Reflexiones Cristianas

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12. Dotado para el servicio: Felipe

In 2008 3er Trimestre on septiembre 18 , 2008 at 1:30 pm

Versículos de estudio propuestos para esta semana: Hechos 6:3, 8; Romanos 12:6-8; 1 Corintios 12:1-11, 27-31; 1 Timoteo 3:8-12


1. Felipe: designado a realizar tareas propias del “diaconado” (aunque no se utiliza dicho adjetivo)

En Hechos 6 se nos dice que, dado que el número de discípulos crecía, fue necesario nombrar ciertas personas para solucionar problemas que estaban surgiendo entre los miembros. Entre ellos se escogió a Felipe (Hechos 6:5; Hechos 8:5, 26, 34; Hechos 21:8) – que no debe confundirse con Felipe, el apóstol (Mt. 10:3; Jn 1:43-45, 6:5, 12:21-22; 14:8), dado que dichos diáconos reemplazarían a los apóstoles en la atención de este tipo de problemas para que los doce pudieran seguir predicando o atendiendo la Palabra-.

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10. El significado de su muerte

In 2008 2do Trimestre on junio 2 , 2008 at 1:55 pm

Esta semana ofrecemos un análisis complementario al de la lección de escuela sabática, por ello no seguiremos, como lo hacemos habitualmente, la temática diaria que propone el autor, aunque sí la temática global del significado de la muerte expiatoria de Cristo en la Cruz.

1. Nacido para salvar

Es cierto, las enseñanzas de Jesús son necesarias (Mateo 22:33; Romanos 15:3-5; 2 Juan 1:9) pero no suficientes (2 Timoteo 3:15; Marcos 10:21; Romanos 4; Hebreos 11). Jesús vino a salvar (Lucas 19:10; 1 Timoteo 1:15; 2 Timoteo 2:10), no a enseñarnos a salvarnos a nosotros mismos (Lucas 18.11; Tito 3:5). Tanto el nacimiento como el significado de su muerte y resurrección fueron profetizados y explicados mucho antes de que ocurrieran estos hechos (Mateo 1:22, Mateo 2:15,17,23; 4:14; 8:17; 12:17; 13:14,35; 21:4; 26:54,56; 27:9). Así como la muerte de Jesús partió en dos la historia, de la misma manera, su nacimiento partió en dos las Escrituras (Hebreos 9:13-15). Así como la historia comenzó una “nueva cuenta” desde cero, con la llega del Mesías y su muerte expiatoria, Dios cumplió en Jesús su promesa de restitución de la raza humana (Juan 3:16). Jesús se acercó a nosotros, para que nosotros podamos acercarnos a Dios nuevamente (Hebreos 10:19-20).

Jesús no nació para morir, sino para salvar (Mateo 1:21). La muerte fue, sencillamente, el único medio, necesario y suficiente, para materializar la razón de ser de su venida: la salvación de la humanidad.

2. Una muerte profetizada pero no incitada

Es cierto que la muerte de Jesús fue profetizada antes de su nacimiento (Mateo 1:22, Mateo 2:15,17,23; 4:14; 8:17; 12:17; 13:14,35; 21:4; 26:54,56; 27:9). Es cierto también, que Jesús debía morir como único medio suficiente y necesario para la expiación de los pecados humanos (Marcos 8:31; Mateo 16:21; Hebreos 9:16). Y también en cierto que Jesús supo cuando llegó “su hora” (Lucas 22:14-15).

Lo que no es cierto, es que Dios haya instado o predeterminado en los judíos la entrega (Lucas 22:2, 71), en los romanos la condena (Lucas 23:12), en los discípulos el abandono (Lucas 22:31-34) y el engaño (Lucas 22:3-4, 22), y en el pueblo la ejecución (Lucas 23:20-21, 23). No. Dios no ha predeterminado ninguna de las acciones o decisiones humanas en relación a la muerte de su Hijo.

Mientras que las afirmaciones del primer párrafo de este epígrafe son todas bíblicas, no existe ninguna referencia bíblica que pueda demostrar la predeterminación de los pensamientos o decisiones de las personas que rodearon la muerte de Jesús. Aunque humanamente se nos hace impensable o inconcebible la profecía incondicional (como era el caso de su muerte) sin predeterminación, debemos aceptar la verdad bíblica revelada como explicación suficiente para nosotros.

Debemos aceptar que Judas entregó a Jesús porque su corazón amaba el dinero, y porque dejó que Satanás se metiera en él, que gran parte de los judíos de influencia lo entregaron a roma porque significaba una amenaza para el status quo del sanedrín, que los líderes romanos (Pilatos y Herodes), que entonces estaban enemistados, se amigaron y lo entregaron al pueblo por no encontrar motivos para su condena, y que el pueblo decidió finalmente, y de manera democrática, la muerte de Jesús y la libertad de Barrabás. Todas y cada una de estas acciones y decisiones fueron tomadas por personas como tu y yo, en su libre albedrío y decisión personal e individual. Dios no instó, ni motivó, ni manipuló las decisiones y acciones de cada una de las personas que rodearon a Jesús en estos momentos trascendentes de la historia.

Por todo esto Jesús dirá, poco antes de morir:

(…) Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y echaron suertes, repartiéndose entre sí sus vestidos” Lucas 23:34 (LBLA – destacado nuestro)


3. ¿Qué ocurrió con la muerte?

Con su muerte Jesús cargó sobre sí los pecados de la humanidad (1 Pedro 2:24). Con su muerte se rasgó el velo del santuario terrenal judío (Mateo 27:51). Con su muerte se transformó en Señor de vivos y muertos (Romanos 14:9). Con su muerte ya no hay condena para los escogidos (Romanos 8:33-35). Con su muerte nos hizo suyos para vida eterna (2 Corintios 5:14). Y finalmente, con su muerte se daría lugar a una nueva prueba de fe para los que buscan salvación, a saber: su resurrección ( 1 Corintios 15:14; 1 Tesalonicenses 4:14). Tema que estudiaremos la semana próxima.

El significado de su muerte es sencillo. Aunque escapa a toda lógica humana, tiene una lógica bíblica que se percibe a través del don de la fe: El significado de su muerte eres tú.

7. El enigma de su conducta

In 2008 2do Trimestre on mayo 15 , 2008 at 12:15 am

Versículos de estudio, propuestos para esta semana: Mateo 4:12, 13, 8:28-32; 11:18, 19; 21:12, 13; Lucas 2:41-51; 5:32; 1 Corintios 1:26-28.

1. ¿Abandonar a los padres?

1.1. El versículo y el comentario del autor de Escuela Sabática

El versículo de estudio está en Lucas 2:41-51, dice así:

Sus padres acostumbraban ir a Jerusalén todos los años a la fiesta de la Pascua. Y cuando cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta; y al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta , el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres, y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscarle entre los familiares y conocidos. Al no hallarle, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que después de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que le oían estaban asombrados de su entendimiento y de sus respuestas. Cuando sus padres le vieron, se quedaron maravillados; y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Mira, tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia. Entonces El les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no entendieron las palabras que El les había dicho. Y descendió con ellos y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón” Lucas 2:41-51 (LBLA – destacado nuestro)

El autor de escuela sabática nos dice que:

El incidente, superficialmente, da la impresión de un muchacho irresponsable, totalmente despreocupado por el dolor y la ansiedad de sus padres. ¿Qué padres no estarían terriblemente enojados por esa aparentemente insensible falta de cuidado por el bienestar de sus padres y las reglas del hogar? Este es uno de esos eventos que muestran los límites del uso de la conducta de Jesús, como modelo, en cada situación” Pág. 52, 2do y 3er párrafo (destacado nuestro)

¿Fue Jesús irresponsable? ¿Es cierto que este acontecimiento no es un ejemplo o modelo para nosotros? ¿Cuál es el mensaje del texto en cuestión, y qué debemos aprender de él? ¿Es legítimo especular sobre lo que no dice la Biblia? Estas son algunas de las preguntas que procuraremos responder a continuación.

1.2. El contexto inmediato

Cuando analizamos un texto bíblico, es común (aunque incorrecto) nuestra tendencia a valorar los hechos en función de nuestra cultura, época, experiencia y aprendizajes propios. Básicamente, cometemos un error grave al pensar que perder a nuestro hijo/a de 12 años en un centro comercial es equiparable a perder a un niño judío de 12 años en el Templo.

Hay una evidencia bíblica muy interesante que no debemos pasar por alto, se encuentra en el versículo 42, “Y cuando cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta” (LBLA – destacado nuestro)

El comentario de la VRV 95 dice así

Dt 16.16; cf. 1 S 1.3,21; 2.19. Según la costumbre judía, un muchacho de doce años se preparaba ya para incorporarse legalmente a la comunidad religiosa. La incorporación oficial tenía lugar a la edad de trece años“.

En la tradición judía del “Bar Mitzvá“la ley judía establece que la responsabilidad de los actos de un niño recae en los padres hasta llegar a esta edad. En adelante, los chicos (13 años) y chicas (12 años) tienen el privilegio —y la obligación— de participar en todas las áreas de la vida de la comunidad judía y asumir su propia responsabilidad respecto a la ley ritual judía, la tradición y la ética“. Benei Mitzvá. (2008, 9) de marzo. Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 07:56, mayo 14, 2008 from (destacado nuestro).

En otras palabras, Jesús estaba a las “puertas” de la madurez judía, es decir, de asumir su obligación y privilegio de participar de la vida de la comunidad judía, y de asumir plena responsabilidad respecto a la ley ritual. No era de extrañar, por tanto, que Jesús enseñara en el templo con 12 años recién cumplidos, como muestra de su capacidad para asumir sus deberes y responsabilidades (no sólo como Hijo de Dios, sino como Judío). Quizá de ahí el asombro de los judíos al escucharle hablar (vers. 46, 47).

La expresión “en los negocios de mi Padre me es necesario estar” (VRV 95) se traduce en LBLA como “me era necesario estar en la casa de mi Padre“. Si bien sus padres no comprendieron plenamente lo que Jesús les decía, no es extraño que María guardara este acontecimiento en su corazón y meditara en ello, porque veía que su hijo crecía en gracia ante Dios y los hombres (al igual que lo hizo cuando los pastores se maravillaban de su niño en el pesebre):

Por motivo de la perdida de Jesús por tres días:
Y descendió con ellos y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres” Lucas 2:51-52 (LBLA – destacado nuestro)

Por motivos del nacimiento de Jesús:
Y todos los que lo oyeron se maravillaron de las cosas que les fueron dichas por los pastores. Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón” Lucas 2:18-19 (LBLA – destacado nuestro)


1.3. Conclusión

Lucas nos trae un texto que muestra cómo Jesús crecía en gracia y sabiduría (inteligencia) delante de Dios y los Hombres, al punto de que aún un año antes de su “madurez” (reconocida por la tradición judía) ya cumplía perfectamente con sus obligaciones legales, éticas y religiosas. Este era el motivo por el que María, a pesar de la angustia, en lugar de reprochar a su hijo ATESORA dicho acontecimiento en su corazón.

2. ¿Mostrar enojo?

El autor de Escuela Sabática (Roy Adams) propone el estudio de tres eventos de aparente “enojo” por parte de Jesús. Así como en el caso anterior (cuando Jesús ser “pierde” por tres días, hallándose en el Templo de Jerusalén), la contextualización de los sucesos, y la enseñanza principal del texto es la guía fundamental para comprender los diferentes pasajes bíblicos. Es fácil y arriesgado caer en la especulación inconsciente cuando leemos pasajes como éstos.

2.1. Los tres pasajes planteados

No es, por tanto, casual que dichos acontecimientos y versículos propuestos por el autor sean parte de sinópticos, que seguramente serán de gran ayuda a la hora de comprender con plenitud sus enseñanzas.

2.1.1. Jesús sana a un muchacho epiléptico o lunático (Mt 17:14-21; Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico/lunático * y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Y lo traje a tus discípulos y ellos no pudieron curarlo. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo acá. Y Jesús lo reprendió y el demonio salió de él, y el muchacho quedó curado desde aquel momento” Mateo 17:15-18 (LBLA – destacado nuestro)
* epiléptico según LBLA, lunático según la VRV 95 (los síntomas descritos pueden referirse a uno o a otro indistintamente).

Leyendo los sinópticos podemos percibir la razón por la que Jesús reprocha a sus discípulos. En primer lugar, el hombre que tenía a su hijo lunático o epiléptico primero intentó el saneamiento de su hijo con los discípulos. Sin embargo, un dato curioso es que éstos no estaban solos, allí había una multitud alrededor de ellos, e incluso algunos escribas que discutían con ellos.

Cuando volvieron a los discípulos, vieron una gran multitud que les rodeaba, y a unos escribas que discutían con ellos“. Marcos 9:14 (LBLA – destacado nuestro)

¿Qué significa esto? Que el problema de fe de sus discípulos (que es, como veremos más adelante, el principal foco de enseñanza de este evento), no sólo afectaba a la sanación del lunático/epiléptico, sino que también afectaba al testimonio ante la multitud y escribas que allí aprovechaban para discutir.

El hecho de que los discípulos no hayan podido sanar al lunático/epiléptico se debía sólo a un motivo: falta de fe. Por ello, no sólo Jesús les dice a los discípulos “generación incrédula” (en el versículo 17 de Mateo), sino que también le dice al padre “Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23 VRV 95):

Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo acá” Mateo 17:17 (LBLA – destacado nuestro)

Y muchas veces lo ha echado en el fuego y también en el agua para destruirlo. Pero si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos. Jesús le dijo: “¿Cómo si tú puedes?” Todas las cosas son posibles para el que cree. Al instante el padre del muchacho gritó y dijo: Creo; ayúdame en mi incredulidad” Marcos 9:22-24 (LBLA – destacado nuestro)

Jesús está queriendo transmitir, no sólo a los discípulos, sino a la multitud y al padre, que la fe es necesaria y suficiente para la sanación del lunático/epiléptico.

En este contexto Jesús utiliza la expresión “¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo acá” del versículo 17 de Mateo

Por tanto debemos considerar lo siguiente:

1. La expresión “generación incrédula y perversa” es una referencia directa a Deuteronomio 32:5,20, por lo que era una referenica clara a su infidelidad y/o falta de fe.

2. La pregunta retórica “¿Hasta cuando estaré con vosotros?“, es una referencia directa a la inconsciencia e inmadurez de los discípulos respecto de su responsabilidad de actuar con fe para sanación de los necesitados y testimonio de los demás.

3. La pregunta retórica “¿Hasta cuando os tendré que soportar?“, podría referirse tanto a la paciencia manifestada por Jesús respecto de la inmadurez de sus discípulos, así como el “soporte” que Jesús debía ofrecer cada vez que ellos manifestaban falta de fe.

Teniendo en cuanta, por un lado, que existía un problema grave de falta de fe en los discípulos que traía problemas tanto para el necesitado como para la multitud que se privaba de testimonio, dando lugar, además, para que los escribas tengan la oportunidad de discutir (y probablemente acusar) , y por otro, que Jesús utiliza una expresión “hecha” del A.T (Deuteronomio), y luego dos preguntas retóricas para despertar la conciencia de sus discípulos, parece bajo este contexto, menos fuertes y muy justificadas sus palabras.

Por otro lado, en este caso, no debemos creer que había “enojo” tal como subjetivamente podemos interpretarlo cada uno de nosotros, según nuestras personalidades y temperamentos (sencillamente porque no todos nos “enojamos” de la misma manera), y mucho menos que dicho enojo era cercano o similar a la ira (que es lo que normalmente solemos pensar), estas ideas no pueden desprenderse bíblicamente de los textos estudiados. Recuerda que aquí se nos dice lo que dijo, pero no el cómo lo dijo. Esto es fundamental a la hora de “juzgar” lo que leemos

2.1.2. Jesús purifica el templo (Mt 21:12-13; Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

Fíjense que aquí tenemos un sinóptico completo (es decir un mismo hecho narrado en los cuatro evangelios). En este caso, tenemos no sólo palabras de Jesús, sino también acciones descritas en los diferentes textos sobre el mismo hecho. Cuando unimos todos los relatos complementarios, y “contamos” la historia unificado nos queda el siguiente texto, donde destacamos los dichos y hechos de Jesús (en base a los textos bíblicos en la versión LBLA).

La Pascua de los judíos estaba cerca (Juan) llegaron a Jerusalén (Marcos), y Jesús subió a Jerusalén (Juan). Entró Jesús en el templo (Mateo), y encontró en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes (Juan), echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo (Mateo, Marcos y Lucas); desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas (Juan) de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas (Mateo y Marcos), y no permitía que nadie transportara objeto alguno a través del templo (Marcos). Y les enseñaba, diciendo (Marcos) «Escrito está: “MI CASA SERA LLAMADA CASA DE ORACIÓN”, pero vosotros la estáis haciendo CUEVA DE LADRONES»(Mateo, Marcos y Lucas); y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio. Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: EL CELO POR TU CASA ME CONSUMIRÁ. Entonces los judíos respondieron y le dijeron: Ya que haces estas cosas, ¿qué señal nos muestras? Jesús respondió y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Entonces los judíos dijeron: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días? Pero El hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto; y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había hablado (Juan). Y en el templo se acercaron a El los ciegos y los cojos, y los sanó. Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que había hecho, y a los muchachos que gritaban en el templo y que decían: ¡Hosanna al Hijo de David!, se indignaron y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les respondió: Sí, ¿nunca habéis leído: “DE LA BOCA DE LOS PEQUEÑOS Y DE LOS NIÑOS DE PECHO TE HAS PREPARADO ALABANZA”? (Mateo). Los principales sacerdotes y los escribas oyeron esto y buscaban cómo destruirle, porque le tenían miedo, pues toda la multitud estaba admirada de su enseñanza (Marcos). Y enseñaba diariamente en el templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matarle; y no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de El, escuchándole. (Lucas) Y cuando atardecía, solían salir fuera de la ciudad, (Marcos) Y dejándolos, Jesús salió fuera de la ciudad, a Betania, y se hospedó allí (Mateo)”. (Basado en los sinópticos en Mt 21:12-13; Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22 – LBLA – destacados nuestros)

En Éxodo 12.1-27 podéis leer sobre la institución de la Pascua, y cómo la misma era una “fiesta solemne de Jehová“. El relato en cuestión, tal como menciona Juan, se ubica cercana a una Pascua. Es por ello que los Judíos, y Jesús, subían a Jerusalén, y concretamente al Templo para preparar sus sacrificios e impuestos.

Según la VRV 95:

En el atrio exterior del templo, donde podían entrar los no judíos, había comerciantes que vendían animales para los sacrificios y cambiaban monedas extranjeras (consideradas impuras) por monedas de Tiro, que eran las únicas que se aceptaban como ofrendas o en pago del impuesto del templo (Mt 17.24 n.). Este negocio, legítimo en sí mismo, se prestaba a graves abusos (v. 13)“.

Como puede verse en Mateo 17:24, cada varón judío debía pagar, según la tradición, un impuesto anual al templo a precio de dos dracmas (aprox. dos denarios romanos), el equivalente al salario de dos días de un campesino. Y como hemos visto en Éxodo 12.1-27, para la Pascua, también se requería de ciertos animales para sacrificios. Por ello en el atrio exterior del templo, donde podían entrar quienes no eran judíos, había comerciantes que vendían animales para los sacrificios y se cambiaban monedas aceptables para el pago del impuesto del templo (cf. Ex 30.13; 38.26).

El problema no estaba en el comercio en sí mismo, sino en haber convertido, tal como expresa Jesús, dicho comercio en “cueva de ladrones“, es decir, Jesús no esta echando comerciantes sino ¡LADRONES! (o lo que es lo mismo, comerciantes que aprovechaban para robar, engañar o cometer fraude en sus transacciones).

Bajo la solemnidad de la cercana fiesta de Pascua (fiesta sagrada), y los robos, engaños o hurtos (ambición humana y pecaminosa) es como deben interpretarse las acciones y apalabras de Jesús.

Algunas consideraciones respecto de sus palabras y hecho:

1. Jesús coge un “azote de cuerdas: Muchos piensan, especulativamente, que Jesús cogió el azote y comenzó a “asustar” a los comerciantes. Esto es pura especulación. Lo más probable, aunque también especulativo, según el contexto que hemos leído, es que Jesús haya cogido el azote para “echar a las ovejas y bueyes“, y no a las personas (repasa las palabras de Juan sobre este hecho).

2. Jesús “desparramó las monedas” y volcó las sillas y las mesas: Jesús pretendía terminar con el “robo”. Los “cambistas”, eran los “banqueros” de la época (de ahí los “bancos” que Jesús vuelca). Es decir, Jesús debía eliminar todo “instrumento” de robo por eso vuelca los “bancos” (donde se sentaban los cambistas), y las “mesas” (donde se realizaban las transacciones, en este caso fraudulentas).

NOTA IMPORTANTE: Fíjate que en ningún momento Jesús ejerce violencia contra ningún ser humano. Y su “enojo” no era contra el pecador, sino contra el PECADO.

3. Por lo tanto, Jesús “les enseñaba” a las personas diciendo…: Efectivamente, Jesús luego, enseña con palabras, con reflexión y pensamientos.

Sus frases fueron:

A. «Escrito está: “MI CASA SERA LLAMADA CASA DE ORACIÓN”, pero vosotros la estáis haciendo CUEVA DE LADRONES»

B. “Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio“.

C. “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”

D. “Sí, ¿nunca habéis leído: “DE LA BOCA DE LOS PEQUEÑOS Y DE LOS NIÑOS DE PECHO TE HAS PREPARADO ALABANZA”?

Es curioso como Jesús respetando las tradiciones judías, incluso atentaba contra el status quo mismo de la religión judía, dado que, mientras defiende “la casa de oración” (templo), a la vez consideraba su cuerpo como sustituto del mismo. ¡Cuánta sabiduría manifestaba Jesús, incluso en ocasiones aparentemente contradictorias!.

2.1.3. Jesús sana al hombre de la mano seca (Mc 3:1-5; Mt 12.9-14; Lc 6.6-11)

El último acontecimiento planteado por Roy Adams es el saneamiento del hombre de la mano seca, del que también disponemos de sinópticos. Aquí sí aparece la palabra “enojo”, por tanto, veamos qué dice el texto, y qué conclusiones podemos desprender del mismo

Haremos los mismo que en el epígrafe anterior, contaremos la historia contemplando el conjunto de los sinópticos, que nos dicen los siguiente:

Y en otro día de reposo (Lucas), otra vez entró Jesús en una sinagoga (Marcos) y enseñaba (Lucas); y había allí un hombre que tenía una mano derecha seca (Marcos y Lucas). Y los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si sanaba en el día de reposo, a fin de encontrar de qué acusarle. (Marcos y Lucas) Y para poder acusarle, le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? (Mateo). Pero El sabía lo que ellos estaban pensando. (Lucas) Y El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una sola oveja, si ésta se le cae en un hoyo en día de reposo, no le echa mano y la saca? Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer bien en el día de reposo. (Mateo) Y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte aquí en medio (Marcos y Lucas) Y él, levantándose, se le acercó. (Lucas). Entonces les dijo: ¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar? (Marcos, Mateo y Lucas) Pero ellos guardaban silencio (Marcos) Y después de mirarlos a todos a su alrededor, (Lucas) con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana” (Marcos, Mateo y Lucas). Pero cuando los fariseos salieron, (Mateo) se llenaron de ira, y discutían entre sí qué podrían hacerle a Jesús (Lucas) confabulándose contra El, para ver cómo podrían destruirle (Mateo)” Marcos 3:1-5; Mateo 12:9-14; Lucas 6:6-11 (LBLA – destacado nuestro)

Cuando leemos la historia completa, uniendo toda la información que nos ofrece la Biblia sobre dicho acontecimiento, entonces, nuestra percepción cambia. Se abre un panorama que antes no eramos capaces de percibir. Es así como podemos comprender que el “enojo” de Jesús nada tiene que ver con lo que nosotros entendemos por “enojo” en nuestra vida cotidiana.

Veamos algunos datos relevantes que cambiarán profundamente nuestra posible especulación sobre el “enojo” de Jesús:

1. En el epígrafe 1.2. del comentario de la semana pasada hacíamos referencia a este relato, explicando cómo los fariseos y escribas buscaban algún punto débil en Jesús para acusarle. Por eso Lucas comienza diciendo “en otro día de reposo“, dado que los fariseos y escribas buscaban que Jesús sanara en Sábado y así conseguir sus objetivos.

2. El punto es que Lucas nos explica que “Jesús sabía lo que ellos estaban pensando“. Esto explica que su “indignación” no era infundada. Jesús no estaba molesto por la pregunta en sí misma, sino por las INTENCIONES malignas de quienes querían acusarle.

3. A la pregunta engañosa y con fines malignos “¿Es lícito sanar en el día de reposo?“, Jesús responde con otras preguntas “¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una sola oveja, si ésta se le cae en un hoyo en día de reposo, no le echa mano y la saca?”, “¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar?”

4. Los fariseos y escribas se quedaron MUDOS (Marcos dice que “guardaban silencio“). Esto es importante. Cuando uno detecta las intenciones malignas de quienes quieren acusarte es probable que se mantengan en silencio, tal como los fariseos y escribas hicieron con Jesús (un silencio que GRITABA a todas luces que sus intenciones no eran buenas). Es allí cuando Jesús, según Marcos, Mateo y Lucas “después de mirarlos a todos a su alrededor, con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana”. Fíjate bien que, según los sinópticos, Jesús los mira con “enojo“, pero “entristecido por la dureza de sus corazones“. ¿Es el enojo por tristeza comparable, por ejemplo, a la ira que sintieron los fariseos cuando vieron que no podían acusarle? Evidentemente, no.

2.2. Conclusión final sobre el “enojo” de Jesús

Hemos analizado los tres episodios propuestos por Roy Adams, y comprobamos que lejos de ver en Jesús una reacción “irracional”, movida por pasiones, egoísmos, furia e ira, su “enojo” era, en todos los sentidos, una indignación por la falta de fe (caso 1), por el pecado de hurto, robo y engaño con fines “religiosos” (caso 2), y por intenciones malignas de acusarle injustamente impidiendo cumplir con su misión de sanación y salvación al hombre.

Además de tener motivos que trascienden el 90% de nuestros “enojos” diarios, Jesús no reaccionó violentamente contra ningún ser humano, y sus acciones estuvieron movidas por el amor, la tristeza y la preocupación tanto por quienes deben ser sanados, como por quienes procuraban matarle.

3. ¿Destrucción de propiedades personales? (Mt 8:28-31; Mc 5.1-20; Lc 8.26-39)

El suceso sobre la liberación del/los endemoniado/s Gadareno/s, y la utilización de los 2.000 cerdos, realmente supone un problema sólo si especulamos sobre aspectos que no aparecen en el texto. Lo único que sabemos es que había unos 2000 cerdos paciendo y unos cuidadores. Pero no sabemos si éstos eran judíos o no, si eran dueños o empleados, si tenían verdadera posesión o no, etc.

Por otro lado, la utilización de los 2000 cerdos es un elemento secundario sobre el foco central del mensaje, respecto del poder y misericordia de Jesús para liberar a un/os hombre/es de una opresión prácticamente irreversible.

4. ¿Descuidar a los perseguidos?

Existe un error teológico muy común que consiste en interpretar, juzgar o sacar conclusiones de aquellas cosas que no están en la Biblia, y que entendemos que deberían estar. Creemos que Roy Adams, comete aquí un error similar. Si no aparece en la Biblia una visita de Jesús a Juan (Mateo 11:2-3), o si leemos que al ser preso (Juan), Jesús viaja a Galilea (Mateo 4:12)… no podemos deducir que ésto supone una conducta inapropiada por parte de Jesús, por los siguientes dos motivos básicos:

1. Jesús manda un mensaje a Juan en Mateo 11:5, que atendía la verdadera necesidad de Juan.

2. No sabemos, porque no está registrado, lo que Jesús hizo o no hizo, por y para Juan.

Preguntarnos, o hacer teología sobre cosas que ella no dice, son potencialmente peligrosas, dado que la especulación humana no tiene límites.

5. Acompañar a los indeseables

Y sucedió que estando El sentado a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos“. Mateo 9:10 (LBLA – destacado nuestro)

Tal como dice la nota en la VRV 95, “para los fariseos, comer con los pecadores constituía un gesto de amistad y de aceptación. Cf. Lc 15.1-2; Jn 7.49“. Por eso decían de él, que era un “bebedor y glotón

Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: “Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.” Pero la sabiduría se justifica por sus hechos” Mateo 11:19 (LBLA – destacado nuestro)

Nadie que no tergiverse las Escrituras puede decir de Jesús lo que decían los fariseos sobre la persona de Jesús. Jesús se acerca al hombre tal y como es, tal y como se encuentre. Este acercamiento misericordioso, si en algo se relaciona con su persona es en su amor y deseo de salvación.

6. El desafío de sus dichos

In 2008 2do Trimestre on mayo 7 , 2008 at 1:28 pm

Versículo se estudio propuestos para esta semana: Mateo 5:48; 18:21, 22; 19:3-12; Lucas 12:32-34; Juan 19:25-27


1. Acerca del matrimonio y la abstinencia

En realidad el tema de discusión en Mateo 19:3-12 no es tanto el matrimonio y la abstinencia, como la consideración del divorcio en el matrimonio. Primero veamos qué dice el texto, después analizaremos los puntos más importantes del mismo, y terminaremos con una conclusión bíblica sobre el asunto.

1.1. El texto bíblico de Mateo 19:3-12, dice:

Y se acercaron a El algunos fariseos para probarle, diciendo: ¿Es lícito a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo? Y respondiendo El, dijo: ¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio LOS HIZO VARÓN Y HEMBRA, y añadió: “POR ESTA RAZÓN EL HOMBRE DEJARA A su PADRE Y A su MADRE Y SE UNIRÁ A SU MUJER, Y LOS DOS SERÁN UNA SOLA CARNE”? Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe. Ellos le dijeron*: Entonces, ¿por qué mandó Moisés DARLE CARTA DE DIVORCIO Y REPUDIARLA? El les dijo*: Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió divorciaros de vuestras mujeres; pero no ha sido así desde el principio. Y yo os digo que cualquiera que se divorcie de su mujer, salvo por infidelidad, y se case con otra, comete adulterio. Los discípulos le dijeron*: Si así es la relación del hombre con su mujer, no conviene casarse. Pero El les dijo: No todos pueden aceptar este precepto, sino sólo aquellos a quienes les ha sido dado. Porque hay eunucos que así nacieron desde el seno de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y también hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte” Mateo 19:3-12 (LBLA – destacado nuestro)

Hemos destacado en negrita o subrayado los aspectos de análisis siguientes.

1.2. Breve análisis del texto

El primer punto importante, es que los que se acercan a Jesús son Fariseos, y lo hacen con una motivación declarada en el propio pasaje, “para tentarle” o “probarle” (Versículo 3, según versión RV95 o LBLA).

Jesús ha sido tentado o probado en reiteradas ocasiones, siempre para ser acusado:

A. Enfrentando a Jesús con la Ley de Moisés:
Preguntándole si era lícito repudiar mujer (tal como había mandado Moisés): Marcos 10:2, Mateo 19:3
Preguntándole si debían apedrear a la adúltera (tal como mando Moisés): Juan 8:3-7
Preguntándole si estaba permitido sanar en sábado: Mateo 12:10

B. Enfrentando a Jesús con temas prácticos de la vida cristiana:
Preguntándole si era lícito dar tributo a César: Mateo 22:17-19, Marcos 12:14-16, Lucas 20:22-24
Preguntándole cuál era el gran mandamiento de la Ley: Mateo 22: 34-36
Preguntándole qué debían hacer para heredar la vida eterna: Lucas 10:24-26

C. Enfrentando a Jesús con su propio potencial divino:
Pidiéndole señales del cielo: Mateo 16:1, Marcos 8:11, Lucas 11:16
Tentación del diablo en el desierto (convertir piedras en pan, pidiéndole que se lance hacia abajo para ser socorrido por los ángeles, pidiéndole adoración) : Mateo 4

Si os fijáis detenidamente, prácticamente en todas las ocasiones en las que Jesús fue tentado o probado para ser acusado se han tocado temas o circunstancias que incluso HOY nos resultan de difícil respuesta. Es decir, hoy nos preguntamos, por ejemplo, sobre cómo, cuándo y porqué es lícito el divorcio; cómo, cuándo y porqué es lícito castigar al adúltero o pecador; cómo cuándo y porqué es lícito sanar o cocinar en sábado; cómo, cuándo y porqué debemos dar tributo al Estado, etc. Nos seguimos preguntando cuál es la “esencia de la Ley” o Gran Mandamiento (y nos cuestionamos si es o no reducible a una sola Ley). Nos preguntamos cómo podemos conseguir la vida eterna en la práctica, si la fe es realmente suficiente, o si debemos preocuparnos por las obras. Y seguimos pidiendo señales del cielo para afirmar nuestra fe.

Con esto queremos mostrar simplemente, que cuando Jesús era tentado o probado para ser acusado, los Fariseos arremetían con cuestiones eminentemente difíciles en cuanto al IDEAL de la vida cristiana y la vida PRÁCTICA, del día a día.

Jesús sabía que los fariseos buscaban acusarle por cualquier cosa “ilegal” o incorrecta que hiciera o dijera. Cuando se acercaban a Él para acusarle, Jesús respondía de manera inteligente, pero no siempre explícitamente. Él no sacrificaría el IDEAL por la PRÁCTICA, y sin embargo, ofrecía ejemplos PRÁCTICOS para cumplir el IDEAL (aspecto este, que asombraba hasta a los más doctos)

Así, por ejemplo, cuando le trajeron la mujer adúltera para apedrearla (según indicaba la Ley judía), Jesús no se enfrentó a la Ley, sino que escribiendo en la arena, pidió que el que estuviera libre de pecado tirase la primera piedra (y así libró a la mujer de su condena). Cuando le preguntaron si era lícito sanar en sábado, Jesús no explicó si eso era o no un “trabajo”, es decir, no entró en el problema conceptual que ellos tenían en mente, sino que explicó que era lícito hacer bien en sábado (y así sanó al de la mano seca).

De la misma manera, cuando le preguntan por el divorcio/repudio (autorizado por Moisés), los fariseos probablemente tenían en mente el problema conceptual que suponía Deuteronomio 24:1:

Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa

¿Qué significaba “algo reprochable“? De ahí la primer pregunta de los fariseos “¿Es lícito a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?” (Versículo 3). En otras palabras le estaban preguntando si “algo reprochable” (Dt. 24.1) podía ser “cualquier motivo” (Mt. 19.3)

Jesús, simplemente, responde diciendo que “lo que Dios juntó no lo separe el hombre“. Esta expresión sólo nos dice que no hay motivo exclusivamente humano para el divorcio (es decir, las voluntades humanas no son suficientes). Sin embargo, cabría preguntarse si lo que “Dios juntó puede ser separado por Dios mismo”. Jesús en ningún momento dice que el divorcio es inconcebible.

En términos sencillos pero bíblicos, cuando un hombre y una mujer se unen y se hacen una sola carne, ¿se unen ellos, o los une Dios? Evidentemente, Jesús al explicar la razón de la creación del hombre y la mujer, y su consecuencia, nos dice que cuando un hombre y una mujer se unen (voluntad humana) Dios los une también haciéndolos una sola carne (ambas voluntades están en plena relación y actividad permanente. Es decir, la voluntad de la mujer, del hombre y de Dios). Ahora bien, cuando Jesús dice que “lo que Dios unió/juntó no lo separe el hombre“, se refiere a la voluntad divina de unión, no a la voluntad humana de convivencia o de estar juntos físicamente hasta la muerte.

¿Podría Dios, entonces, querer o permitir, que en determinadas circunstancias, una pareja se divorcie? Sí. Así responde Jesús a la segunda pregunta que le hacen los Fariseos en este sentido.

¿por qué mandó Moisés DARLE CARTA DE DIVORCIO Y REPUDIARLA?” (versículo 7),

Jesús responde: “Y yo os digo que cualquiera que se divorcie de su mujer, salvo por infidelidad, y se case con otra, comete adulterio” (versículo 9 – LBLA

Si es lícito el divorcio por causa de “infidelidad“, esto quiere decir, implícitamente que Dios no sólo permite la separación física y humana de la pareja, sino también la separación de la unión-carne, que Dios había instituido en la relación.

1.3. Primeras conclusiones

Para recapitular lo que hemos visto hasta aquí, podemos decir que:

1. Existe una voluntad humana (hombre y mujer) de querer estar juntos físicamente.
2. Existe, junto a la voluntad humana de unión, una voluntad divina que considera dicha unión física (punto 1) como “una sola carne“, y que el hombre no puede separar (repasa la lección “Adán y Eva: El ideal propuesto“, donde explicamos qué significa realmente “una sola carne“)
3. El divorcio implica que Dios puede dejar de considerar dicha unión como “una sola carne“, siempre que haya existido “infidelidad” (aunque el perdón y la restitución siempre debe ser considerado en una pareja cristiana. Ver Efesios 4:32 y la lección sobre Oseas y Gomer: Perdonar a la infiel).

Por tanto estamos frente a dos posibilidades:

1. El divorcio, que sólo es “permitido“, o considerado por Dios como tal, cuando existe “infidelidad“. En otras palabras, Dios deja de considerar a dicha pareja como “una sola carne“.

2. La separación, cuando una pareja, sin divorciarse, deciden dejar de convivir juntas (1 Corintios 7:10-11), pero ninguna vuelve a casarse. Es decir, cuando el acuerdo de voluntad humana de convivencia se rompe, pero Dios sigue considerándola “una sola carne” (puesto que ha habido una unión física indivisible por el hombre, y que sólo Dios considera “divisible” frente a la infidelidad/adulterio)

A los casados instruyo, no yo, sino el Señor: que la mujer no debe dejar al marido (pero si lo deja, quédese sin casar, o de lo contrario que se reconcilie con su marido), y que el marido no abandone a su mujer” 1 Corintios 7:10-11 (LBLA – destacado nuestro)

1.4 Últimas consideraciones

Hemos comprendido, por tanto, las dos opciones válidas bíblicamente que permiten la separación de una pareja (divorcio y separación). Evidentemente Dios “detesta el divorcio” (ver Malaquías 2:16), y su ideal, y el de todo cristiano, es el ser “una sola carne” hasta la muerte”. Sin embargo, no debemos sacar de contexto a Malaquías 2:16, y pensar que esto obliga a toda pareja a permanecer junta incondicionalmente. Dios detesta el PECADO (cualquiera de ellos y con la misma intensidad, no sólo el divorcio), pero AMA al pecador. Por tanto, hasta aquí, es fácilmente comprensible, bíblicamente hablando, que tanto la separación, como el divorcio por infidelidad/adulterio, fueron contemplados por el Señor como opciones válidas para solucionar problemas de pareja. La convivencia incondicional de una pareja no es bíblica.

Si embargo, aún cabe una última reflexión. Para terminar de comprender de forma completa o íntegra el problema del “divorcio”, debemos, contestar a una pregunta fundamental: ¿Qué significa “infidelidad”? ¿Quién determina dónde comienza y termina dicho pecado de “infidelidad”? ¿Qué significado tiene para Jesús dicho término? ¿Cómo lo utilizaba?

La mayoría de las versiones de la Biblia traducen esta palabra como “fornicación” (RV 60, RV 95, , “infidelidad” (LBLA, NVI) o “pecados sexuales” (BLS).

Sin embargo, el versículo en griego de Mateo 19:9 es el siguiente:

λεγω δε υμιν οτι ος αν απολυση την γυναικα αυτου μη επι πορνεια και γαμηση αλλην μοιχαται“. ΚΑΤΑ ΜΑΤΘΑΙΟΝ 19:9 Greek NT: Westcott/Hort (en negrita hemos destacado la palabra que traducen como “infidelidad“, “fornicación” o “pecados sexuales“)

La palabra en griego traducida como “infidelidad” o “fornicación” es πορνεια (porneia) que incluye:

Primera acepción carnal: adulterio o incesto.
Segunda acepción espiritual: en términos figurados es la fornicación idólatra.

En este sentido existen dos posiciones respecto a la “infidelidad”, y que Jesús expresa como única vía para el divorcio con aceptación divina (es decir, para que Dios considere que esa pareja ya no es “una sola carne“).

1. La primera posición ESTRECHA y bíblica, es que sólo por adulterio (es decir cualquier relación sexual extramatrimonial), o incesto (relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio) Dios puede considerar que la pareja ya no es “una sola carne“, y libera a la otra parte para un nuevo casamiento.

2. La segunda posición AMPLIA y también bíblica, la encontramos en las propia consideración del concepto de “adulterio” que Jesús utiliza en Mateo 5:27-30, y que dice así:

Habéis oído que se dijo: “NO COMETERAS ADULTERIO.” Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón. Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno” Mateo 5:27-30 (LBLA – destacado nuestro)

Por tanto, la última consideración que podemos hacer al respecto radica en comprender que no es sólo el ACTO sexual explícito extramatrimonial el que Dios considera como “infidelidad” en Mateo 19.9, y que libera a la otra parte para un nuevo casamiento, sino que también el PENSAMIENTO (en este caso codicia) es considerado adulterio.

¿Debemos considerar estas palabras de Jesús como “metafóricas”?. De ninguna manera. El pecado es esencialmente la separación del Hombre y Dios. Jesús viene a decir que TODO PECADO (incluido el adulterio) comienza en la mente, y luego se consuma, normalmente, en acciones. Pero no es necesaria la consumación del acto deseado para ser considerado pecado. Las reflexiones que podemos sacar de todo esto son:

A. El pecado no tiene grados o niveles. Todo pecado “quiebre o ruptura de relación” es detestado por Dios.
B. Todos los hombre y mujeres somos pecadores.
C. El pecado de adulterio no es sólo el acto de la relación sexual extramatrimonial, sino que está en nuestra propia inclinación de separación de Dios, y se puede consumar en la propia mente (es decir, todos estamos en condiciones de cometer este pecado sin necesidad de que “se den las circunstancias” físicas).
D. No es lógico, desde el punto de vista cristiano, considerar el divorcio sólo por un pecado de adulterio (sea físico o mental). Dios nos ha dado ejemplo de haber perdonado a su pueblo “infiel”, y Jesús de no condenar a la “adúltera”. El perdón es la primer consideración que hace un cristiano frente a cualquier pecado (más aún de quien considera ser una carne en él).
E. Si alguien quiere divorciarse “por cualquier motivo“, seguramente encontrará “excusas” para ello. Pero la Biblia no está escrita para que el hombre encuentre excusas a sus deseos o pretensiones, sino para ayudarle a tener una mejor comunión con Dios y con los demás.
F. Y finalmente, ni el divorcio, ni la separación son el ideal de Dios. Sin embargo, ambos son contemplados como posibles frente a las infinitas circunstancias de convivencia que puede estar “sufriendo” la pareja. La convivencia incondicional no es bíblica.

Cada pareja e individuo (cristiano) debe valorar en la soledad con el Señor su situación personal y marital, y aprendiendo de Él, conseguir encontrar respuesta a la infinidad de situaciones difíciles que muchos matrimonios están viviendo en la sociedad actual. Quizá uno de los aspectos más importantes de todo este estudio, radique en no pretender considerar el problema del divorcio como un tema meramente “legal” (siendo así tarde o temprano se encontrarán razones para el mismo), sino que el matrimonio y el divorcio debe tratarse como una cuestión de AMOR, tal como Dios nos trata a nosotros. ¿No crees que Dios tiene excusas suficientes para “divorciarse” de todos nosotros?


2. Acerca del perdón

Roy Adams, nos propone una reflexión en el siguiente pasaje:

Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo*: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” Mateo 18:21-22 (LBLA – destacado nuestro)

Y luego nos hace la siguiente pregunta:

¿Está pidiendo Jesús que las víctimas de los actos horrendos perdonen no solo la primera vez que se cometió el acto, sino también la séptima? ¿Y está Diciendo él que Dios nunca perdonará a aquellos que se encuentran incapaces de perdonar a los demonios en carne humana que los cometen? El punto no es que no debemos perdonar. Más bien, es si no estaremos aplicando mal el consejo lleno de gracia del Señor cuando lo ponemos al servicio de la clase de atrocidades aterradoras mencionadas arriba” Lunes, 5 de mayo, pág. 46 (destacado nuestro)

No sabemos exactamente a qué se está refiriendo Roy Adams cuando hace esta declaración. Lo cierto, es que el perdón en la Biblia NO SE NIEGA A NADIE. Ni aún al más criminales de los seres humanos. Quizá el problema conceptual este en comprender qué significa perdonar, y como se relaciona este con el “daño” o “perjuicio” que traen dichos pecados sobre terceros.

Lo cierto es que si le preguntáramos a Jesús si debemos perdonar al mentiroso así como al asesino, él nos diría “Sí, porque tu no eres más que ninguna de ellos“. A los seres humanos que nos denominamos “cristianos” no nos gusta que se nos comparen con los “pecadores”, y mucho menos con los asesinos. Sin embargo, Jesús vino a enseñarnos que TODOS SOMOS PECADORES, y que NO EXISTEN NIVELES DE PECADO (salvo aquel pecado que rechaza la completa influencia de Cristo en la vida del pecador, impidiendo recibir el perdón). Jesús quiere que comprendamos que el problema del pecado no radica en los “actos pecaminosos” sino en nuestro corazón (el de TODOS los seres humanos).

Habéis oído que se dijo: “NO COMETERAS ADULTERIO.” Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón” Mateo 5:27-28 (LBLA – destacado nuestro)

Habéis oído que se dijo a los antepasados: “NO MATARAS” y: “Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte.” Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: “Raca” a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: “Idiota”, será reo del infierno de fuego” Mateo 5:21-22 (LBLA – destacado nuestro)

Habéis oído que se dijo: “AMARAS A TU PROJIMO y odiarás a tu enemigo.” Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen” Mateo 5:43-44 (LBLA – destacado nuestro)

Por otro lado, no debemos olvidar que la expresión de Jesús “setenta veces siete” (o setenta y siete veces, como traducen otras versiones) se refiere a que no hay límite para ofrecer perdón, y que dicha expresión se explica seguidamente en la “Parábola de los dos deudores” o “Parábola del siervo que no quiso perdonar” (Mateo 18:23-34).

En dicha parábola queda claro que el Rey (Dios) perdonó a un siervo (Hombre) su deuda, y sin embargo éste inmediatamente después exigió el pago de la deuda de un consiervo (Hermano u otro hombre), sin ningun tipo de misericordia.

La enseñanza de Jesús radica en que así como Dios nos perdona TODO PECADO, nosotros debemos perdonar a quienes pecan contra nosotros.

Para completar nuestra reflexión, debemos comprender que un asesino merece el perdón de su pecado contra su prójimo, igual que el mentiroso, el ladrón, el adúltero o cualquier otra persona.

Sin embargo, Jesús no pretendía, aquí, enseñarnos cómo debemos legislar los daños y perjuicios producidos por dichos pecados hacia terceros. La restitución legal del daño ocasionado no implica, en absoluto, el rechazo al perdón. Mientras que el primero (el perdón para salvación) es una “legislación” divina, perfecta y universal, la segunda (la restitución o pena por daños y perjuicios) es una “legislación” humana, imperfecta y particular de cada caso, que también tiene su lógica y derecho dentro del entorno social en el que convivimos pero que no están necesariamente unidas.


3. Acerca de la riqueza y del dar

Sobre el “Joven rico” que en realidad era un “hombre dignatario y jefe judío”, lee el siguiente comentario bajo el epígrafe 2, titulado “El hombre dignatario y prominente jefe judío que tenía muchas posesiones”, en el siguiente vínculo: https://escuelasabatica.wordpress.com/2008/01/22/4-lecciones-de-los-candidatos-a-discipulos/


4. Acerca de la de perfección

El versículo propuesto por el autor, sobre el tema de la “perfección” es Mateo 5:48:

Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto Mateo 5:48 (LBLA – destacado nuestro)

En primer lugar dicho versículo se encuentra en el contexto del “amor a nuestros enemigos“. Jesús comienza diciendo, en el versículo 43 y 44:

Habéis oído que se dijo: “AMARAS A TU PROJIMO y odiarás a tu enemigo.” Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen,” Mateo 5:43-44 (LBLA – destacado nuestros)

Por tanto, el contexto más inmediato nos dice que el “sed perfectos” está relacionado con el amor y no con la perfección humana entendida como “impecabildiad” (tal como algunos pretenden concluir).

Pero es el sinóptico de este pasaje, que se encuentra en Lucas 6:32-36, a través del cual podemos comprender cabalmente las palabras de Jesús (recuerda que el sinóptico cuenta el mismo hecho bajo las palabras de otro autor… y siempre son complementarios). Dice así:

Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad. Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque El es bondadoso para con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso Lucas 6:32-36 (LBLA – destacado nuestro

Resulta por tanto evidente que el “sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” de Mateo 5:49, es lo mismo que decir Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso” de Lucas 6:36. La pregunta final que debemos hacernos es, ¿Es la misericordia necesaria para amar a nuestros enemigos? Por supuesto.

Por tanto, analizando el contexto más inmediato del versículo de Mateo, así como el sinóptico de Lucas, resulta esclarecedor el significado del concepto de la palabra “perfecto” utilizada por Jesús. Incluso, analizando el capítulo completo de Mateo 5, y la vida y libro completo de Mateo, la conclusión es aún más contundente (pero por motivos de espacio y tiempo no nos extenderemos en ello, dado que lo presentado es suficiente para su comprensión).

Finalmente, recalcar que la “perfección humana” entendida como “impecabilidad” no es enseñada en estos versículo, y sólo si lo sacamos del contexto podemos llegar a semejantes conclusiones.


5. Acerca de la familia

Sobre la familia y los versículos propuestos por el autor para este día, lee el siguiente comentario: Epígrafe 1 titulado El escriba… y alguno más que dicen querer seguir a Jesús”, en el siguiente vínculo: https://escuelasabatica.wordpress.com/2008/01/22/4-lecciones-de-los-candidatos-a-discipulos/

9. Siguiendo al Maestro: El discipulado en acción

In 2008 1er Trimestre on febrero 28 , 2008 at 1:29 am

Versículo propuestos para el estudio de esta semana: Mateo 8:14, 15; 10:34-37; 28:18-20; Lucas 5:17-26.


1. Servicio y discipulado

Estamos nuevamente frente a unos sinópticos: Mateo 8:14-17; Marcos 1:29-34 y Lucas 4:38-41. Veamos qué nos dicen los textos completos.

1.1. Los sinópticos del episodio del saneamiento de la suegra de Pedro.

Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste que yacía en cama con fiebre. Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía. Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: EL MISMO TOMO NUESTRAS FLAQUEZAS Y LLEVO NUESTRAS ENFERMEDADES” Mateo 8:14-17 (LBLA – destacado nuestro)

Inmediatamente después de haber salido de la sinagoga, fueron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón yacía enferma con fiebre; y enseguida le hablaron* de ella. Jesús se le acercó, y tomándola de la mano la levantó, y la fiebre la dejó; y ella les servía. A la caída de la tarde, después de la puesta del sol, le trajeron todos los que estaban enfermos y los endemoniados. Y toda la ciudad se había amontonado a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y expulsó muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque ellos sabían quién era El” Marcos 1:29-34 (LBLA- destacado nuestro)

Y levantándose, salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. Y la suegra de Simón se hallaba sufriendo con una fiebre muy alta, y le rogaron por ella. E inclinándose sobre ella, reprendió la fiebre, y la fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les servía. Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a El; y poniendo El las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. También de muchos salían demonios, gritando y diciendo: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero, reprendiéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que El era el Cristo” Lucas 4:38-41 (LBLA -destacado nuestro)

1.2. Síntesis y resumen de lo ocurrido

Levantándose, Jesús sale de la sinagoga (Lucas), e inmediatamente junto con Jacobo y Juan, entra a la casa de Simón y Andrés (Marcos). La suegra de Pedro (Simón) yacía en cama (Mateo) sufriendo una fiebre muy alta (Lucas). Enseguida los discípulos hablaron (Marcos) y rogaban por ella (Lucas). Jesús se acerca a ella (Mateo) e inclinándose (Lucas), le toca la mano (Mateo) y la levanta (Marcos), reprendiendo a la fiebre (Lucas) y consiguiendo que ésta la deje (Mateo). Ella, al instante, (Lucas) se levantó y le servía. Al atardecer, después de la puesta del sol (Marcos) todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a Él (Lucas), incluso muchos endemoniados (Mateo). El resultado fue que toda la ciudad se había amontonado a la puerta (Marcos). Jesús poniendo la mano sobre cada uno de ellos, los sanaba (Lucas), incluso expulsa a muchos demonios (Marcos). Éstos demonios salían y decían a gritos que Él era el Hijo de Dios (Lucas), pero Jesús no les permitía hablar (Lucas) porque sabían quien era (Marcos), es decir, sabían que era el Cristo (Lucas). Todos estos saneamientos ocurrieron para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaías (Mateo) en Isaías 5:4 “Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido“.

1.3. Análisis de los acontecimientos bíblicos

Nuevamente, cuando recurrimos a los sinópicos en su conjunto, y enlazamos sus descripciones conseguimos un texto y contexto más adecuado y completo para el análisis.

En dicho contexto, el servicio de la suegra de Pedro hacia Jesús es anecdótico (así como el ruego de los discípulos por ella) dado que los acontecimiento descriptos nos está hablando principalmente del cumplimiento de una profecía relacionada íntimamente con el propio ministerio de Cristo como nuestro salvador.

Si bien es posible desprender una gran enseñanza de la actitud de los discípulos al rogarle a Jesús por la suegra de Pedro, y de la actitud de ésta una vez sanada, el foco principal y razón de ser del texto está, en este caso, en la obra de Jesús, que habiendo sido profetizada por Isaías, se estaba cumpliendo en “vivo y en directo“. Jesús está en esos momentos llevando sobre sí las enfermedades de quienes acuden a Él, y por ello eran sanados. ¡Qué mensaje más claro y directo!. No es el servicio lo que consigue la sanación. No es la actitud de la suegra de Pedro (posterior a la sanación) la que consigue la sanación. No es el “reclamo” de sus discípulos. Es la voluntad y obra de Jesús. Éste es el mensaje bíblico del contexto que estamos estudiando.

1.4 ¿Y que hay del servicio?

Evidentemente la actitud de los discípulos al rogarle a Jesús por la suegra de Pedro (que por tener una fiebre muy alta corría riesgo de muerte), y la actitud de “agradecimiento” de ésta sirviendo a Jesús inmediatamente después de ser sanada, son dos ejemplos del servicio cristiano útiles para nuestra reflexión personal.

Sin embargo, es muy fácil confundir el concepto de “servicio” (humano-acción) con el de “servicio” (cristiano-actitud). Jesús no nos pide un servicio por el servicio en sí mismo (la acción), sino un servicio para salvación (actitud). Los discípulos servían a Jesús para la salvación de la suegra de Pedro, y ésta para la salvación de los que vendrían detrás de ella.

Por ejemplo, Jesús no reclamó de María un servicio en sí mismo (cosa que sí hacía Marta, y por ello fue reprendida. Ver epígrafe 4, “Turbada por muchas cosas“). Sin verdadera actitud es imposible que haya verdadero servicio.

El Diccionario de la Real Academia Española dice que “Servir” es.

1. intr. Estar al servicio de alguien. U. t. c. tr.
2.
intr. Estar sujeto a alguien por cualquier motivo haciendo lo que él quiere o dispone.

Para “servir como discípulos” debemos primero estar “sujetos como tales“. Estando sujetos a Jesús, es como podremos saber o conocer qué debemos hacer en función de la voluntad de a quien servimos. Servir a otro sin la previa sujeción a Cristo pierde el verdadero sentido del cristianismo, y de la propia naturaleza del “verdadero servicio.

La suegra de Pedro, así como muchos enfermos sanados por Jesús, ha demostrado con su actitud un “servicio” posterior a su “sujeción” a Él. La sujeción comienza con la fe que el ser humano manifiesta ante la presencia de Jesús como sanador y salvador.

1.5. Un análisis colateral, pero relevante en relación al servicio cristiano

Fijaos cómo incluso los demonios reconocían en ese momento que Jesús era el Cristo (es decir, no sólo el Hijo de Dios, sino el Cristo, el salvador de la humanidad). Una vez más vemos cómo los milagros no son un “capricho” divino, son una demostración de la voluntad y obra de Jesús para reconocerle como el Cristo (tema central de la profecía de Isaías). Sin embargo, Jesús no les deja hablar a los endemoniados. ¿Por qué? ¿No era el testimonio un ingrediente al servicio de su obra?

Hemos adelantado una respuesta en nuestro comentario de la lección de la semana pasada, en el epígrafe 5 (el último), titulado “Llevar la cruz”.

Por otra parte, la VRV95, nos dice lo siguiente:

Jesús no dejaba hablar a los demonios y, según 1.43-44, también prohibió al leproso hablar del milagro que le había hecho. En los evangelios sinópticos, y especialmente en Mc, se hace notar con frecuencia que Jesús prohibía que se refirieran abiertamente a él como Hijo de Dios, o como el Cristo o Mesías (cf., p.e., Mc 1.44; 3.11-12; 5.43; 7.36; 8.30; 9.9). Jesús enseñó en privado a sus discípulos que él tendría que padecer, sufrir la muerte y resucitar (Mc 8.31; 9.31; 10.32-34). Les presentó así un concepto de su misión que difería de la idea popular judía de un Mesías conquistador y libertador en el sentido político común. Solo cuando respondió al Sumo sacerdote, poco antes de ser crucificado, Jesús se declaró públicamente como el Cristo (Mc 14.61-62)“. Marcos 1:34 (VRV 95, nota C – destacado nuestro)

Jesús estaba “sujeto” a su Padre. Por ello sabía perfectamente qué, cómo y cuándo hacer las cosas. Servía a la humanidad bajo una “sujeción”. Si no hubiera sido así, su servicio habría sido estéril. Es por esta razón que consiguió comprender que al “testimonio” de que era el Cristo antes de tiempo sería más un tropiezo que un adelanto en la obra.


2. Jesús y el paralítico

Este acontecimiento también dispone de sinópticos (Lucas 5:17-26; Mateo 9:1-8 y Marcos 2:1-12)

Para no extendernos demasiado en este análisis, acortaremos un poco el proceso interpretativo dado que se asemeja mucho al análisis del epígrafe uno de este artículo.

Básicamente, la interpretación de este acontecimiento es la misma que en el caso anterior. No estamos frente a la acción de los discípulos, sino más bien frente a la acción de Jesús (siempre en relación al mensaje netamente bíblico). Es verdad que quienes transportaban al paralítico hicieron un esfuerzo aparentemente considerable para llevarlo hasta Jesús, y que Jesús vio fe en ellos. Pero relacionar el aparente “esfuerzo físico” que tuvieron que realizar (Lucas 5:18-19) con la fe que Jesús vio en ellos (Versículo 20) resulta un tanto arbitrario. Como el foco no está en los discípulos, intentar sacar conclusiones es un tanto forzoso (mejor sería analizar los Hechos de los Apóstoles, u otros acontecimientos propio de acciones de los discípulos donde ellos sean el centro del mensaje bíblico).

Lo cierto es que nuevamente estamos frente a un milagro con un propósito. En este caso, el propósito lo explica el propio Jesús:

Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios” Lucas 5:24-25 (LBLA – destacado nuestro)

Jesús estaba realizando un nuevo milagro frente a los fariseos y doctores de la ley (Lucas 5:17) que cuestionaban la autoridad y capacidad de Jesús para PERDONAR PECADOS (Lucas 5:21). Por ello el milagro tenía un claro propósito, no sólo para el paralítico sanado, sino también (y principalmente) para los fariseos y doctores en la ley que cuestionaban su autoridad.

Como ya hemos explicado en otro comentario, Jesús ponía en aprietos a los fariseos y judíos doctores de la ley haciendo “buenas obras“, dado que según sus propios principios interpretativos, nadie que no venga de Dios, podía hacer “buenas obras“. De esta manera, Jesús coloca a sus “rivales” en una tesitura sin respuesta (Ver el epígrafe 4 del siguiente comentario).

2.1. ¿Qué hay de los discípulos en acción en este episodio?

La verdad es que no creemos que sea prudente sacar conclusiones de extractos secundarios de un episodio que tiene un mensaje principal muy claro y no relacionado directamente con el tema que se pretende aprender.

Es verdad que nuestra misión como discípulos de Cristo es llevarlos a los pies de Jesús. También es verdad que “glorificar a Dios” por sus intervenciones en nuestras vidas, son un gran testimonio para vida eterna. Pero todo esto puede comprenderse mucho mejor con otros pasajes, o episodios bíblicos donde el centro del mensaje sea precisamente ese.

Frente a la verdad de llevar a las personas a los pies de Jesús, o al valor de dar testimonio, ambas acciones de discípulos de Cristo, deberíamos preguntarnos ¿qué significa llevar a las personas a los pies de Jesús? ¿cómo se debe hacer? ¿es válido cualquier medio? ¿cuáles son las acciones legítimas de los discípulos de Cristo? ¿qué acciones no lo son?, etc. Ninguna de estas preguntas relevantes pueden contestarse con el episodio escogido porque el centro del mensaje está en otro sitio. En este caso en las acciones de los incrédulos (fariseos y escribas) y en las de Jesús como respuesta didáctica y reveladora.

3. Espada, fuego y división en relación al discipulado y el valor de la Vida eterna

Los pasajes que hacen referencia a que Jesús no ha venido a traer paz, sino división, son especialmente interesantes dado que están íntimamente relacionados (a diferencia de los anteriores pasajes analizados) con el discipulado.

Veamos qué dicen los textos concretamente, y luego analicémoslos:

3.1. Pasajes bíblicos

No penséis que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. Porque vine a PONER AL HOMBRE CONTRA SU PADRE, A LA HIJA CONTRA SU MADRE, Y A LA NUERA CONTRA SU SUEGRA; y LOS ENEMIGOS DEL HOMBRE serán LOS DE SU MISMA CASA. El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí“. Mateo 10:34-37 (LBLA – destacado nuestro)

Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera encendido! Pero de un bautismo tengo que ser bautizado, y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! ¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien división. Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra. Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y dos contra tres. “. Lucas 12:49-53 (LBLA – destacado nuestro)

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo“. Lucas 14:26-27 (LBLA – destacado nuestro)

3.2. ¿Cuál es el común denominador de estos pasajes?

La respuesta la encontramos en Miqueas 7:6

Porque el hijo trata con desdén al padre, la hija se levanta contra la madre, y la nuera contra su suegra; los enemigos del hombre son los de su propia casa” Miqueas 7:6 (LBLA – destacado nuestro)

El comentario que hace la VRV 95 sobre este pasaje es el siguiente:

La crisis moral, que se había difundido por todos los sectores de la sociedad, afectaba también las relaciones familiares. En la sociedad israelita se tenía en alta estima la estabilidad familiar y el respeto de los hijos por los padres (Ex 20.12; 21.15,17; Lv 20.9; Dt 21.18-21; Pr 20.20)“.

Esta referencia explícita de Jesús a Miqueas, nos ayuda a comprender correctamente el concepto de Jesús sobre la “espada“, “fuego” o “división” (el común denominador de todos ellos).

Es sabido, como dice el comentario citado, que la sociedad israelita tenía un gran respeto por la familiar, sus relaciones y estabilidad. Según el pasaje de Miqueas (al que hace referencia Jesús directamente en Mateo, e indirectamente en los dos pasajes de Lucas) muestra claramente que, es la CRISIS MORAL la que produce la división en la sociedad israelita.

Por extensión, cuando Jesús dice traer “división“, se está refiriendo a esa “crisis moral que genera quiebres en el seno familiar. Pero ¿es coherente pensar que Jesús vino a traer inmoralidad familiar? Evidentemente no. ¿Cómo comprender, entonces, este pasaje? En el propio contexto más inmediato está la respuesta.

En Mateo dirá “El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí”.

En Lucas Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo“.

No es Jesús quien TRAE división. Lo que Jesús esta diciendo es que cualquiera que realmente quiera ser su discípulo encontrará incluso “enemigos en su propia casa“, producidos por la división que genera que unos le acepten y otros no. La aceptación de Jesús como salvador personal pone de manifiesto la “inmoralidad humana” que en el caso de los “no creyentes” produce violencia, ataques e incomprensión para con quienes aceptan sus ideas. Esa inmoralidad humana no aceptada y no transformada por la sangre de Jesús es la causa de división familiar. Son los familiares, amigos o personas cercanas que no aceptan su “inmoralidad” (humillación) ante la luz de Jesús, quienes generan división atacando a quienes sí aceptan su inmoralidad y quieren ser limpiados por Jesús. Por ello, Jesús dirá que hay que “aborrecer” a dichos familiares (o lo que es lo mismo, como veremos a continuación, debemos amarle más a Él, que a éstos últimos en términos absolutos). Esto también permite comprender lo que significa “llevar la Cruz” (que tal como veremos más adelante, hace referencia a la carga que los incrédulos echarán sobre nosotros por se seguidores de Cristo).

3.3. ¿Qué significa “aborrecer” en este contexto?

Aborrecer puede significar o expresar, según el modo de hablar semítico, una comparación estableciendo un contraste absoluto (no relativo). Es decir que frente al amor y fidelidad absoluto a Jesús, todo lo demás debe ser “aborrecido”. En otras palabras, en términos relativos, todos deben amar a sus padres, hermanos, etc., pero en términos absolutos y comparativos, el amor o fidelidad a Jesús debe ser mayor. Esta es la idea expresada en Mateo 10:37: “El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí” (LBLA – destacado nuestro)

3.4. Cargar la cruz y su relación con la pérdida de la vida por causa de Jesús y del evangelio

Recordad que Lucas 14:26-27 termina diciendo “El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. Esto es muy relevante porque sigue en la misma línea del pensamiento que estamos estudiando.

Primero, Jesús nos dice que por seguirle habrá división, incluso en el seno familiar (dado que la inmoralidad se manifiesta claramente ante la “luz”). Segundo, nos dice que debemos, en términos relativos, “aborrecer” (o amar menos, en términos absolutos) a nuestros familiar que quieren ocupar de alguna manera “su lugar”. Y ahora nos dirá que “carguemos nuestra cruz” también como un “requisito” para el disipulado ¿Qué significa esto?

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará“. Mateo 16:24-25 (LBLA – destacado nuestro)

Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí” Mateo 10:38 (LBLA)

El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” Lucas 14:27 (LBLA)

Si os fijáis detenidamente cargar o tomar la cruz, negarse a uno mismo e ir en pos de Jesús son los requisitos para poder ser discípulo (según Lucas) y ser digno de Jesús (según Mateo). Además, esto implica, en otras palabras, perder la propia vida por causa del Maestro para que el la devuelva para vida eterna.

La nota a pie de página de la VRV95 dice lo siguiente:

La cruz era un instrumento de tortura, al parecer de origen persa, que los romanos usaban para infligir la pena de muerte; el condenado mismo tenía que llevar a cuestas su cruz o, más bien, la viga transversal de ella, hasta el lugar de la ejecución. Por medio de esta imagen Jesús prepara a sus discípulos para enfrentarse a la muerte y hasta para considerarse ya muertos respecto de sí mismos y del mundo. Cf. las expresiones de Pablo en Ro 6.2-11; Gl 2.19; 6.14; Col 3.3-5 (Nota pie de página de Mateo 10:38 de la VRV 95 – destacado nuestro)

La cuestión central del discipulado es la VIDA ETERNA de los seres humanos. El requisito del discipulado es CREER EN JESÚS COMO TU SALVADOR PERSONAL. Esto implica, necesariamente, cargar con la cruz que el mundo pondrá sobre los hombres de quienes realmente desean seguirle reconociendo mediante ella que el “viejo hombre” ha muerto, o incluso que se está dispuesto a llegar a la muerte física por ir en pos del Maestro.

3.5. Conclusión

Así, y sólo así, es posible comprender las palabras de Jesús. La “espada”, el “fuego”, la “división” o “cargar la cruz” son RESULTADOS o CONSECUENCIAS de seguir a Jesús por las reacciones de quienes no quieren aceptar su luz, que atentan contra quienes sí lo han aceptado (directa o indirectamente). Bajo un punto de vista estrictamente bíblico, no es correcto decir que la “espada“, el “fuego“, la “división” o el “cargar la cruz” sea una CAUSA del discipulado traída o creada por Jesús o por sus seguidores. Esta diferenciación es FUNDAMENTAL y debe quedar BIEN CLARA EN LA MENTE DE TODO VERDADERO DISCÍPULO. Los cristianos no tienen excusa para CREAR división, ni para JUZGAR a los demás. La división es una CONSECUENCIA natural del enfrentamiento que “el mal” y sus seguidores hace “al bien” y los suyos.

4. Por tanto id, y haced discípulos

El pasaje y el mensaje de este epígrafe es el más importante de la semana.

Lamentablemente el autor comete un error interpretativo y manifiesta una contradicción en el último párrafo. Veamos en qué consiste.

Otra vez, como podemos ver, el discipulado está en acción. Los que llegan a ser discípulos son los que obedecen, que hacen las cosas que Jesús ordenó. Con estas palabras, Jesús destruye totalmente cualquier idea de que la salvación es puramente un asentimiento intelectual a ciertas verdades doctrinales. Aunque eso es ciertamente una parte de lo que implica ser un discípulo, no termina allí. Los discípulos son los que siguen a Jesús, y nosotros seguimos a Jesús al obedecerlo, y lo obedecemos no para ser salvados, sino porque ya hemos sido salvados por él“. Último párrafo, pág. 72

La contradicción es muy clara. Por un lado dice que para ser discípulo/salvo se debe OBEDECER y HACER lo que Jesús ordena (primera oración). Luego dice que la salvación no es meramente intelectual y/o doctrinal. Y termina diciendo que la OBEDIENCIA no es para salvación, sino resultado de la misma.

Si la salvación no es “meramente intelectual“, sino que incluye la obediencia para hacer las obras que Jesús ordena ¿cómo es posible que a la vez dicha “obediencia” no sea anterior a la salvación, sino consecuencia de esta? El autor manifiesta, quizá inconscientemente, una contradicción muy común entre nosotros. Y lamentablemente su conclusión no es aplicable ni a la salvación, ni al discipulado.

Antes de dar una respuesta a esta contradicción, analicemos el texto en cuestión.

4.1. Texto bíblico

Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron. Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Mateo 28:16-20 (LBLA – destacado nuestro)

4.2. Reflexión y análisis

En primer lugar, debemos aceptar que Jesús se dirige a los 11 discípulos/apóstoles comisionándoles una tarea “haced discípulos“. Son ellos, los 11 discípulos/apóstoles, quienes debían predicar el evangelio “a todas las naciones” (es válido hacer una proyección de la comisión a todos los cristianos de todos los tiempo, sin embargo, no debemos apresurarnos a sacar conclusiones antes de comprender el propio contexto y mensaje). En segundo lugar, ningún ser humano puede “hacer discípulos” si no fuera por la autoridad que Jesús ha recibido en el cielo y en la tierra, para luego aplicarlo, según su voluntad, a personas escogidas para cumplir dicho propósito. En definitiva, no son los discípulos/apóstoles quienes “hacen discípulos“, sino que es Jesús con su autoridad y poder que utiliza como instrumentos a hombres escogidos para así “hacer discípulos“. Por ello, y en tercer lugar, les indica lo que deben hacer “ellos, para que “Él” pueda transformar a la gente en sus discípulos. Les dice, “enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”.

Por tanto, es por la autoridad de Jesús, que a través de la ENSEÑANZA, sus seguidores se transforman en canales que permiten que Él siga haciendo discípulos suyos por todos los tiempos.

La enseñanza es primeramente un acto intelectual, aunque abarca todo el cuerpo y alma de la persona. Además para enseñar es necesario, con anterioridad, aprender. Es por ello que Jesús escogió a los 11 discípulos/apóstoles. Ellos vivieron con Jesús y aprendieron “cara a cara” de sus enseñanzas. Ahora, los discípulos, debían hacer lo mismo que Jeús hizo con ellos. La extensión del poder de Cristo durante su vida terrenal a lo largo de todos los tiempos (“estaré con vosotros todos los días“), es un milagro que Jesús hace, por la autoridad que le fue concedida, en cada cristiano dispuesto a cumplir su voluntad para extender SU propia presencia sin estar físicamente con nosotros.

Así, cuando uno lee 1 Corintios 12:28, puede percibir que el don del apostolado, profecía y de maestro (considerados como los 3 primeros de la lista) están INTIMAMENTE ligados a la enseñanza. En realidad todos los dones del Señor (incluidos la sanidad, el don de lenguas, el de administración y servicio) tienen un FIN PEDAGÓGICO (es decir, de enseñanza o aprendizaje basado en un proceso cognoscitivo).

4.3. Conclusión

La salvación es por fe, y sólo por fe. Todo discípulo comienza siéndolo en el momento en que manifiesta fe en Jesús como Hijo de Dios. Esta es la constante que hemos aprendido en las lecciones pasadas. Recuerda la secuencia que es reiterativa en prácticamente todos los casos (incluida tu propia experiencia):

1. Te asombras ante la presencia, intervención y amor de Jesús.
2. Te reconoces pecador y no aptos para estar ante Él.
3. Aceptas humildemente el “llamado” para seguirle.
4. Estás dispuestos a dejar lo que haga falta con tal de poder disfrutar de su compañía y cumplir con sus deseos.

Estos cuatro pasos pueden resumirse en el propio acto de fe del creyente. Incluso el ladrón en la cruz fue un discípulo, creyente y aprendiz de Jesús. Sus palabras en la cruz fueron el resultado de su fe interior, y por tanto una manifestación (obra) consecuencia de la fe, a través de la cual Jesús transformó su alma.

Por tanto volviendo a la contradicción manifestada por el autor de escuela sabática, toda persona salvada es un discípulo. Y todo discípulo es una persona salvada. Y por tanto, la obediencia sólo puede entenderse como un “pre-requisito” a la salvación o al discipulado en la medida en que se entienda como “disposición a aprender en la fe (que tiene que ver con una actitud), pero no como un “hacer cosas” que muestren o demuestren obediencia. Y por último, esa “disposición a aprender en la fe” es un acto “intelectual” (dado que se consigue a través de la razón humana) que permite conocer, comprender y aceptar una realidad que si bien trasciende la razón, se logra percibir a través de ella.

Recordad las palabras de Timoteo:

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2 Timoteo 3:14-16 (LBLA – destacado nuestro)

Fijaos la relación directa de la razón (aprendizaje y persuasión) con la “fe en Cristo Jesús”. Y la connotación intelectual del “enseñar“, “redargüir“, “corregir” e “instruir“.

Finalmente, el mensaje central es que debemos comprender que todo discípulo es una persona que está dispuesta a aprender permanentemente por la fe en Jesús. Esta actitud es considerada como el principio de la obediencia, dado que con dicha actitud la obediencia es un milagro que Jesús hace en la vida del creyente. Este milagro tiene lugar gracias al conocimiento, instrucción o enseñanza de las Escrituras a través de la razón humana que aunque limitada para comprender la plenitud de la Verdad, permite al menos concebir la grandeza del amor de Dios, y por consiguiente rendirse a sus pies como un ser indigno de tanta grandeza y misericordia. El hombre no puede hacer NADA (ni siquiera obedecer) para conseguir salvación o discipulado. Sólo puede tener una ACTITUD de “APRENDIZAJE EN LA FE” donde lo intelectual y la fe conforman una misma realidad. Éste es el trasfondo de la comisión que Jesús dio a los discípulos/apóstoles y que es transferido a todos nosotros. Ellos ayer (y nosotros hoy) debían ENSEÑAR (conforme a los dones recibidos), permitiendo así que Jesús haga SU obra de transformación para salvación; y vinculación personal para la permanencia en el discipulado.