación.

Veamos cómo Jesús es comparado con varios de los elementos o acciones que se producían en el Santuario terrenal.

A. Jesús es el Sumo Sacerdote (aquél que entraba una vez al año ante la misma presencia de Dios)
Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos” Hebreos 8:1 (LBLA – destacado nuestro)

B. Jesús “es” la sangre redentora (aquella de los machos cabríos y becerros que se sacrificaban para redención de Israel)
y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna” Hebreos 9:12 (LBLA – destacado nuestro)

C. Jesús es el “sacrificio continuo” (aquél representado por corderos de un año de edad, que se sacrificaban tanto por la mañana como por la tarde, continuamente)
pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, SE SENTO A LA DIESTRA DE DIOS” Hebreos 10:12 (LBLA – destacado nuestro)

D. Jesús es el “velo” (que se rasgó en dos con su muerte)
Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús,por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne,” Hebreos 10:20 (LBLA – destacado nuestro)

E. Jesús reemplaza todo el ritual del Santuario terrenal
Cuando El dijo: Un nuevo pacto , hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer” Hebreos 8:13 (LBLA – destacado nuestro)

Siguiendo con estas analogías, uno “podría” decir también que Jesús es el “pan“, el “candelabro“. Pero como no hay evidencias bíblicas explícitas respecto de estas últimas comparativas, preferimos quedarnos con Hebreos 10:19 donde sí se expresa claramente que Jesús reemplaza todo el ritual del Santuario en su conjunto (independientemente de los elementos particulares que formaban parte del ritual judío).

4. Ya no hay ritos purificadores, sólo Cristo y nuestras conciencias

Nos gustaría terminar con las palabras de Pablo, que nos dice en Hebreos 10:21-25:

y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura. Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió; y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros , y mucho más al ver que el día se acerca” Hebreos 10:21-25 (LBLA – destacado nuestro)