Reflexiones Cristianas

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12. Dotado para el servicio: Felipe

In 2008 3er Trimestre on septiembre 18 , 2008 at 1:30 pm

Versículos de estudio propuestos para esta semana: Hechos 6:3, 8; Romanos 12:6-8; 1 Corintios 12:1-11, 27-31; 1 Timoteo 3:8-12


1. Felipe: designado a realizar tareas propias del “diaconado” (aunque no se utiliza dicho adjetivo)

En Hechos 6 se nos dice que, dado que el número de discípulos crecía, fue necesario nombrar ciertas personas para solucionar problemas que estaban surgiendo entre los miembros. Entre ellos se escogió a Felipe (Hechos 6:5; Hechos 8:5, 26, 34; Hechos 21:8) – que no debe confundirse con Felipe, el apóstol (Mt. 10:3; Jn 1:43-45, 6:5, 12:21-22; 14:8), dado que dichos diáconos reemplazarían a los apóstoles en la atención de este tipo de problemas para que los doce pudieran seguir predicando o atendiendo la Palabra-.

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6. El desafío de sus dichos

In 2008 2do Trimestre on mayo 7 , 2008 at 1:28 pm

Versículo se estudio propuestos para esta semana: Mateo 5:48; 18:21, 22; 19:3-12; Lucas 12:32-34; Juan 19:25-27


1. Acerca del matrimonio y la abstinencia

En realidad el tema de discusión en Mateo 19:3-12 no es tanto el matrimonio y la abstinencia, como la consideración del divorcio en el matrimonio. Primero veamos qué dice el texto, después analizaremos los puntos más importantes del mismo, y terminaremos con una conclusión bíblica sobre el asunto.

1.1. El texto bíblico de Mateo 19:3-12, dice:

Y se acercaron a El algunos fariseos para probarle, diciendo: ¿Es lícito a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo? Y respondiendo El, dijo: ¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio LOS HIZO VARÓN Y HEMBRA, y añadió: “POR ESTA RAZÓN EL HOMBRE DEJARA A su PADRE Y A su MADRE Y SE UNIRÁ A SU MUJER, Y LOS DOS SERÁN UNA SOLA CARNE”? Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe. Ellos le dijeron*: Entonces, ¿por qué mandó Moisés DARLE CARTA DE DIVORCIO Y REPUDIARLA? El les dijo*: Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió divorciaros de vuestras mujeres; pero no ha sido así desde el principio. Y yo os digo que cualquiera que se divorcie de su mujer, salvo por infidelidad, y se case con otra, comete adulterio. Los discípulos le dijeron*: Si así es la relación del hombre con su mujer, no conviene casarse. Pero El les dijo: No todos pueden aceptar este precepto, sino sólo aquellos a quienes les ha sido dado. Porque hay eunucos que así nacieron desde el seno de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y también hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte” Mateo 19:3-12 (LBLA – destacado nuestro)

Hemos destacado en negrita o subrayado los aspectos de análisis siguientes.

1.2. Breve análisis del texto

El primer punto importante, es que los que se acercan a Jesús son Fariseos, y lo hacen con una motivación declarada en el propio pasaje, “para tentarle” o “probarle” (Versículo 3, según versión RV95 o LBLA).

Jesús ha sido tentado o probado en reiteradas ocasiones, siempre para ser acusado:

A. Enfrentando a Jesús con la Ley de Moisés:
Preguntándole si era lícito repudiar mujer (tal como había mandado Moisés): Marcos 10:2, Mateo 19:3
Preguntándole si debían apedrear a la adúltera (tal como mando Moisés): Juan 8:3-7
Preguntándole si estaba permitido sanar en sábado: Mateo 12:10

B. Enfrentando a Jesús con temas prácticos de la vida cristiana:
Preguntándole si era lícito dar tributo a César: Mateo 22:17-19, Marcos 12:14-16, Lucas 20:22-24
Preguntándole cuál era el gran mandamiento de la Ley: Mateo 22: 34-36
Preguntándole qué debían hacer para heredar la vida eterna: Lucas 10:24-26

C. Enfrentando a Jesús con su propio potencial divino:
Pidiéndole señales del cielo: Mateo 16:1, Marcos 8:11, Lucas 11:16
Tentación del diablo en el desierto (convertir piedras en pan, pidiéndole que se lance hacia abajo para ser socorrido por los ángeles, pidiéndole adoración) : Mateo 4

Si os fijáis detenidamente, prácticamente en todas las ocasiones en las que Jesús fue tentado o probado para ser acusado se han tocado temas o circunstancias que incluso HOY nos resultan de difícil respuesta. Es decir, hoy nos preguntamos, por ejemplo, sobre cómo, cuándo y porqué es lícito el divorcio; cómo, cuándo y porqué es lícito castigar al adúltero o pecador; cómo cuándo y porqué es lícito sanar o cocinar en sábado; cómo, cuándo y porqué debemos dar tributo al Estado, etc. Nos seguimos preguntando cuál es la “esencia de la Ley” o Gran Mandamiento (y nos cuestionamos si es o no reducible a una sola Ley). Nos preguntamos cómo podemos conseguir la vida eterna en la práctica, si la fe es realmente suficiente, o si debemos preocuparnos por las obras. Y seguimos pidiendo señales del cielo para afirmar nuestra fe.

Con esto queremos mostrar simplemente, que cuando Jesús era tentado o probado para ser acusado, los Fariseos arremetían con cuestiones eminentemente difíciles en cuanto al IDEAL de la vida cristiana y la vida PRÁCTICA, del día a día.

Jesús sabía que los fariseos buscaban acusarle por cualquier cosa “ilegal” o incorrecta que hiciera o dijera. Cuando se acercaban a Él para acusarle, Jesús respondía de manera inteligente, pero no siempre explícitamente. Él no sacrificaría el IDEAL por la PRÁCTICA, y sin embargo, ofrecía ejemplos PRÁCTICOS para cumplir el IDEAL (aspecto este, que asombraba hasta a los más doctos)

Así, por ejemplo, cuando le trajeron la mujer adúltera para apedrearla (según indicaba la Ley judía), Jesús no se enfrentó a la Ley, sino que escribiendo en la arena, pidió que el que estuviera libre de pecado tirase la primera piedra (y así libró a la mujer de su condena). Cuando le preguntaron si era lícito sanar en sábado, Jesús no explicó si eso era o no un “trabajo”, es decir, no entró en el problema conceptual que ellos tenían en mente, sino que explicó que era lícito hacer bien en sábado (y así sanó al de la mano seca).

De la misma manera, cuando le preguntan por el divorcio/repudio (autorizado por Moisés), los fariseos probablemente tenían en mente el problema conceptual que suponía Deuteronomio 24:1:

Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa

¿Qué significaba “algo reprochable“? De ahí la primer pregunta de los fariseos “¿Es lícito a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?” (Versículo 3). En otras palabras le estaban preguntando si “algo reprochable” (Dt. 24.1) podía ser “cualquier motivo” (Mt. 19.3)

Jesús, simplemente, responde diciendo que “lo que Dios juntó no lo separe el hombre“. Esta expresión sólo nos dice que no hay motivo exclusivamente humano para el divorcio (es decir, las voluntades humanas no son suficientes). Sin embargo, cabría preguntarse si lo que “Dios juntó puede ser separado por Dios mismo”. Jesús en ningún momento dice que el divorcio es inconcebible.

En términos sencillos pero bíblicos, cuando un hombre y una mujer se unen y se hacen una sola carne, ¿se unen ellos, o los une Dios? Evidentemente, Jesús al explicar la razón de la creación del hombre y la mujer, y su consecuencia, nos dice que cuando un hombre y una mujer se unen (voluntad humana) Dios los une también haciéndolos una sola carne (ambas voluntades están en plena relación y actividad permanente. Es decir, la voluntad de la mujer, del hombre y de Dios). Ahora bien, cuando Jesús dice que “lo que Dios unió/juntó no lo separe el hombre“, se refiere a la voluntad divina de unión, no a la voluntad humana de convivencia o de estar juntos físicamente hasta la muerte.

¿Podría Dios, entonces, querer o permitir, que en determinadas circunstancias, una pareja se divorcie? Sí. Así responde Jesús a la segunda pregunta que le hacen los Fariseos en este sentido.

¿por qué mandó Moisés DARLE CARTA DE DIVORCIO Y REPUDIARLA?” (versículo 7),

Jesús responde: “Y yo os digo que cualquiera que se divorcie de su mujer, salvo por infidelidad, y se case con otra, comete adulterio” (versículo 9 – LBLA

Si es lícito el divorcio por causa de “infidelidad“, esto quiere decir, implícitamente que Dios no sólo permite la separación física y humana de la pareja, sino también la separación de la unión-carne, que Dios había instituido en la relación.

1.3. Primeras conclusiones

Para recapitular lo que hemos visto hasta aquí, podemos decir que:

1. Existe una voluntad humana (hombre y mujer) de querer estar juntos físicamente.
2. Existe, junto a la voluntad humana de unión, una voluntad divina que considera dicha unión física (punto 1) como “una sola carne“, y que el hombre no puede separar (repasa la lección “Adán y Eva: El ideal propuesto“, donde explicamos qué significa realmente “una sola carne“)
3. El divorcio implica que Dios puede dejar de considerar dicha unión como “una sola carne“, siempre que haya existido “infidelidad” (aunque el perdón y la restitución siempre debe ser considerado en una pareja cristiana. Ver Efesios 4:32 y la lección sobre Oseas y Gomer: Perdonar a la infiel).

Por tanto estamos frente a dos posibilidades:

1. El divorcio, que sólo es “permitido“, o considerado por Dios como tal, cuando existe “infidelidad“. En otras palabras, Dios deja de considerar a dicha pareja como “una sola carne“.

2. La separación, cuando una pareja, sin divorciarse, deciden dejar de convivir juntas (1 Corintios 7:10-11), pero ninguna vuelve a casarse. Es decir, cuando el acuerdo de voluntad humana de convivencia se rompe, pero Dios sigue considerándola “una sola carne” (puesto que ha habido una unión física indivisible por el hombre, y que sólo Dios considera “divisible” frente a la infidelidad/adulterio)

A los casados instruyo, no yo, sino el Señor: que la mujer no debe dejar al marido (pero si lo deja, quédese sin casar, o de lo contrario que se reconcilie con su marido), y que el marido no abandone a su mujer” 1 Corintios 7:10-11 (LBLA – destacado nuestro)

1.4 Últimas consideraciones

Hemos comprendido, por tanto, las dos opciones válidas bíblicamente que permiten la separación de una pareja (divorcio y separación). Evidentemente Dios “detesta el divorcio” (ver Malaquías 2:16), y su ideal, y el de todo cristiano, es el ser “una sola carne” hasta la muerte”. Sin embargo, no debemos sacar de contexto a Malaquías 2:16, y pensar que esto obliga a toda pareja a permanecer junta incondicionalmente. Dios detesta el PECADO (cualquiera de ellos y con la misma intensidad, no sólo el divorcio), pero AMA al pecador. Por tanto, hasta aquí, es fácilmente comprensible, bíblicamente hablando, que tanto la separación, como el divorcio por infidelidad/adulterio, fueron contemplados por el Señor como opciones válidas para solucionar problemas de pareja. La convivencia incondicional de una pareja no es bíblica.

Si embargo, aún cabe una última reflexión. Para terminar de comprender de forma completa o íntegra el problema del “divorcio”, debemos, contestar a una pregunta fundamental: ¿Qué significa “infidelidad”? ¿Quién determina dónde comienza y termina dicho pecado de “infidelidad”? ¿Qué significado tiene para Jesús dicho término? ¿Cómo lo utilizaba?

La mayoría de las versiones de la Biblia traducen esta palabra como “fornicación” (RV 60, RV 95, , “infidelidad” (LBLA, NVI) o “pecados sexuales” (BLS).

Sin embargo, el versículo en griego de Mateo 19:9 es el siguiente:

λεγω δε υμιν οτι ος αν απολυση την γυναικα αυτου μη επι πορνεια και γαμηση αλλην μοιχαται“. ΚΑΤΑ ΜΑΤΘΑΙΟΝ 19:9 Greek NT: Westcott/Hort (en negrita hemos destacado la palabra que traducen como “infidelidad“, “fornicación” o “pecados sexuales“)

La palabra en griego traducida como “infidelidad” o “fornicación” es πορνεια (porneia) que incluye:

Primera acepción carnal: adulterio o incesto.
Segunda acepción espiritual: en términos figurados es la fornicación idólatra.

En este sentido existen dos posiciones respecto a la “infidelidad”, y que Jesús expresa como única vía para el divorcio con aceptación divina (es decir, para que Dios considere que esa pareja ya no es “una sola carne“).

1. La primera posición ESTRECHA y bíblica, es que sólo por adulterio (es decir cualquier relación sexual extramatrimonial), o incesto (relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio) Dios puede considerar que la pareja ya no es “una sola carne“, y libera a la otra parte para un nuevo casamiento.

2. La segunda posición AMPLIA y también bíblica, la encontramos en las propia consideración del concepto de “adulterio” que Jesús utiliza en Mateo 5:27-30, y que dice así:

Habéis oído que se dijo: “NO COMETERAS ADULTERIO.” Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón. Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno” Mateo 5:27-30 (LBLA – destacado nuestro)

Por tanto, la última consideración que podemos hacer al respecto radica en comprender que no es sólo el ACTO sexual explícito extramatrimonial el que Dios considera como “infidelidad” en Mateo 19.9, y que libera a la otra parte para un nuevo casamiento, sino que también el PENSAMIENTO (en este caso codicia) es considerado adulterio.

¿Debemos considerar estas palabras de Jesús como “metafóricas”?. De ninguna manera. El pecado es esencialmente la separación del Hombre y Dios. Jesús viene a decir que TODO PECADO (incluido el adulterio) comienza en la mente, y luego se consuma, normalmente, en acciones. Pero no es necesaria la consumación del acto deseado para ser considerado pecado. Las reflexiones que podemos sacar de todo esto son:

A. El pecado no tiene grados o niveles. Todo pecado “quiebre o ruptura de relación” es detestado por Dios.
B. Todos los hombre y mujeres somos pecadores.
C. El pecado de adulterio no es sólo el acto de la relación sexual extramatrimonial, sino que está en nuestra propia inclinación de separación de Dios, y se puede consumar en la propia mente (es decir, todos estamos en condiciones de cometer este pecado sin necesidad de que “se den las circunstancias” físicas).
D. No es lógico, desde el punto de vista cristiano, considerar el divorcio sólo por un pecado de adulterio (sea físico o mental). Dios nos ha dado ejemplo de haber perdonado a su pueblo “infiel”, y Jesús de no condenar a la “adúltera”. El perdón es la primer consideración que hace un cristiano frente a cualquier pecado (más aún de quien considera ser una carne en él).
E. Si alguien quiere divorciarse “por cualquier motivo“, seguramente encontrará “excusas” para ello. Pero la Biblia no está escrita para que el hombre encuentre excusas a sus deseos o pretensiones, sino para ayudarle a tener una mejor comunión con Dios y con los demás.
F. Y finalmente, ni el divorcio, ni la separación son el ideal de Dios. Sin embargo, ambos son contemplados como posibles frente a las infinitas circunstancias de convivencia que puede estar “sufriendo” la pareja. La convivencia incondicional no es bíblica.

Cada pareja e individuo (cristiano) debe valorar en la soledad con el Señor su situación personal y marital, y aprendiendo de Él, conseguir encontrar respuesta a la infinidad de situaciones difíciles que muchos matrimonios están viviendo en la sociedad actual. Quizá uno de los aspectos más importantes de todo este estudio, radique en no pretender considerar el problema del divorcio como un tema meramente “legal” (siendo así tarde o temprano se encontrarán razones para el mismo), sino que el matrimonio y el divorcio debe tratarse como una cuestión de AMOR, tal como Dios nos trata a nosotros. ¿No crees que Dios tiene excusas suficientes para “divorciarse” de todos nosotros?


2. Acerca del perdón

Roy Adams, nos propone una reflexión en el siguiente pasaje:

Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo*: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” Mateo 18:21-22 (LBLA – destacado nuestro)

Y luego nos hace la siguiente pregunta:

¿Está pidiendo Jesús que las víctimas de los actos horrendos perdonen no solo la primera vez que se cometió el acto, sino también la séptima? ¿Y está Diciendo él que Dios nunca perdonará a aquellos que se encuentran incapaces de perdonar a los demonios en carne humana que los cometen? El punto no es que no debemos perdonar. Más bien, es si no estaremos aplicando mal el consejo lleno de gracia del Señor cuando lo ponemos al servicio de la clase de atrocidades aterradoras mencionadas arriba” Lunes, 5 de mayo, pág. 46 (destacado nuestro)

No sabemos exactamente a qué se está refiriendo Roy Adams cuando hace esta declaración. Lo cierto, es que el perdón en la Biblia NO SE NIEGA A NADIE. Ni aún al más criminales de los seres humanos. Quizá el problema conceptual este en comprender qué significa perdonar, y como se relaciona este con el “daño” o “perjuicio” que traen dichos pecados sobre terceros.

Lo cierto es que si le preguntáramos a Jesús si debemos perdonar al mentiroso así como al asesino, él nos diría “Sí, porque tu no eres más que ninguna de ellos“. A los seres humanos que nos denominamos “cristianos” no nos gusta que se nos comparen con los “pecadores”, y mucho menos con los asesinos. Sin embargo, Jesús vino a enseñarnos que TODOS SOMOS PECADORES, y que NO EXISTEN NIVELES DE PECADO (salvo aquel pecado que rechaza la completa influencia de Cristo en la vida del pecador, impidiendo recibir el perdón). Jesús quiere que comprendamos que el problema del pecado no radica en los “actos pecaminosos” sino en nuestro corazón (el de TODOS los seres humanos).

Habéis oído que se dijo: “NO COMETERAS ADULTERIO.” Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón” Mateo 5:27-28 (LBLA – destacado nuestro)

Habéis oído que se dijo a los antepasados: “NO MATARAS” y: “Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte.” Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: “Raca” a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: “Idiota”, será reo del infierno de fuego” Mateo 5:21-22 (LBLA – destacado nuestro)

Habéis oído que se dijo: “AMARAS A TU PROJIMO y odiarás a tu enemigo.” Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen” Mateo 5:43-44 (LBLA – destacado nuestro)

Por otro lado, no debemos olvidar que la expresión de Jesús “setenta veces siete” (o setenta y siete veces, como traducen otras versiones) se refiere a que no hay límite para ofrecer perdón, y que dicha expresión se explica seguidamente en la “Parábola de los dos deudores” o “Parábola del siervo que no quiso perdonar” (Mateo 18:23-34).

En dicha parábola queda claro que el Rey (Dios) perdonó a un siervo (Hombre) su deuda, y sin embargo éste inmediatamente después exigió el pago de la deuda de un consiervo (Hermano u otro hombre), sin ningun tipo de misericordia.

La enseñanza de Jesús radica en que así como Dios nos perdona TODO PECADO, nosotros debemos perdonar a quienes pecan contra nosotros.

Para completar nuestra reflexión, debemos comprender que un asesino merece el perdón de su pecado contra su prójimo, igual que el mentiroso, el ladrón, el adúltero o cualquier otra persona.

Sin embargo, Jesús no pretendía, aquí, enseñarnos cómo debemos legislar los daños y perjuicios producidos por dichos pecados hacia terceros. La restitución legal del daño ocasionado no implica, en absoluto, el rechazo al perdón. Mientras que el primero (el perdón para salvación) es una “legislación” divina, perfecta y universal, la segunda (la restitución o pena por daños y perjuicios) es una “legislación” humana, imperfecta y particular de cada caso, que también tiene su lógica y derecho dentro del entorno social en el que convivimos pero que no están necesariamente unidas.


3. Acerca de la riqueza y del dar

Sobre el “Joven rico” que en realidad era un “hombre dignatario y jefe judío”, lee el siguiente comentario bajo el epígrafe 2, titulado “El hombre dignatario y prominente jefe judío que tenía muchas posesiones”, en el siguiente vínculo: https://escuelasabatica.wordpress.com/2008/01/22/4-lecciones-de-los-candidatos-a-discipulos/


4. Acerca de la de perfección

El versículo propuesto por el autor, sobre el tema de la “perfección” es Mateo 5:48:

Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto Mateo 5:48 (LBLA – destacado nuestro)

En primer lugar dicho versículo se encuentra en el contexto del “amor a nuestros enemigos“. Jesús comienza diciendo, en el versículo 43 y 44:

Habéis oído que se dijo: “AMARAS A TU PROJIMO y odiarás a tu enemigo.” Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen,” Mateo 5:43-44 (LBLA – destacado nuestros)

Por tanto, el contexto más inmediato nos dice que el “sed perfectos” está relacionado con el amor y no con la perfección humana entendida como “impecabildiad” (tal como algunos pretenden concluir).

Pero es el sinóptico de este pasaje, que se encuentra en Lucas 6:32-36, a través del cual podemos comprender cabalmente las palabras de Jesús (recuerda que el sinóptico cuenta el mismo hecho bajo las palabras de otro autor… y siempre son complementarios). Dice así:

Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad. Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque El es bondadoso para con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso Lucas 6:32-36 (LBLA – destacado nuestro

Resulta por tanto evidente que el “sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” de Mateo 5:49, es lo mismo que decir Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso” de Lucas 6:36. La pregunta final que debemos hacernos es, ¿Es la misericordia necesaria para amar a nuestros enemigos? Por supuesto.

Por tanto, analizando el contexto más inmediato del versículo de Mateo, así como el sinóptico de Lucas, resulta esclarecedor el significado del concepto de la palabra “perfecto” utilizada por Jesús. Incluso, analizando el capítulo completo de Mateo 5, y la vida y libro completo de Mateo, la conclusión es aún más contundente (pero por motivos de espacio y tiempo no nos extenderemos en ello, dado que lo presentado es suficiente para su comprensión).

Finalmente, recalcar que la “perfección humana” entendida como “impecabilidad” no es enseñada en estos versículo, y sólo si lo sacamos del contexto podemos llegar a semejantes conclusiones.


5. Acerca de la familia

Sobre la familia y los versículos propuestos por el autor para este día, lee el siguiente comentario: Epígrafe 1 titulado El escriba… y alguno más que dicen querer seguir a Jesús”, en el siguiente vínculo: https://escuelasabatica.wordpress.com/2008/01/22/4-lecciones-de-los-candidatos-a-discipulos/

11. Más lecciones en el discipulado

In 2008 1er Trimestre on marzo 12 , 2008 at 1:14 pm

Versículo propuestos por el autor para el estudio de esta semana: Mateo 14:22-23; Marcos 4:36-41; 6:51, 52; Lucas 8:25; 24:37; Juan 6:19


1. Lecciones en el Mar

Dos versículos antes del episodio descripto en Marcos 4:36-41, la Biblia dice lo siguiente:

Con muchas parábolas como éstas les hablaba la palabra, según podían oírla; y sin parábolas no les hablaba, sino que lo explicaba todo en privado a sus propios discípulos” Marcos 4:33-34 (LBLA – destacado nuestro).

Fijaos cómo Jesús no sólo hablaba en parábolas, sino que a los propios discípulos se las explicaba en privado. Ellos tenían o podían tener una comunión íntima con Jesús. Sin embargo, al final del episodio de la barca en la tempestar declaran:

Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun el viento y el mar le obedecen?” Marcos 4:41 (LBLA – destacado nuestro)

Los discípulos parece que aún no comprendían que Jesús, era el Cristo, el Hijo de Dios, y a la vez Dios con nosotros (Emmanuel).

El viento y el mar sólo obedecen a Dios.

Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR y El los sacó de sus aflicciones. Cambió la tempestad en calma y las olas del mar callaron” Salmos 107:28-29 (LBLA – destacado nuestro)

NOTA: Nunca olvidéis que este milagro (como prácticamente todos los milagros en las Escrituras) tiene un fin no sólo de sanación, sino y sobre todas las cosas, de SALVACIÓN. Los milagros no son un fin en sí mismos, sino un medio para que el hombre reconozca la divinidad de Jesús, su poder salvador y su capacidad para perdonar y erradicar definitivamente el pecado de este mundo.

2. La levadura de los fariseos

El texto propuesto tiene sinópticos para su estudio (Mateo 16:1-12; Marcos 8:11-13; Lucas 12:54-56)

Los fariseos y saduceos piden señales del cielo a Jesús. La pregunta fundamental es ¿por qué Jesús no les ofrece o explica dicha señal, les llama hipócritas (Vers. 3) y los deja allí donde estaban apartándose de ellos (Vers. 4)?

Por la respuesta de Jesús podemos deducir que la señal que los fariseos y saduceos solicitan tiene que ver con las “señales de los tiempo (Vers. 3), ¿no advertiría Jesús, en otros momentos, sobre algunas señales que sus discípulos deberían tener en cuenta? ¿por qué se las niega a los fariseos y saduceos?

Las respuestas a estas preguntas tienen dos aspectos claves:

1. LAS MOTIVACIONES: El principal problema de los fariseos y saduceos eran sus INTENCIONES. La Biblia dice claramente que esta demanda de señales (ya sean milagros, o explicación del tiempo y de los acontecimientos actuales del momento) estaba motivada para TENTARLO (Vers. 1). En otras palabras, no había un espíritu sincero de conocimiento o acercamiento a Jesús, sino que la motivación (aún a pesar de las claras evidencias ya presentadas por Jesús) estaba centrada en hacer daño, en tentarle y desprestigiar su ministerio y misión en la tierra.

2. LOS SEÑALES EVIDENTES: Probablemente las señales que pedían los fariseos y saduceos se correspondían con la comprensión de los tiempos actuales de la época. Es decir, el reconocimiento de la venida del Mesías en la persona de Jesús. Por ello Jesús les llama hipócritas, dado que estas evidencias estaban ante sus ojos pero ellos se negaban constantemente a reconocerlas.

La motivación de tentarle unidas a las evidencias de que Jesús era el Mesías hacía de los fariseos y saduceos ante la solicitud de “señales del cielo“, unos verdaderos hipócritas, que no sólo no querían señales (que ya habían visto incansablemente), sino que buscaban el descrédito de Jesús.

3. Lecciones del temor

3.1. ¿Qué diferencia existe, si es que hay alguna, entre el temor comentado por el autor de Escuela Sabática y el que aparece en 2 Corintios 7:1, Efesios 5:21 o Filipenses 2:12?

Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” 2 Corintios 7:10 (LBLA – destacado nuestro)

sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo” Efesios 5:21 (LBLA)

ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” Filipenses 2:12 (LBLA)

3.2. ¿Cómo debe comprenderse entonces, 1 Juan 4:18?

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor” 1 Juan 4:18 (LBLA – destacado nuestro)

3.3. En el DRAE se dice del “temor a Dios” lo siguiente:

“1. m. Miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios. Es uno de los dones del Espíritu Santo” DRAE.
¿Qué piensas de esta definición?


    4. El discipulado y la testificación

    La Biblia no es un tratado apologético sobre la existencia de Dios. Las Escrituras muestran al verdadero Dios, sobreentendiendo que éste existe. Uno de los principales problemas que explican las Escrituras (estrechamente unida a la salvación del Hombre) es la adoración al verdadero y único Dios. Es decir, el problema de la idolatría presupone que entre la propuesta de “varios dioses”, uno es el correcto, único y verdadero Dios. Lo demás son mentiras, engaños o falsificaciones.

    Sin embargo, en las Escrituras aparecen dos textos relativos a los que viven “sin Dios” (existen algunos otros textos que repiten esta idea).

    El impío, en la altivez de su rostro, no busca a Dios .Todo su pensamiento es: No hay Dios“. Salmos 10:4 (LBLA).

    El necio ha dicho en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, han cometido hechos abominables; no hay quien haga el bien” Salmos 14:1 (LBLA)

    Y nos advierte:

    Así dice el SEÑOR, el Rey de Israel,y su Redentor, el SEÑOR de los ejércitos:”Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios” Isaías 44:6 (LBLA)

    Frente al ateísmo sólo cabe un argumento (bíblico). Desde un punto de vista bíblico, la ausencia de Dios es una contradicción. Quien no cree en Dios, caerá indefectiblemente (según la Biblia) en la creencia de un “dios” menor llámese, “su corazón“, “su altivez de rostro“, “sus pensamientos“, o cualquier otro tipo de “idolatría” (dioses humanos, animales, naturales, de madera, de mármol o de oro).

    Por ello Dios mismo dice “fuera de mi no hay Dios“. Es como si estuviera diciendo constantemente, “no hay nada que pueda reemplazar el lugar que yo debo tener en tu vida“.

    Por lo demás, el ateo sólo necesita creer y comprender esta declaración, y entonces, automáticamente perderá la “a” de su autodenominación. Sólo Dios, a través del Espíritu Santo, por medio de nuestros testimonios (o cualquier otro medio, incluido el sobrenatural evidente), puede hacer que las personas pierdan la “a” del “a-teísmo”.

    10. El discipulado bajo presión

    In 2008 1er Trimestre on marzo 5 , 2008 at 11:00 am

    Versículo propuestos por el autor para el estudio de esta semana: 1 Reyes 18; Mateo 26:56; Lucas 9:51-56; Juan 6:1-15; 12:1-6; 18:1-11; 21:15-19.

    1. El modelo del poder

    El autor de escuela sabática dice:

    El discípulo de Cristo tiene que tener en cuenta los diversos peligros involucrados en el abuso del poder de la religión” (Día domingo, primer párrafo, última parte – destacado nuestro).

    “(…) obtener poder político terrenal no debería ser igualado con hacer la obra del discipulado. Qué Dios puede poner personas en el poder, o que él puede usar personas que tengan poder, es una cosa; otra cosa es que alguno vea la conquista del poder político, en el nombre de Dios, como la obra de Dios, la obra del discipulado” (Día domingo, último párrafo, primera parte – destacado nuestro)

    Está en lo cierto cuando hace estas declaraciones. El discípulo de Cristo debe tener en cuenta los peligros del abuso del poder de la religión (primera cita), así como los peligros del abuso del poder político (segunda cita), y de todas las relaciones de poder/individuo que surgen entre ellas (concepto que agregamos nosotros para mostrar la complejidad de este asunto).

    Existen, por tanto, muchos ámbitos de reflexión sobre este tema. Varias de estas cuestiones se pueden reflexionar comprendiendo las siguientes interrelaciones:

    1. Relación entre poder político y la religión institucional
    2. Relación entre poder político y el discipulado
    3. Relación entre el poder político y el ciudadano cristiano
    4. Relación entre el poder religioso institucional y el discipulado
    5. Relación entre el poder religioso institucional y el “poder” de un discípulo de cristo
    6. Relación entre el poder político + religioso y un verdadero discípulo
    Etc.

    Como pueden ver el tema en cuestión no es en absoluto baladí (no puede limitarse sólo a la relación del poder político vs la religión), sino que contiene una serie de reflexiones personales que pueden ayudarnos a comprender la identidad de un verdadero discípulo de Cristo ante el poder.

    Sin embargo, lamentablemente, el autor escoge unos versículo inadecuados para reflexionar sobre este asunto tan importante. Nada se dice en dichos versículo sobre la relación entre religión y poder, sino tan sólo la actitud de Jesús ante el error interpretativo de judíos y/o primeros cristianos que entendían que Él debía fundar un reino terrenal (tal como demostraremos a continuación).

    1.1. El texto de estudio

    El contexto más amplio del texto propuesto por el autor se encuentra en Juan 6:1-15 y sus sinópticos Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Lc 9.10-17.

    Sin embargo, el tema concreto de la actitud de la gente y de Jesús sólo se encuentra en los últimos versículos del libro de Juan, concretamente Juan 6:14-15 (que en realidad se corresponde con el siguiente sinoptico Mateo 14:22 y 23 y Marcos 6:45-47)

    Mientras que el resto de versículo anteriores (tanto en Juan como en sus sinópticos) simplemente nos muestras (a efectos del estudio en cuestión) el contexto del milagro que Jesús realiza para atender a los 5.000 que venían a él (probando, entre otras cosas, la fe de Felipe), en los siguientes versículos sólo se nos dice que Jesús se apartó para orar y estar solo.

    1.2. Juan 6:14-15 y la respuesta de la gente al milagro, y de Jesús ante la gente

    El texto concreto, por tanto, dice:

    La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo. Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte El solo” Juan 6:14-15 (LBLA – destacado nuestro)

    ¿Quién era ese profeta? Para comprender la relación que la gente hacía para con Jesús, debemos remontarnos al Antiguo Testamento y la creencia judía. Veamos.

    En Deuteronomio 18:15 al 18, Dios promete que enviaría un profeta como Moisés, diciendo:

    Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el SEÑOR tu Dios; a él oiréis. (vers. 15 ) (…) Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande (vers. 18)”. LBLA – destacado nuestro

    Luego en Malaquías 4:5-6 presenta, con anterioridad al advenimiento del Día de Jehová, la venida del profeta Elías, diciendo:

    He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del SEÑOR, día grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición” (LBLA – destacado nuestro).

    Por tanto, no sólo el “Profeta” puede ser identificado con el Mesías, sino también, según la tradición Judía, la esperaban de un profeta anterior. Este profeta era identificado, en el AT con Elías (tal como hemos demostrado en Malaquías).

    Pero además, esta identificación confusa de Jesús con el “Profeta” (Elías) también queda expresada en el Nuevo Testamento, en Juan 7:40-41, donde después de hacer otro milagro la gente decía:

    Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente este es el Profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Pero otros decían: ¿Acaso el Cristo ha de venir de Galilea?“(LBLA – destacado nuestro).

    Jesús clarificó y concilió la tradición confusa Judía con la realidad clara y evidente cristiana. Este acontecimiento queda registrado en Mateo 17:10-12:

    Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero? Y respondiendo El, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos” Mateo 17:10-12 (LBLA – destacado nuestro)

    Jesús está identificando a Elías (aquel Profeta esperado por los Judías antes de la venida del Mesias) con Juan el Bautista.

    Mientras que Juan el Bautista anunciaba la venida del Hijo de Dios, los judíos rechazarían a uno y a otro. Sin embargo, seguía latente tanto la esperanza de aquel “Profeta” que vendría antes del Mesías como la del Mesías propiamente dicho, dado que para ellos ninguno se había cumplido hasta la fecha.

    Pero ¿Por qué querían hacerle Rey?

    Natanael en Juan 1:49, dice:

    Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel” (LBLA – destacado nuestro)

    El comentario de la VRV 95 nos dice que:

    “Rey de Israel: título mesiánico. Jn muestra que Jesús es rey, pero de manera diferente a como muchos lo esperaban. Cf. Jn 6.15; 18.33-36; 19.19. Véase 18.37 nota s. El Sal 2, en el que se califica como hijo de Dios al rey de Israel, fue interpretado por los primeros cristianos como profecía sobre el Mesías en su calidad de Rey (cf. también 2 S 7.14)” VRV 95 nota au).

    1.3. Una conclusión final

    La gente que presenció el milagro de Jesús no sólo no comprendía quién era Jesús (el Cristo), sino que además su interpretación de “Rey y reino” eran absolutamente terrenales. Cierto es que Jesús era Rey de los Judíos, pero no sólo eso, Jesús también era Rey de los gentiles, y de toda la humanidad. Su reino, como queda registrado, no es de este mundo (es decir, no está relacionado con un mundo de pecado).

    Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí” Juan 18.33-36 (LBLA – destacado nuestros)

    Seguramente cuando Jesús escuchó la exclamación de la gente «Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo» (Juan 6:14 – destacado nuestro), percibió con claridad lo que ocurriría (en función del contexto que hemos explicado). Tal como comenta el versículo en Juan 6:15 “iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey (LBLA – destacado nuestro). La obcecación de la multitud por ver cumplidas SUS EXPECTATIVAS (aunque equivocadas y no fundamentadas) les llevaría incluso a poner a Jesús como rey en contra de su voluntad, dado que así entendían que se instauraría el reino del Mesías.

    Fijaos como una verdad teológica “parcial” (el hecho d de que el Mesías/Jesús era el rey de los Judíos), unido a un error interpretativo (el hecho de que no comprendían que también era el Rey de la Humanidad, y no sólo del pueblo Judío), más el anhelo de liberación y solución a todos los males, unido al clamor de una multitud, ha sido un caldo de cultivo imparable y con difícil retorno. Es natural, por tanto, que ante esta situación dantesca, Jesús se retire al monte sólo.

    NOTA: es importante, como discípulos, que comprendamos que la teología más que una ciencia erudita para unos pocos, es el “marco conceptual o teórico” imprescindible para interpretar los sucesos y situaciones o circunstancias de la vida de un cristiano. Si la teología es “mala” o “incompleta”, la interpretación también lo será. Uno de los deberes más importantes de un verdadero discípulo (una vez ha decidido seguir a Jesús) es estudiar la Biblia por iniciativa propia, por investigación propia y con oración en la intimidad para conocer la Verdad. Esta es la única “receta” capaz de ofrecer al ser humano la capacidad de adaptarse correctamente a las circunstancias actuales de la vida y no dejarse llevar por la demagogia religiosa, por el poder en todas sus formas o por la multitud, que en aras del bien cometen las peores atrocidades de la humanidad.


    2. El modelo de la avaricia

    Cuanto leemos los sinópticos sobre este episodio (Juan 12:1-6; Mateo 26.6-13 y Marcos 14.3-9), llegamos a la conclusión de que, si bien, en Juan aparece como protagonista Judas (Juan 12:4-5) , en Mateo son “los discípulos” (Mateo 26:8) y en Marcos (Marcos 14:4) “algunos discípulos“, quienes cuestionan la actitud de María. Es decir, que no sólo fue Judas quien cuestionó el acto de María, sino también otros discípulos más que allí se encontraban.

    Por otro lado, si bien Juan especifica que Judas lo cuestiona “porque era ladrón“, no se dice nada sobre las motivaciones del cuestionamiento de los demás discípulo. No nos resultaría difícil comprender (aunque no esté explícito en el texto) que el cuestionamiento y la molestia que los discípulos causaban a María (Ver Mateo 26:10 y Marcos 14:6), y que Jesús reprende (versículos siguientes), no es porque todos ellos eran ladrones (evidentemente decir esto sería una tergiversación del texto). Con esto, simplemente, queremos decir que el “amor al dinero“, o el echo de que Judas haya sido un ladrón, no es una explicación suficiente para comprender dicho cuestionamiento en su plenitud.

    2.1. El verdadero problema de los discípulos

    A. Por un lado estaba Judas, que el texto nos dice claramente que cuestionó la acción de María justificando la posible ayuda a los pobres “no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella” Juan 12:6 (LBLA – destacado nuestro).

    B. Pero por otro estás “los discípulos” o al menos “algunos otros discípulos que también lo cuestionaron. ¿Por qué?

    En base al texto, sólo podemos concluir que los discípulos (o algunos de ellos):

    B1. No entendían que la acción de María pudiera tener la cualidad de “buena obra” (sino lo contrario) Mateo 26:10 (última parte).
    B2. No entendían que Jesús está por encima incluso de la “caridad en sí misma” (Marcos 14:7)
    B3. No entendían que Jesús estaba pronto a ser crucificado, y adelantarse a la preparación de su sepultura era, incluso dentro de la tradición judía, “considerado como un acto de caridad aún más encomiable que dar limosna a los pobres” (nota al pié dela versículo de Mateo 26:12 en la VRV 95).

    De esta manera, al menos, podemos intuir que el problema de la acusación hacia María es más complejo que el simple “amor al dinero“. Quizá los prejuicios, las acusaciones, el pretender ser uno mismo la medida para juzgar a los demás, la fatal de empatía, de comprensión, etc son algunas de las razones que muy probablemente están detrás de esta acusación. Y a su vez, todo ello (y en relación al tema que estamos estudiando) se deba a una incorrecta comprensión de la verdadera religión, y el verdadero discipulado.

    2.2. La riqueza y el poder religioso

    Es evidente, tal como dice el autor pero dicho con otras palabras, que a través de la demagogia religiosa muchos pueden conseguir grandes riquezas. Pero cabe aquí hacer dos aclaraciones:

    A. El final de Judas no es en nada envidiable. Ésas personas también necesitan ayuda, y el Espíritu Santo trabajará en ellas hasta que consiga el arrepentimiento para vida eterna o bien la persona se abandone a la muerte.

    B. Los discípulos de Cristo deben principalmente, como ya hemos comentado, ESTUDIAR LA BIBLIA. El demagogo siempre se vale de la ignorancia de su victima. En este caso, la demagogia religiosa se elimina con las ideas claras a través del conocimiento de la Palabra de Dios (no existe otro antídoto más eficiente frente al demagogo que procura abusar de la bondad de la gente para su beneficio propio).

    3. PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR SOBRE EL RESTO DE TEMAS DE LA SEMANA

    3.1. El modelo del trueno y del Pedro arrepentido

    1. ¿En qué medida el temperamento (sea cual fuere) es un problema para el discipulado?
    2. ¿Qué diferencia existe entre el temperamento y el carácter (personalidad) y cómo se relaciona con el discipulado o la vida de un cristiano?
    3. ¿Necesita Dios de personas “vehementes y/o fogosas” (Juan) o “sanguíneas” (Pedro) como discípulos?
    4. ¿Puede realmente un temperamento “x” marcar o definir un “tipo o modelo” de discipulado?

    3.2. El modelo de la huida

    1. ¿Es más privilegiado quien vio a Jesús en persona, o quien vivió la lluvia temprana (primer cristianos) y que llevaron adelante la obra de la “gran comisión” por el poder del Espíritu Santo? O ¿son aquellos primeros cristianos más privilegiados que los que viven, hoy, 2000 años después, situaciones y contextos que los primeros discípulos apenas pudieron imaginar?

    9. Siguiendo al Maestro: El discipulado en acción

    In 2008 1er Trimestre on febrero 28 , 2008 at 1:29 am

    Versículo propuestos para el estudio de esta semana: Mateo 8:14, 15; 10:34-37; 28:18-20; Lucas 5:17-26.


    1. Servicio y discipulado

    Estamos nuevamente frente a unos sinópticos: Mateo 8:14-17; Marcos 1:29-34 y Lucas 4:38-41. Veamos qué nos dicen los textos completos.

    1.1. Los sinópticos del episodio del saneamiento de la suegra de Pedro.

    Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste que yacía en cama con fiebre. Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía. Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: EL MISMO TOMO NUESTRAS FLAQUEZAS Y LLEVO NUESTRAS ENFERMEDADES” Mateo 8:14-17 (LBLA – destacado nuestro)

    Inmediatamente después de haber salido de la sinagoga, fueron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón yacía enferma con fiebre; y enseguida le hablaron* de ella. Jesús se le acercó, y tomándola de la mano la levantó, y la fiebre la dejó; y ella les servía. A la caída de la tarde, después de la puesta del sol, le trajeron todos los que estaban enfermos y los endemoniados. Y toda la ciudad se había amontonado a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y expulsó muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque ellos sabían quién era El” Marcos 1:29-34 (LBLA- destacado nuestro)

    Y levantándose, salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. Y la suegra de Simón se hallaba sufriendo con una fiebre muy alta, y le rogaron por ella. E inclinándose sobre ella, reprendió la fiebre, y la fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les servía. Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a El; y poniendo El las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. También de muchos salían demonios, gritando y diciendo: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero, reprendiéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que El era el Cristo” Lucas 4:38-41 (LBLA -destacado nuestro)

    1.2. Síntesis y resumen de lo ocurrido

    Levantándose, Jesús sale de la sinagoga (Lucas), e inmediatamente junto con Jacobo y Juan, entra a la casa de Simón y Andrés (Marcos). La suegra de Pedro (Simón) yacía en cama (Mateo) sufriendo una fiebre muy alta (Lucas). Enseguida los discípulos hablaron (Marcos) y rogaban por ella (Lucas). Jesús se acerca a ella (Mateo) e inclinándose (Lucas), le toca la mano (Mateo) y la levanta (Marcos), reprendiendo a la fiebre (Lucas) y consiguiendo que ésta la deje (Mateo). Ella, al instante, (Lucas) se levantó y le servía. Al atardecer, después de la puesta del sol (Marcos) todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a Él (Lucas), incluso muchos endemoniados (Mateo). El resultado fue que toda la ciudad se había amontonado a la puerta (Marcos). Jesús poniendo la mano sobre cada uno de ellos, los sanaba (Lucas), incluso expulsa a muchos demonios (Marcos). Éstos demonios salían y decían a gritos que Él era el Hijo de Dios (Lucas), pero Jesús no les permitía hablar (Lucas) porque sabían quien era (Marcos), es decir, sabían que era el Cristo (Lucas). Todos estos saneamientos ocurrieron para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaías (Mateo) en Isaías 5:4 “Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido“.

    1.3. Análisis de los acontecimientos bíblicos

    Nuevamente, cuando recurrimos a los sinópicos en su conjunto, y enlazamos sus descripciones conseguimos un texto y contexto más adecuado y completo para el análisis.

    En dicho contexto, el servicio de la suegra de Pedro hacia Jesús es anecdótico (así como el ruego de los discípulos por ella) dado que los acontecimiento descriptos nos está hablando principalmente del cumplimiento de una profecía relacionada íntimamente con el propio ministerio de Cristo como nuestro salvador.

    Si bien es posible desprender una gran enseñanza de la actitud de los discípulos al rogarle a Jesús por la suegra de Pedro, y de la actitud de ésta una vez sanada, el foco principal y razón de ser del texto está, en este caso, en la obra de Jesús, que habiendo sido profetizada por Isaías, se estaba cumpliendo en “vivo y en directo“. Jesús está en esos momentos llevando sobre sí las enfermedades de quienes acuden a Él, y por ello eran sanados. ¡Qué mensaje más claro y directo!. No es el servicio lo que consigue la sanación. No es la actitud de la suegra de Pedro (posterior a la sanación) la que consigue la sanación. No es el “reclamo” de sus discípulos. Es la voluntad y obra de Jesús. Éste es el mensaje bíblico del contexto que estamos estudiando.

    1.4 ¿Y que hay del servicio?

    Evidentemente la actitud de los discípulos al rogarle a Jesús por la suegra de Pedro (que por tener una fiebre muy alta corría riesgo de muerte), y la actitud de “agradecimiento” de ésta sirviendo a Jesús inmediatamente después de ser sanada, son dos ejemplos del servicio cristiano útiles para nuestra reflexión personal.

    Sin embargo, es muy fácil confundir el concepto de “servicio” (humano-acción) con el de “servicio” (cristiano-actitud). Jesús no nos pide un servicio por el servicio en sí mismo (la acción), sino un servicio para salvación (actitud). Los discípulos servían a Jesús para la salvación de la suegra de Pedro, y ésta para la salvación de los que vendrían detrás de ella.

    Por ejemplo, Jesús no reclamó de María un servicio en sí mismo (cosa que sí hacía Marta, y por ello fue reprendida. Ver epígrafe 4, “Turbada por muchas cosas“). Sin verdadera actitud es imposible que haya verdadero servicio.

    El Diccionario de la Real Academia Española dice que “Servir” es.

    1. intr. Estar al servicio de alguien. U. t. c. tr.
    2.
    intr. Estar sujeto a alguien por cualquier motivo haciendo lo que él quiere o dispone.

    Para “servir como discípulos” debemos primero estar “sujetos como tales“. Estando sujetos a Jesús, es como podremos saber o conocer qué debemos hacer en función de la voluntad de a quien servimos. Servir a otro sin la previa sujeción a Cristo pierde el verdadero sentido del cristianismo, y de la propia naturaleza del “verdadero servicio.

    La suegra de Pedro, así como muchos enfermos sanados por Jesús, ha demostrado con su actitud un “servicio” posterior a su “sujeción” a Él. La sujeción comienza con la fe que el ser humano manifiesta ante la presencia de Jesús como sanador y salvador.

    1.5. Un análisis colateral, pero relevante en relación al servicio cristiano

    Fijaos cómo incluso los demonios reconocían en ese momento que Jesús era el Cristo (es decir, no sólo el Hijo de Dios, sino el Cristo, el salvador de la humanidad). Una vez más vemos cómo los milagros no son un “capricho” divino, son una demostración de la voluntad y obra de Jesús para reconocerle como el Cristo (tema central de la profecía de Isaías). Sin embargo, Jesús no les deja hablar a los endemoniados. ¿Por qué? ¿No era el testimonio un ingrediente al servicio de su obra?

    Hemos adelantado una respuesta en nuestro comentario de la lección de la semana pasada, en el epígrafe 5 (el último), titulado “Llevar la cruz”.

    Por otra parte, la VRV95, nos dice lo siguiente:

    Jesús no dejaba hablar a los demonios y, según 1.43-44, también prohibió al leproso hablar del milagro que le había hecho. En los evangelios sinópticos, y especialmente en Mc, se hace notar con frecuencia que Jesús prohibía que se refirieran abiertamente a él como Hijo de Dios, o como el Cristo o Mesías (cf., p.e., Mc 1.44; 3.11-12; 5.43; 7.36; 8.30; 9.9). Jesús enseñó en privado a sus discípulos que él tendría que padecer, sufrir la muerte y resucitar (Mc 8.31; 9.31; 10.32-34). Les presentó así un concepto de su misión que difería de la idea popular judía de un Mesías conquistador y libertador en el sentido político común. Solo cuando respondió al Sumo sacerdote, poco antes de ser crucificado, Jesús se declaró públicamente como el Cristo (Mc 14.61-62)“. Marcos 1:34 (VRV 95, nota C – destacado nuestro)

    Jesús estaba “sujeto” a su Padre. Por ello sabía perfectamente qué, cómo y cuándo hacer las cosas. Servía a la humanidad bajo una “sujeción”. Si no hubiera sido así, su servicio habría sido estéril. Es por esta razón que consiguió comprender que al “testimonio” de que era el Cristo antes de tiempo sería más un tropiezo que un adelanto en la obra.


    2. Jesús y el paralítico

    Este acontecimiento también dispone de sinópticos (Lucas 5:17-26; Mateo 9:1-8 y Marcos 2:1-12)

    Para no extendernos demasiado en este análisis, acortaremos un poco el proceso interpretativo dado que se asemeja mucho al análisis del epígrafe uno de este artículo.

    Básicamente, la interpretación de este acontecimiento es la misma que en el caso anterior. No estamos frente a la acción de los discípulos, sino más bien frente a la acción de Jesús (siempre en relación al mensaje netamente bíblico). Es verdad que quienes transportaban al paralítico hicieron un esfuerzo aparentemente considerable para llevarlo hasta Jesús, y que Jesús vio fe en ellos. Pero relacionar el aparente “esfuerzo físico” que tuvieron que realizar (Lucas 5:18-19) con la fe que Jesús vio en ellos (Versículo 20) resulta un tanto arbitrario. Como el foco no está en los discípulos, intentar sacar conclusiones es un tanto forzoso (mejor sería analizar los Hechos de los Apóstoles, u otros acontecimientos propio de acciones de los discípulos donde ellos sean el centro del mensaje bíblico).

    Lo cierto es que nuevamente estamos frente a un milagro con un propósito. En este caso, el propósito lo explica el propio Jesús:

    Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios” Lucas 5:24-25 (LBLA – destacado nuestro)

    Jesús estaba realizando un nuevo milagro frente a los fariseos y doctores de la ley (Lucas 5:17) que cuestionaban la autoridad y capacidad de Jesús para PERDONAR PECADOS (Lucas 5:21). Por ello el milagro tenía un claro propósito, no sólo para el paralítico sanado, sino también (y principalmente) para los fariseos y doctores en la ley que cuestionaban su autoridad.

    Como ya hemos explicado en otro comentario, Jesús ponía en aprietos a los fariseos y judíos doctores de la ley haciendo “buenas obras“, dado que según sus propios principios interpretativos, nadie que no venga de Dios, podía hacer “buenas obras“. De esta manera, Jesús coloca a sus “rivales” en una tesitura sin respuesta (Ver el epígrafe 4 del siguiente comentario).

    2.1. ¿Qué hay de los discípulos en acción en este episodio?

    La verdad es que no creemos que sea prudente sacar conclusiones de extractos secundarios de un episodio que tiene un mensaje principal muy claro y no relacionado directamente con el tema que se pretende aprender.

    Es verdad que nuestra misión como discípulos de Cristo es llevarlos a los pies de Jesús. También es verdad que “glorificar a Dios” por sus intervenciones en nuestras vidas, son un gran testimonio para vida eterna. Pero todo esto puede comprenderse mucho mejor con otros pasajes, o episodios bíblicos donde el centro del mensaje sea precisamente ese.

    Frente a la verdad de llevar a las personas a los pies de Jesús, o al valor de dar testimonio, ambas acciones de discípulos de Cristo, deberíamos preguntarnos ¿qué significa llevar a las personas a los pies de Jesús? ¿cómo se debe hacer? ¿es válido cualquier medio? ¿cuáles son las acciones legítimas de los discípulos de Cristo? ¿qué acciones no lo son?, etc. Ninguna de estas preguntas relevantes pueden contestarse con el episodio escogido porque el centro del mensaje está en otro sitio. En este caso en las acciones de los incrédulos (fariseos y escribas) y en las de Jesús como respuesta didáctica y reveladora.

    3. Espada, fuego y división en relación al discipulado y el valor de la Vida eterna

    Los pasajes que hacen referencia a que Jesús no ha venido a traer paz, sino división, son especialmente interesantes dado que están íntimamente relacionados (a diferencia de los anteriores pasajes analizados) con el discipulado.

    Veamos qué dicen los textos concretamente, y luego analicémoslos:

    3.1. Pasajes bíblicos

    No penséis que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. Porque vine a PONER AL HOMBRE CONTRA SU PADRE, A LA HIJA CONTRA SU MADRE, Y A LA NUERA CONTRA SU SUEGRA; y LOS ENEMIGOS DEL HOMBRE serán LOS DE SU MISMA CASA. El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí“. Mateo 10:34-37 (LBLA – destacado nuestro)

    Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera encendido! Pero de un bautismo tengo que ser bautizado, y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! ¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien división. Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra. Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y dos contra tres. “. Lucas 12:49-53 (LBLA – destacado nuestro)

    Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo“. Lucas 14:26-27 (LBLA – destacado nuestro)

    3.2. ¿Cuál es el común denominador de estos pasajes?

    La respuesta la encontramos en Miqueas 7:6

    Porque el hijo trata con desdén al padre, la hija se levanta contra la madre, y la nuera contra su suegra; los enemigos del hombre son los de su propia casa” Miqueas 7:6 (LBLA – destacado nuestro)

    El comentario que hace la VRV 95 sobre este pasaje es el siguiente:

    La crisis moral, que se había difundido por todos los sectores de la sociedad, afectaba también las relaciones familiares. En la sociedad israelita se tenía en alta estima la estabilidad familiar y el respeto de los hijos por los padres (Ex 20.12; 21.15,17; Lv 20.9; Dt 21.18-21; Pr 20.20)“.

    Esta referencia explícita de Jesús a Miqueas, nos ayuda a comprender correctamente el concepto de Jesús sobre la “espada“, “fuego” o “división” (el común denominador de todos ellos).

    Es sabido, como dice el comentario citado, que la sociedad israelita tenía un gran respeto por la familiar, sus relaciones y estabilidad. Según el pasaje de Miqueas (al que hace referencia Jesús directamente en Mateo, e indirectamente en los dos pasajes de Lucas) muestra claramente que, es la CRISIS MORAL la que produce la división en la sociedad israelita.

    Por extensión, cuando Jesús dice traer “división“, se está refiriendo a esa “crisis moral que genera quiebres en el seno familiar. Pero ¿es coherente pensar que Jesús vino a traer inmoralidad familiar? Evidentemente no. ¿Cómo comprender, entonces, este pasaje? En el propio contexto más inmediato está la respuesta.

    En Mateo dirá “El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí”.

    En Lucas Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo“.

    No es Jesús quien TRAE división. Lo que Jesús esta diciendo es que cualquiera que realmente quiera ser su discípulo encontrará incluso “enemigos en su propia casa“, producidos por la división que genera que unos le acepten y otros no. La aceptación de Jesús como salvador personal pone de manifiesto la “inmoralidad humana” que en el caso de los “no creyentes” produce violencia, ataques e incomprensión para con quienes aceptan sus ideas. Esa inmoralidad humana no aceptada y no transformada por la sangre de Jesús es la causa de división familiar. Son los familiares, amigos o personas cercanas que no aceptan su “inmoralidad” (humillación) ante la luz de Jesús, quienes generan división atacando a quienes sí aceptan su inmoralidad y quieren ser limpiados por Jesús. Por ello, Jesús dirá que hay que “aborrecer” a dichos familiares (o lo que es lo mismo, como veremos a continuación, debemos amarle más a Él, que a éstos últimos en términos absolutos). Esto también permite comprender lo que significa “llevar la Cruz” (que tal como veremos más adelante, hace referencia a la carga que los incrédulos echarán sobre nosotros por se seguidores de Cristo).

    3.3. ¿Qué significa “aborrecer” en este contexto?

    Aborrecer puede significar o expresar, según el modo de hablar semítico, una comparación estableciendo un contraste absoluto (no relativo). Es decir que frente al amor y fidelidad absoluto a Jesús, todo lo demás debe ser “aborrecido”. En otras palabras, en términos relativos, todos deben amar a sus padres, hermanos, etc., pero en términos absolutos y comparativos, el amor o fidelidad a Jesús debe ser mayor. Esta es la idea expresada en Mateo 10:37: “El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí” (LBLA – destacado nuestro)

    3.4. Cargar la cruz y su relación con la pérdida de la vida por causa de Jesús y del evangelio

    Recordad que Lucas 14:26-27 termina diciendo “El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. Esto es muy relevante porque sigue en la misma línea del pensamiento que estamos estudiando.

    Primero, Jesús nos dice que por seguirle habrá división, incluso en el seno familiar (dado que la inmoralidad se manifiesta claramente ante la “luz”). Segundo, nos dice que debemos, en términos relativos, “aborrecer” (o amar menos, en términos absolutos) a nuestros familiar que quieren ocupar de alguna manera “su lugar”. Y ahora nos dirá que “carguemos nuestra cruz” también como un “requisito” para el disipulado ¿Qué significa esto?

    Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará“. Mateo 16:24-25 (LBLA – destacado nuestro)

    Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí” Mateo 10:38 (LBLA)

    El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” Lucas 14:27 (LBLA)

    Si os fijáis detenidamente cargar o tomar la cruz, negarse a uno mismo e ir en pos de Jesús son los requisitos para poder ser discípulo (según Lucas) y ser digno de Jesús (según Mateo). Además, esto implica, en otras palabras, perder la propia vida por causa del Maestro para que el la devuelva para vida eterna.

    La nota a pie de página de la VRV95 dice lo siguiente:

    La cruz era un instrumento de tortura, al parecer de origen persa, que los romanos usaban para infligir la pena de muerte; el condenado mismo tenía que llevar a cuestas su cruz o, más bien, la viga transversal de ella, hasta el lugar de la ejecución. Por medio de esta imagen Jesús prepara a sus discípulos para enfrentarse a la muerte y hasta para considerarse ya muertos respecto de sí mismos y del mundo. Cf. las expresiones de Pablo en Ro 6.2-11; Gl 2.19; 6.14; Col 3.3-5 (Nota pie de página de Mateo 10:38 de la VRV 95 – destacado nuestro)

    La cuestión central del discipulado es la VIDA ETERNA de los seres humanos. El requisito del discipulado es CREER EN JESÚS COMO TU SALVADOR PERSONAL. Esto implica, necesariamente, cargar con la cruz que el mundo pondrá sobre los hombres de quienes realmente desean seguirle reconociendo mediante ella que el “viejo hombre” ha muerto, o incluso que se está dispuesto a llegar a la muerte física por ir en pos del Maestro.

    3.5. Conclusión

    Así, y sólo así, es posible comprender las palabras de Jesús. La “espada”, el “fuego”, la “división” o “cargar la cruz” son RESULTADOS o CONSECUENCIAS de seguir a Jesús por las reacciones de quienes no quieren aceptar su luz, que atentan contra quienes sí lo han aceptado (directa o indirectamente). Bajo un punto de vista estrictamente bíblico, no es correcto decir que la “espada“, el “fuego“, la “división” o el “cargar la cruz” sea una CAUSA del discipulado traída o creada por Jesús o por sus seguidores. Esta diferenciación es FUNDAMENTAL y debe quedar BIEN CLARA EN LA MENTE DE TODO VERDADERO DISCÍPULO. Los cristianos no tienen excusa para CREAR división, ni para JUZGAR a los demás. La división es una CONSECUENCIA natural del enfrentamiento que “el mal” y sus seguidores hace “al bien” y los suyos.

    4. Por tanto id, y haced discípulos

    El pasaje y el mensaje de este epígrafe es el más importante de la semana.

    Lamentablemente el autor comete un error interpretativo y manifiesta una contradicción en el último párrafo. Veamos en qué consiste.

    Otra vez, como podemos ver, el discipulado está en acción. Los que llegan a ser discípulos son los que obedecen, que hacen las cosas que Jesús ordenó. Con estas palabras, Jesús destruye totalmente cualquier idea de que la salvación es puramente un asentimiento intelectual a ciertas verdades doctrinales. Aunque eso es ciertamente una parte de lo que implica ser un discípulo, no termina allí. Los discípulos son los que siguen a Jesús, y nosotros seguimos a Jesús al obedecerlo, y lo obedecemos no para ser salvados, sino porque ya hemos sido salvados por él“. Último párrafo, pág. 72

    La contradicción es muy clara. Por un lado dice que para ser discípulo/salvo se debe OBEDECER y HACER lo que Jesús ordena (primera oración). Luego dice que la salvación no es meramente intelectual y/o doctrinal. Y termina diciendo que la OBEDIENCIA no es para salvación, sino resultado de la misma.

    Si la salvación no es “meramente intelectual“, sino que incluye la obediencia para hacer las obras que Jesús ordena ¿cómo es posible que a la vez dicha “obediencia” no sea anterior a la salvación, sino consecuencia de esta? El autor manifiesta, quizá inconscientemente, una contradicción muy común entre nosotros. Y lamentablemente su conclusión no es aplicable ni a la salvación, ni al discipulado.

    Antes de dar una respuesta a esta contradicción, analicemos el texto en cuestión.

    4.1. Texto bíblico

    Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron. Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Mateo 28:16-20 (LBLA – destacado nuestro)

    4.2. Reflexión y análisis

    En primer lugar, debemos aceptar que Jesús se dirige a los 11 discípulos/apóstoles comisionándoles una tarea “haced discípulos“. Son ellos, los 11 discípulos/apóstoles, quienes debían predicar el evangelio “a todas las naciones” (es válido hacer una proyección de la comisión a todos los cristianos de todos los tiempo, sin embargo, no debemos apresurarnos a sacar conclusiones antes de comprender el propio contexto y mensaje). En segundo lugar, ningún ser humano puede “hacer discípulos” si no fuera por la autoridad que Jesús ha recibido en el cielo y en la tierra, para luego aplicarlo, según su voluntad, a personas escogidas para cumplir dicho propósito. En definitiva, no son los discípulos/apóstoles quienes “hacen discípulos“, sino que es Jesús con su autoridad y poder que utiliza como instrumentos a hombres escogidos para así “hacer discípulos“. Por ello, y en tercer lugar, les indica lo que deben hacer “ellos, para que “Él” pueda transformar a la gente en sus discípulos. Les dice, “enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”.

    Por tanto, es por la autoridad de Jesús, que a través de la ENSEÑANZA, sus seguidores se transforman en canales que permiten que Él siga haciendo discípulos suyos por todos los tiempos.

    La enseñanza es primeramente un acto intelectual, aunque abarca todo el cuerpo y alma de la persona. Además para enseñar es necesario, con anterioridad, aprender. Es por ello que Jesús escogió a los 11 discípulos/apóstoles. Ellos vivieron con Jesús y aprendieron “cara a cara” de sus enseñanzas. Ahora, los discípulos, debían hacer lo mismo que Jeús hizo con ellos. La extensión del poder de Cristo durante su vida terrenal a lo largo de todos los tiempos (“estaré con vosotros todos los días“), es un milagro que Jesús hace, por la autoridad que le fue concedida, en cada cristiano dispuesto a cumplir su voluntad para extender SU propia presencia sin estar físicamente con nosotros.

    Así, cuando uno lee 1 Corintios 12:28, puede percibir que el don del apostolado, profecía y de maestro (considerados como los 3 primeros de la lista) están INTIMAMENTE ligados a la enseñanza. En realidad todos los dones del Señor (incluidos la sanidad, el don de lenguas, el de administración y servicio) tienen un FIN PEDAGÓGICO (es decir, de enseñanza o aprendizaje basado en un proceso cognoscitivo).

    4.3. Conclusión

    La salvación es por fe, y sólo por fe. Todo discípulo comienza siéndolo en el momento en que manifiesta fe en Jesús como Hijo de Dios. Esta es la constante que hemos aprendido en las lecciones pasadas. Recuerda la secuencia que es reiterativa en prácticamente todos los casos (incluida tu propia experiencia):

    1. Te asombras ante la presencia, intervención y amor de Jesús.
    2. Te reconoces pecador y no aptos para estar ante Él.
    3. Aceptas humildemente el “llamado” para seguirle.
    4. Estás dispuestos a dejar lo que haga falta con tal de poder disfrutar de su compañía y cumplir con sus deseos.

    Estos cuatro pasos pueden resumirse en el propio acto de fe del creyente. Incluso el ladrón en la cruz fue un discípulo, creyente y aprendiz de Jesús. Sus palabras en la cruz fueron el resultado de su fe interior, y por tanto una manifestación (obra) consecuencia de la fe, a través de la cual Jesús transformó su alma.

    Por tanto volviendo a la contradicción manifestada por el autor de escuela sabática, toda persona salvada es un discípulo. Y todo discípulo es una persona salvada. Y por tanto, la obediencia sólo puede entenderse como un “pre-requisito” a la salvación o al discipulado en la medida en que se entienda como “disposición a aprender en la fe (que tiene que ver con una actitud), pero no como un “hacer cosas” que muestren o demuestren obediencia. Y por último, esa “disposición a aprender en la fe” es un acto “intelectual” (dado que se consigue a través de la razón humana) que permite conocer, comprender y aceptar una realidad que si bien trasciende la razón, se logra percibir a través de ella.

    Recordad las palabras de Timoteo:

    Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2 Timoteo 3:14-16 (LBLA – destacado nuestro)

    Fijaos la relación directa de la razón (aprendizaje y persuasión) con la “fe en Cristo Jesús”. Y la connotación intelectual del “enseñar“, “redargüir“, “corregir” e “instruir“.

    Finalmente, el mensaje central es que debemos comprender que todo discípulo es una persona que está dispuesta a aprender permanentemente por la fe en Jesús. Esta actitud es considerada como el principio de la obediencia, dado que con dicha actitud la obediencia es un milagro que Jesús hace en la vida del creyente. Este milagro tiene lugar gracias al conocimiento, instrucción o enseñanza de las Escrituras a través de la razón humana que aunque limitada para comprender la plenitud de la Verdad, permite al menos concebir la grandeza del amor de Dios, y por consiguiente rendirse a sus pies como un ser indigno de tanta grandeza y misericordia. El hombre no puede hacer NADA (ni siquiera obedecer) para conseguir salvación o discipulado. Sólo puede tener una ACTITUD de “APRENDIZAJE EN LA FE” donde lo intelectual y la fe conforman una misma realidad. Éste es el trasfondo de la comisión que Jesús dio a los discípulos/apóstoles y que es transferido a todos nosotros. Ellos ayer (y nosotros hoy) debían ENSEÑAR (conforme a los dones recibidos), permitiendo así que Jesús haga SU obra de transformación para salvación; y vinculación personal para la permanencia en el discipulado.

    8. La experiencia del discipulado

    In 2008 1er Trimestre on febrero 20 , 2008 at 12:02 pm

    Versículos de estudio propuestos para esta semana: Mateo 17:1-13; 18:1-4, 24; Marcos 8:27-30; Juan 6:43-58


    1. El pan de vida

    Frente al siguiente pasaje bíblico, Juan 6:25-58, tenemos dos “inconvenientes”.

    1. No tiene sinóptico.
    2. Dicho capítulo (Juan 6) es el único donde Jesús se presenta como el “pan de vida“.

    Por otro lado, tenemos una ventaja. Dicho capítulo hace referencia a pasajes del Antiguo Testamento, de los que se puede desprender un paralelismo interpretativo.

    Por tanto, debemos interpretar la idea basados prácticamente en dichos pasajes y su contexto (aunque nos ayudará un poco la relación del pan con el Antiguo Israel).

    Veamos primero, qué nos dice el pasaje en cuestión.

    1.1 Pasaje bíblico Juan 6:25-58

    Cuando le hallaron al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Jesús les respondió y dijo: En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello. Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que El ha enviado. Le dijeron entonces: ¿Qué, pues, haces tú como señal para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “LES DIO A COMER PAN DEL CIELO.” Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: no es Moisés el que os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo, y da vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero ya os dije que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final. Por eso los judíos murmuraban de El, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo es que ahora dice: “Yo he descendido del cielo”? Respondió Jesús y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. Escrito está en los profetas: “Y TODOS SERAN ENSEÑADOS POR DIOS.” Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que viene de Dios, éste ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne. Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre” Juan 6:25-58 (LBLA – destacado nuestro)

    1.2 Una tabla sintética descriptiva del mensaje de Jesús

    Hemos preferido esquematizar las ideas presentadas en este pasaje en una tabla comparativa que nos permita distinguir el claro paralelismo que Jesús presenta a la multitud de personas que lo siguieron y preguntaron por aquel “pan de vida” que Él podía ofrecerles.

    Israel y el discipulado

    1.3 Lo que sucedió aquel día, y porqué Jesús utiliza este paralelismo
    Después de que Jesús realizó el milagro de la multiplicación de los panes y peces (Juan 6:1-15). Anocheció, y los descípulos bajaron con su barca cruzando el mar hacia Capernaúm (Juan 6:16-21). Al día siguiente la gente buscaba a Jesús (Juan 6:22.24). Cuando lo encontraron, Jesús les dijo:
    En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre os dará, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello“. Juan 6:26-27 (LBLA – destacado nuestro)
    Por este motivo Jesús presenta lo que nosotros hemos representado en la tabla de arriba. Una explicación clara de la diferencia entre los que buscan “saciarse terrenalmente” y los que buscan “saciarse espiritualmente“, junto con sus consecuencias.
    Sin embargo, la enseñanza no queda aquí. Lo más importante es la respuesta que Jesús da a las siguientes preguntas:

    ” (…) ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?” Juan 6:28 (LBLA – destacado nuestro)

    “(…) ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Juan 6:52 (LBL)

    La respuesta de Jesús es clara, explícita y contundente:

    Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” Juan 6:53

    Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que El ha enviado” Juan 6:29

    1.4 Un claro y contundente resumen

    Jesús es el verdadero pan del Cielo (enviado por el Padre) para que los seres humanos tengan vida. Pero dicha vida no es sólo hace referencia a la vida eterna de la resurrección (que hará el propio Jesús), sino también la permanencia en Él, hoy:

    El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” Juan 6:56 (LBLA – destacado nuestro)

    En definitiva, comer de su carne y beber de su sangre implica creer que Jesús (el hijo de José y María) era Cristo (el ungido), el Hijo de Dios. Creyendo en él se consigue la Vida (que implica permanecer en Él hoy, y la resurrección final para vida eterna). El mensaje de Juan puede sintetizarse en cuatro palabras: LA SALVACIÓN ES HOY.

    2. Los niños y el discipulado (la razón del hombre y la fe de un niño)

    Para comprender el pasaje de Mateo 18:1 disponemos de otros dos textos paralelos (sinópticos). Veamos que dicen cada uno de ellos y cómo nos ayudan a la interpretación bíblica del acontecimiento.

    2.1 Los pasajes sinópticos sobre quién sería el mayor y el niño

    MATEO 18:1-6
    En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es, entonces, el mayor en el reino de los cielos? Y El, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así pues, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar” (LBLA – destacado nuestro)

    MARCOS 9:33-37
    Y llegaron a Capernaúm; y estando ya en la casa, les preguntaba: ¿Qué discutíais por el camino? Pero ellos guardaron silencio, porque en el camino habían discutido entre sí quién de ellos era el mayor. Sentándose, llamó a los doce y les dijo*: Si alguno desea ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos. Y tomando a un niño, lo puso en medio de ellos; y tomándolo en sus brazos les dijo: El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me envió” (LBLA – destacado nuestro)

    LUCAS 9:46-48
    Y se suscitó una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor. Entonces Jesús, sabiendo lo que pensaban en sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es grande” (LBLA – destacado nuestro)

    2.2 El hecho completo y descriptivo

    Llegando a Capernaúm, en la casa de Pedro (Mc 1.29), o quizá del propio Jesús (Mt 9.1) según Marcos, Jesús ve que sus discípulos están discutiendo y se acerca para preguntarles “¿Qué discutís por el camino?” (Marcos). Los discípulos se quedan en silencio (Marcos), pero Jesús sabía la pregunta que tenían en mente (Lucas), “¿Quién es, entonces, el mayor en el reino de los cielos?” (Mateo)

    Para contestarles, Jesús primero llama a los doce, y luego llama a un niño (Marcos). Levantándolo en sus brazos (Marcos) y poniéndolo en medio de ellos les dijo que debían convertirse y hacerse como dicho niño (Mateo). A continuación explica a qué se refería con dicha expresión. Dice, contestando a la pregunta concreta que tenían en mente “cualquiera que se humille como este niño, ese será el mayor” (Mateo), “Si alguno desea ser el primero, será el último(Marcos) y explicando lo siguiente porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es grande” (Lucas).

    También agregó que debían recibirlo (al niño) en su nombre (Mateo), dado que recibirlo en su nombre implicaba recibirlo a Él, y recibirlo a Él, implicaba recibir al Padre (Marcos). Además les advirtió el grave error de hacer tropezar a uno de ellos (Mateo).

    2.3 El mensaje final

    El mensaje es muy claro cuando contemplamos los sinópticos de esta manera.

    A la pregunta de quién es el mayor en el reino de los cielos Jesús responde así:

    1º. No debéis desear ser el primero, porque eso implica querer estar por encima de “los demás”. ¿Puede acaso un ser humano creer que merece ser primero sobre un igual?. Evidentemente ser el primero no significa “llegar primero” (en una línea horizontal) sino más bien “estar más alto” (en una línea vertical). Este deseo es contrario al espíritu cristiano dado que supone una posición de PODER y/o de AUTORIDAD sobre un semejante. Dicho espíritu es el que mantuvo y mantienen actualmente los enemigos del cristianismo.

    2º. Jesús llama a un niño y lo coloca “entre ellos”. Es decir, lo mezcla como si fuera uno de ellos. ¡¿Podía Jesús haberlo hecho mejor?!. Jesús no está pretendiendo que sus discípulos se comporten de manera infantil (de hecho eso es lo que estaban haciendo con la absurda discusión que mantenían), sino que pretendía que comprendieran que de entre ellos hay cristianos HUMILDES que sirven a otros, y no buscan posición de poder. ¡Esos serán los primeros!.

    La respuesta a la pregunta y la interpretación del niño “entre ellos” la da el propio Jesús en Mateo “cualquiera que se HUMILLE como este niño ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo).

    Es asombroso lo fácil que resulta comprender el evangelio cuando se lee con detenimiento. Hemos escuchado tantas interpretaciones sobre este hecho que a veces perdemos el centro del mensaje de lo que verdaderamente Jesús quería transmitir.

    3. La transfiguración y un fracaso

    En realidad lo que ocurrió en la transfiguración está unido a la explicación de la profecía de Malaquías 4.5-6 sobre la venida de Eías y su cumplimiento en la persona de Juan el Bautista. No analizaremos este pasaje porque poco o nada tiene que ver con la experiencia necesaria o imprescindible del discipulado (tema que estamos tratando).

    Sin embargo, quizá quepa una pequeña reflezión. Cuando uno lee los sinópticos de la transfigugración (Mateo 17:1-8; Marcos 9:2-8 y Lucas 9:28-36). Descubre que frente a la milagrosa transfiguración de Jesús y la aparición de Moisés y Elías, Pedro reacciona diciendo lo primero que se le ocurre en su mente porque estaba aterrado (Marcos 9:6). Frente a esta reacción de Pedro, Dios le pide sencillamente que ESCUCHE a su Hijo (versículo 7). Jesús, Moisés y Elías estaban hablando sobre la partida de Jesús que El estaba a punto de cumplir en Jerusalén (Lucas 9:30-31). La VRV 95 dice que partida es un “término que parece incluir su muerte y su ascensión al cielo (Lc 24.50-53), y que recuerda el éxodo o salida de los israelitas de Egipto

    Quizá la reflexión como discípulos de Jesús radique en comprender que los milagros siempre tienen una función o una razón de ser. Los mismos no están para demostrar poder en sí mismo, sino que siempre responden a una NECESIDAD.

    Como discípulos de Jesús debemos ESCUCHAR y estar atentos ante los pequeños o grandes milagros que ocurren en nuestras vidas y en nuestro alrededor. Seguro que con ello Jesús tiene algo importante que decirnos.

    4. El discurso del monte de los olivos

    Permitidnos aquí una digresión.

    El autor de Escuela Sabática menciona un aspecto muy importante del discurso de Jesús. Dice:

    Por esto, debemos estar seguros de que nosotros mismos estamos firmemente fundados en lo que creemos y por qué lo creemos; y que, al traer nuevos miembros, el discipularlos debe incluir hacer que estos miembros nuevos estén alerta contra estos engaños” (3er párrafo, página 64)

    Una cosa es importante. Jesús contrapone las señales al desconocimiento absoluto de su venida. Es decir, por más que un cristiano pueda concebir que la venida de Jesús está cerca, ésta cercanía resulta tan “lejana” como que el propio Jesús dice, no sólo que no sabremos el día de su venida, sino más explícitamente que VENDRÁ CUANDO NO LO PENSEMOS ASÍ.

    Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 44).

    Esta realidad nos lleva a considerar su consejo claro y contundente de su mensaje en el Sermón del Monte de los Olivos:

    “Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo” Mateo 24:12-13 (LBLA – destacado nuestro)

    Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” Mateo 24:22 (LBLA – destacado nuestros)

    Por tanto, velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene (…) Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre” Mateo 24:42, 44 (LBLA – destacado nuestro)

    En consejo es:

    A. Perseverar en el amor, es decir, no dejar que se enfríe (Mateo 24:22)
    B. Por más esfuerzos que hagamos, si no fuera por la intervención divina NADIE se salvaría (Mateo 24:22). Es decir, a TODOS se nos enfriaría el AMOR.
    C. Velar y estar preparados (Mateo 24:42,44)

    ¿Cuál crees que es la relación directa entre “velar” y/o “estar preparados” y el enfriamiento del amor?

    Abre tu Biblia en Mateo 22:37-39

    “Y El le dijo: AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO

    Sólo existe una forma de velad y permanecer en Cristo para que no se enfríe el amor: AMANDO por FE en JESÚS. Teniendo en cuenta que el Amor se fortalece con el conocimiento y la relación (de aquí la importancia del estudio de la Biblia y la relación directa con Jesús en nuestra intimidad más profunda).

    5. Llevar la Cruz

    Sobre “llevar la Cruz” leer el siguiente comentario:

    https://escuelasabatica.wordpress.com/2008/01/02/1-un-panorama-del-discipulado/ (epígrafe 4, titulado “Miércoles: Los requisitos del discipulado“)

    Jesús pidió varias veces que no se difundiera que Él era el Cristo sencillamente porque conocía los tiempos en los que las cosas debían suceder. Tenía una misión que cumplir, y cumplidos los plazos, dichos acontecimientos ocurrirían. Él sabía que la difusión de la verdad sobre su persona implicaría su muerte, por tanto la difusión debía hacerse de manera que dicha muerte no llegara ni antes ni después del tiempo establecido por Dios.

    7. Preparación para el discipulado

    In 2008 1er Trimestre on febrero 15 , 2008 at 12:24 pm

    Lectura propuesta para estudio de esta semana: Mateo 5-7; 10:1, 10:5-11:1; Marcos 3:1-19; Lucas 6:12-16.

    1. La designación de los apóstoles y la diferencia con el discipulado

    El acontecimiento propuesto por el autor de ES se encuentra en los siguientes sinópticos: Mateo 10.1-4; Marcos 3:13-19; Lc 6.12-16

    Entonces llamando a sus doce discípulos, Jesús les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Y los nombres de los doce apóstoles son éstos: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; y Jacobo, el hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo, el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el cananita, y Judas Iscariote, el que también le entregó” Mateo 10:1-4 (LBLA – destacado nuestro)

    Y subió* al monte, llamó* a los que El quiso, y ellos vinieron a El. Y designó a doce, para que estuvieran con El y para enviarlos a predicar, y para que tuvieran autoridad de expulsar demonios. Designó a los doce: Simón (a quien puso por nombre Pedro), Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan hermano de Jacobo (a quienes puso por nombre Boanerges, que significa, hijos del trueno); Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananita; y Judas Iscariote, el que también le entregó” Marcos 3:13-19 (LBLA – destacado nuestro)

    En esos días El se fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y escogió doce de ellos, a los que también dio el nombre de apóstoles: Simón, a quien también llamó Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Jacobo, hijo de Alfeo, y Simón, al que llamaban el Zelote; Judas, hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser traidor” Lucas 6:12-16 (LBLA – destacado nuestro)


    1.1. ¿Cuál es la diferencia entre apóstol y discípulo?

    Para lograr comprender la diferencia entre discípulo y apóstol seguiremos la siguiente secuencia. Primero haremos un resumen sintético y concluyente de la elección de los apóstoles según los sinópticos citados arriba. Segundo, distinguiremos la diferencia etimológica de ambas palabras. Tercero, recordaremos cómo se transforma una persona en discípulo según lo estudiado hasta aquí, y cuarto y último, presentaremos una tabla comparativa entre el discipulado y el apostolado para luego sacar las conclusiones.


    1.1.1. Resumen sintético de los sinópticos

    A continuación detallo un resumen sintético y concluyente de la elección de los apóstoles según el mensaje completo de los sinópticos cronológicamente:

    1. Jesús ora toda la noche hasta que se hace de día (Lucas)
    2. Habiendo orado, Jesús escoge de entre todos sus discípulos a 12 personas según Él quiso que así sea (“llama a los que Él quiso” – Marcos), y que Mateo llama indistintamente discípulos o apóstoles (dice: “llamando a sus doce discípulos” y luego dice “y los nombres de los doce apóstoles son estos”).
    3. Jesús da poder a esos 12 discípulos/apóstoles para expulsar espíritus inmundos, sanar dolencias y enfermedades (Mateo) y para que estén con Él y predicar (Marcos).


    1.1.2. Diferencia etimológica de discípulo y apóstol

    1. Discípulo: viene del Griego—mathetes, un pupilo, un aprendiz. En el N. T., es uno que acepta las instrucciones dadas por un maestro y que las hace parte de su diario vivir y conducta.

    2. Apóstol: nos llega del Griego—apostolos, alguien enviado, embajador, mensajero. Como vemos, Jesús escogió 12 hombres para que fuesen sus testigos con autoridad.


    1.1.3. ¿Cómo surgía el discipulado?

    Ya hemos visto, a lo largo de todas las lecciones de este trimestre que existe una “secuencia” y/o “estados” por los que pasan las personas que Jesús llama para convertirse en discípulos. Las enumeramos nuevamente para fijarlas mejor, y luego compararlas con la idea de “apóstol” según la Biblia.

    A. Se asombran ante su presencia, intervención y amor.
    B. Se reconocen pecadores y no aptos para estar ante Él.
    C. Aceptan humildemente el “llamado” para seguirle.
    D. Están dispuestos a dejar lo que haga falta con tal de poder disfrutar de su compañía y cumplir con sus deseos.

    Esta secuencia se corresponde con la definición etimológica de mathetes, dado que el estado al que llega la persona para convertirse en discípulo/a radica en su disposición a aceptar las instrucciones de su maestro y hacerlas parte de su vida.

    Sin embargo, el apóstol no es investido del poder de Jesús sólo para aprender y aprehender sus enseñanzas (que podríamos sintetizar en su famoso “sígueme”, y que en la designación de los 12 apóstoles se expresa diciendo “para estar con Él”), sino que se le pide además, y expresamente, que “vaya” a sanar y predicar. En este sentido podríamos decir que mientras un discípulo es llamado para estar con Jesús, un apóstol es enviado para, con el poder de Jesús, convertir a otros hombres en discípulos.


    1.1.4. Tabla comparativa entre discípulo y apóstol

    Discipulo

    Esta tabla nos permite sacar una conclusión importante. Todo apóstol es un discípulo, pero no todo discípulo es necesariamente un apóstol.


    1.2. Conclusión sobre el discipulado y el apostolado

    Repetimos la conclusión del último apartado.

    TODO APÓSTOL ES UN DISCÍPULO, PERO NO TODO DISCÍPULO ES NECESARIAMENTE UN APÓSTOL

    Bíblicamente es apóstol aquel que no solamente fue llamado por Jesús para estar con Él, y aceptar sus enseñanzas aplicándolas a su vida, sino que también fue ENVIADO a sanar, predicar y hacer más discípulos en su nombre y bajo su poder y autoridad. Esta realidad es muy útil a la hora de comprender el comportamiento de los diferentes miembros de iglesia. Algunos están siendo llamados, pero aún no se han decidido completamente. Otros han sido llamados y están “conviviendo” con Jesús intentando aprender de sus enseñanzas. Y otros recibieron poder del Espíritu Santo (por la autoridad que le fue concedida a Jesús) para predicar el evangelio y haced discípulos.

    Como puede comprobarse, así como Jesús nos llama a ser discípulos, también nos llama a ser apóstoles. Y tanto uno como el otro son exclusivamente llamados divinos hacia hombres capacitados por su poder y su autoridad. No existe nada en ningún ser humano que lo haga discípulo u apóstol, sino la voluntad del Padre conferida a su Hijo.

    Para terminar con una verificación bíblica de esta conclusión leemos un texto esclarecedor, denominada “La Gran Comisión”:

    Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron. Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” Mateo 20:16-20 (LBLA – destacado nuestro)

    Fijaos cómo por la “autoridad que ha sido dada en el cielo y en la tierra” a Jesús, les dice a sus 12 discípulos “Id, pues, y haced discípulos”, otorgándoles el PODER que hace de ellos apóstoles de Cristo (enviados). ¿Cómo debían hacer discípulos?enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”. Aquí se ve claramente las dos definiciones de discípulos (aquel que guarda lo que el Maestro enseña), y el apóstol (aquel que es enviado a predicar y sanar).


    2. Más reflexiones sobre esta lección

    2.1. Todo el sermón del monte va dirigido a sus discípulos. A todas las personas que reconociéndole como Hijo de Dios, y salvador del mundo (Dios con nosotros) quieren aprender de sus enseñanzas y aprehender de las mismas para aplicarlas en la vida diaria, para así llegar a ser luces que den testimonio por sí mismos de que “conviven” con Jesús para salvación.


    2.2. Hoy, hay personas que son llamadas para pasar de muerte a vida (aquellos que no conocen de su nombre e identidad). Son llamados a ser discípulos coherentes con las enseñanzas de nuestro Maestro. Y finalmente, según su misma voluntad, algunos son llamados a ser “apóstoles” (Pablo, por ejemplo, fue llamado a ser apóstol de Jesucristo sin haber convivido físicamente con Él. Ver Romanos 1:1; Gálatas 1:1).

    Dios nos ha dado dones y poder del Espíritu Santo, a cada uno según su voluntad.

    Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él. Y en la iglesia, Dios ha designado: primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Acaso son todos profetas? ¿Acaso son todos maestros? ¿Acaso son todos obradores de milagros? ¿Acaso tienen todos dones de sanidad? ¿Acaso hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos? Mas desead ardientemente los mejores dones. Y aun yo os muestro un camino más excelente” 1 Corintios 12:27-31 (LBLA – destacado nuestro)

    El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo.) Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” Efesios 4:10-12 (LBLA – destacado nuestro)

    Pablo es muy claro cuando describe que Dios designa a unos apóstoles y a otros profetas, maestros, administradores etc. No todos son apóstoles, y no todos deben ser apóstoles hoy. Es interesante esta reflexión porque muchas veces uno tiende a pensar que todos los cristianos son llamados a hacer las mismas cosas (a ser grandes oradores, grandes evangelistas, grandes maestros, grandes administradores, etc.), y no es esto lo que dice la Escritura. Lamentablemente la vanidad, el orgullo, la envidia, y la falta de comprensión de la esencia del evangelio lleva a muchos discípulos a querer aparentar un llamado que no han recibido. Por ello, Pablo, inmediatamente después de decir que es bueno “desear ardientemente los mejores dones” (1 Cor. 12:31), nos pasa a explicar que cualquier don (cualquiera de ellos, sea el de profeta, el de apóstol o el de maestro, y que además cita como “los primeros tres”) NO SON NADA SIN AMOR.

    Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy” 1 Corintios 13:1-2 (LBLA – destacado nuestro)

    No os dejéis confundir por las apariencias. Los dones del Espíritu de cada uno de los miembros de la Iglesia de Cristo han sido distribuidos según SU VOLUNTAD, y para cumplir con SU MISIÓN, de manera que su obra sea eficiente.

    Seas discípulo o apóstol debes procurar amar a tu prójimo como a ti mismo. Los dones son capacitaciones divinas que Dios da y quita según su voluntad, y que no tienen que ver contigo, sino con Él.

    Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” Lucas 10:20 (LBLA – destacado nuestro)

    5. Género y discipulado

    In 2008 1er Trimestre on enero 29 , 2008 at 1:26 pm

    Versículos de estudio propuestos para esta semana: Marcos 5:25-34; Lucas 1:26-38; 8:1-3; 10:38-42; Juan 4:4-30


    1. Hágase conmigo

    El episodio de la aparición del ángel Gabriel a María, anunciándole que daría a luz al Hijo de Dios por intervención divina, a través del Espíritu Santo, no deja de representar la misma secuencia que hemos explicado como imprescindible para el discipulado.

    1. Se asombran ante su presencia, intervención y amor:

    Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo santo que nacerá será llamado Hijo de Dios.Y he aquí, tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. Porque ninguna cosa será imposible para Dios” Lucas 1:34-37 (LBLA – destacado nuestro)

    2. Se reconocen pecadores y no aptos para estar ante Él.

    Pero ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería éste” Lucas 1:29 (LBLA – destacado nuestro)

    3. Aceptan humildemente el “llamado” para seguirle y muestras disposición.

    Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia” Lucas 1:38 (LBLA – destacado nuestro)

    Evidentemente esta secuencia ocurre ante un llamado de Dios Padre y no concretamente de Jesús (para su discipulado), sin embargo, el paralelismo nos muestra que la actitud del ser humano ante el llamado de Jesús es exactamente el mismo que ante el llamado que Dios ha hecho a sus hijos a lo largo de la historia en el pasado, y hoy en el presente.

    María es un ejemplo, en este episodio, de una “sierva del Señor”, así como los doce discípulos lo fueron de Jesús (Jehová que Salva).


    2. Seguidoras femeninas de Jesús

    Veamos qué dice Lucas 8:1-3

    Y poco después, El comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con El iban los doce, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos” (LBLA – destacado nuestro)

    Si bien es cierto que no sólo las “otras muchas mujeresservían a Jesús, sino también las que habían sido sanadas, como es el caso de Magdalena (esto nos los confirma Mateo 27:55-56 y Marcos 15:39-41), no es menos cierto que dichas mujeres eran “discípulas” y/o “seguidoras (al igual que el resto de discípulos que seguían a Jesús en la predicación del evangelio).

    Existen muchos textos bíblicos del cual se desprende esta idea:

    Y más y más creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellos (los apóstoles)” Hechos 5:14 (LBLA – destacado y paréntesis nuestro)

    Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres” Hechos 8:12 (LBL – destacdo nuestro)

    Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa” Gálatas 3:27-29 (LBLA – destacado nuestro).

    Si había mujeres que acompañaban a Jesús “proclamando y anunciando las buenas nuevas” (Lucas 8:1-3), si en Cristo “no hay hombre ni mujer” (Gálatas 3:27-29), si el bautismo se hace sobre ambos (Hechos 8:12), si ambos por fe son salvos, y ambos son “incluídos entre los apóstoles” (Hechos 5:14) considerándoles discípulos de Cristo. Si Cristo mando a TODOS sus discípulos a predicar las buenas nuevas, la pregunta fundamental al respceto, que aún hoy se hace la Iglesia sin atrverse a tomar posición alguna, es: ¿No tienen las mujeres el mismo derecho e incluso deber cristiano de ofrecer ministerios pastorales sin distinción entre los hombres?.

    Desde el momento en el que Cristo reconoce a las mujeres como “discípulas” y seguidoras suyas para la salvación. Debemos reconocer tanto sus ministerios (sin distinción alguna) y su sacerdocio que forma parte del “sacerdocio universal” de TODOS los creyentes.

    Sin embargo, la cultura pasada, y su lastre a la actual, aún impiden (o más bien se resisten), a reconocer este derecho y deber cristiano de poder ejercer un ministerio pastoral en favor de la humanidad tal como Cristo enseño tanto a mujeres como a hombres (lo que no implica que en el futuro la Iglesia evolucione en estas consideraciones).


    3. “Si tocare su manto”

    Esta historia, conocida por todos, pero ahora estudiada en relación al discipulado, nos enseña que si bien es cierto que no se dice nada sobre qué ocurrió posteriormente a la sanación (es decir, si se transformó finalmente en una discípula de Jesús), los estados sentidos por esta mujer muestran los “requisitos” indispensables para transformarse en disípula de Jesús (fe, asombro, reconocimiento y humildad. Lo único que desconocemos es su disposición después del sanamiento).

    Este pasaje también tiene sus sinópticos. Y dichos sinópticos nos permiten tener una comprensión más completa del acontecimiento. Veamos quenos dicen:

    Mateo 9:20-22
    Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; pues decía para sí: Si tan sólo toco su manto, sanaré. Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: Hija, ten ánimo, tu fe te ha sanado. Y al instante la mujer quedó sana“. Mateo 9:20-22 (LBLA – destacado nuestro)

    Marcos 5:25-34
    Y una mujer que había tenido flujo de sangre por doce años, y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado; cuando oyó hablar de Jesús, se llegó a El por detrás entre la multitud y tocó su manto. Porque decía: Si tan sólo toco sus ropas, sanaré. Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción. Y enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de El, volviéndose entre la gente, dijo: ¿Quién ha tocado mi ropa? Y sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: “¿Quién me ha tocado?” Pero El miraba a su alrededor para ver a la mujer que le había tocado. Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de El y le dijo toda la verdad. Y Jesús le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción” (LBLA – destacado nuestro)

    Lucas 8:34-48
    Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía y no podía ser curada por nadie, se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre. Y Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con él estaban: Maestro, las multitudes te aprietan y te oprimen. Pero Jesús dijo: Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder. Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y El le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz” (LBLA – destacado nuestro)

    Nuevamente los sinópticos nos muestran detalles muy interesantes. Los resumimos a continuación:

    1º. La mujer tuvo fe antes de acercarse a Jesús (“pues decía para sí: Si tan sólo toco su manto, sanaré” Mateo 9:20-22)

    2º. La mujer tuvo fe sólo por oir hablar de Jesúscuando oyó hablar de Jesús, se llegó a El por detrás entre la multitud y tocó su manto” (Marcos 5:25-34)

    3º. La mujer manifestó humildad, reconociendo su “pecado” y “temor” (reverencia) ante Jesús “se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado” (Lucas 8:34-48). Tened en cuenta que la mujer era ritualmente impura a causa de su enfermedad (Lv 15.25-27), y no debía tocar a nadie, de ahí su confesión incluso ante todo el pueblo presente.

    4º. El sanamiento técnicamente hablando, lo hace Jesús no la fe (“Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder” (Lucas 8:34-48). En otras palabras, la sanación fue a través de la fe por Jesús. Dado que toda manifestación de fe es atendida por Jesús, es correcto decir “tu fe te ha sanado o salvado“. Pero este pasaje aclara que no hay nada “en el hombre” que pueda sanar o salvar, sino el poder de Jesús.

    Como ya hemos comentado arriba, la mujer manifestó fe, reconocimiento de su “pecado”, humildad y disposición a acpetar lo que Jesús tenía para ofrecerle. No conocemos su relación posteior con Jesús, pero nada nos indica que no se haya transformado en una discípula de Cristo.


    4. Turbada con muchas cosas

    El texto en cuestión dice lo siguiente:

    Mientras iban ellos de camino, El entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a El, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada“. Lucas 10:38-42

    Este texto permite muchas interpretaciones (y muchos errores), por un lado porque no tenemos más información que la que hemos citado y segundo porque el contexto nos es muy “familiar” (nunca mejor dicho) para cada uno de nosotros, preponderando nuestros prejuicios.

    Algunos utilizan este texto como pretexto para tener “la casa desordenada“, otros para replicarle a sus mujeres sus preocupaciones caseras, otros para no atender como es debido a las visitas, etc. Nada de todas estas interpretaciones “caseras” forman parte del texto y contexto en cuestión.

    Un análisis posible, basado en el texto, es el siguiente:

    1º. Marta se queja de su situación.
    “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude”. Esto indica que Marta no estaba a gusto con su tarea. Más que servir a Jesús, estaba sirviendo a sus “obligaciones”. Esto es una cuestión subjetiva pero real. Quizá si Marta realizaba las mismas tareas (físicas) pero con un “espíritu” de servicio a Jesús, y no a “sus obligaciones”, entonces, muy probablemente no se hubiese quejado.

    2º. Jesús responde a la queja de Marta, que incluye un perjuicio de María

    El texto anticipa que Marta estaba “preocupada” (la preocupación es un aspecto psicológico, no está realacionado directamente con la “ocupación“, taera física). Si bien la queja de Marta incluye sus “tareas”, Jesús le dice que esta “preocupada y molesta“. El problema no son las tareas en sí misas, sino su forma de percibirlas y vivirlas. Evidentemente Marta no estaba viviendo el mismo espíritu que María. Además, la queja de Marta incluye un perjuicio para María, dado que le estaba pidiendo a Jesús que le ayudara, lo que implicaba que María debía dejar de vivir ese estado que Jesús define como “una cosa sóla es necesaria” (…) “la cual no le será quitada“. Evidentemente no era justo que por la “preocupación o molestia” de Marta, María tenga que sufrir dicho perjuicio.

    Por tanto, el problema no eran las tareas de Marta, sino su “espíritu”, ánimo o intención al hacer las cosas que hacía, quejándose de su “desgracia”, impidiéndo sentir la compañía y servicio a Jesús e impidiendo que su hermana pueda disfrutar de ese momento.

    3º. ¿Podemos invertir la historia?

    Sólo como fin didácticos, para comprender mejor nuestra interpretación del hecho podemos invertir la historia y sacar conclusiones.

    Imaginemos que ahora es María la que, a pesar de estar sentada a los pies de Jesús, se siente impaciente, preocupada y molesta porque Marta, su hermana, no para de ir de aquí para allá sirviendo a Jesús. Entonces, se queja a Jesús diciéndole:

    Señor, ¿no te importa que mi hermana vaya de aquí para allá? Dile, pues, que se siente”

    ¿Qué crees que le respondería Jesús? Jesús le respondería:

    “María, María, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y Marta ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada”

    No es la tarea en sí misma, ni el estar sentado físicamente a los pies de Jesús, sino que es la actitud que expresada psicológica la que impide en muchas ocasiones que disfrutemos de Jesús.

    Evidemtemente las tareas de Marta le agobiaban e impedía disfrutar de Jesús, mientras que la sentada de María a los pipes de Jesús muestra su actitud psicológica de “discípula”. Pero la historia podría cambiarse y tener sentido de la misma manera.


    5. La mujer junto al pozo

    A Jesús no le imporataba el “que dirán” mientras mantenía la conversación con esta mujer. En el diálogo, Jesús se va revelando a la Mujer. Y lo hace, nuevamente, a través de un milagro cuando desvela cosas de su vida que Él no debía conocer

    porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad. La mujer le dijo: Señor, me parece que tú eres profeta“. Juan 4:18-19 (LBLA – destacado nuestro)

    La respuesta fue muy clara, aunque con duas. Al final de la conversación la mujer, aunque probablemente convencida, transmite lo que descubrió a otros:

    Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será éste el Cristo?” Juan 4:29(LBLA – destacado nuestro)

    En esta historia, nos falta una humillación (reconocimiento explícito de Jesús como el Hijo de Dios), reconocimiento de su estado pecador, y disposición para seguirle. Sin embargo, Jesús sembró en su corazón la verdad que posteriormente podría tener sus furtos.