Reflexiones Cristianas

12. Dotado para el servicio: Felipe

In 2008 3er Trimestre on septiembre 18 , 2008 at 1:30 pm

Versículos de estudio propuestos para esta semana: Hechos 6:3, 8; Romanos 12:6-8; 1 Corintios 12:1-11, 27-31; 1 Timoteo 3:8-12


1. Felipe: designado a realizar tareas propias del “diaconado” (aunque no se utiliza dicho adjetivo)

En Hechos 6 se nos dice que, dado que el número de discípulos crecía, fue necesario nombrar ciertas personas para solucionar problemas que estaban surgiendo entre los miembros. Entre ellos se escogió a Felipe (Hechos 6:5; Hechos 8:5, 26, 34; Hechos 21:8) – que no debe confundirse con Felipe, el apóstol (Mt. 10:3; Jn 1:43-45, 6:5, 12:21-22; 14:8), dado que dichos diáconos reemplazarían a los apóstoles en la atención de este tipo de problemas para que los doce pudieran seguir predicando o atendiendo la Palabra-.

Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas en contra de los judíos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos . Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas. Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra. Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación, y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía; los cuales presentaron ante los apóstoles, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos. Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” Hechos 6:1-7 (LBLA – destacado nuestro)

Por tanto sabemos, entonces, que dichas personas, y entre ellas Felipe, fueron escogidos para realizar tareas que los apóstoles no podían atender sin desatender la Palabra. Sin embargo, en Hechos 6 (cita arriba) no aparece la palabra “diácono” en ningún momento, aunque el tipo de servicio era el encomendado a los diáconos. La palabra “diácono“, por tanto, aparece en 1 Timoteo 3:8, donde también aparecen los requisitos para realizar dichas funciones.

“De la misma manera, también los diáconos deben ser dignos, de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas” 1 Timoteo 3:8 (LBLA – destacado nuestro)

La palabra “diáconos” en dicho versículo se corresponde con διακονους en griego del Nuevo Testamento:

διακονους ωσαυτως σεμνους μη διλογους μη οινω πολλω προσεχοντας μη αισχροκερδεις” 1 Timoteo 3:8 (1881 Westcott-Hort New Testament – destacado nuestro)

Lo verdaderamente importante, es que dicha palabra, denota en griego:

en primer lugar a un siervo, tanto si está efectuando un trabajo servil como si se trata de un asistente que da servicio de buena voluntad, sin referencia particular al carácter de este servicio. Esta palabra está probablemente relacionada con el verbo dioko apresurarse en pos, perseguir (quizás utilizado originalmente de los corredores). `Aparece en el NT de siervos domésticos (Jn 2.5,9); del magistrado civil (Ro 13.4); de Cristo (Ro 15.8; Gl 2.17); de los seguidores de Cristo en relación con el Señor de ellos (Jn 12.26; Ef 6.21; Col 1.7; 4.7); de los seguidores de Cristo en relación los unos con los otros (Mt 20.26; 23.11; Mc 9:35; 10.43); de los siervos de Cristo en la obra de la predicación y enseñanza (1 Co 3.5; 2 Co 3.6; 11.23; Ef 3.7; Col 1.23,25: 1 Ts 3.2; 1 Ti 4.6); de aquellos que sirven en las iglesias (Ro 16.1, usado únicamente en este pasaje, en todo el NT, de una mujer; Fil 1.1; 1 Ti 3.8,12); falsos profetas, siervos de Satanás (2 Co 11.15)´. Sobre “Diaconado, Diácono, Diaconisa” en Diccionario Expositivo de palabras del antiguo y del nuevo testamento exhaustivo, W.E. Vine, Editorial Caribe, 1999, Pág. 276-277 (destacado nuestro)



2. Felipe: diácono y evangelista

A pesar de que Felipe fue escogido para realizar tareas propias del diaconado, es reconocido en las Escrituras como “evangelista“.

“Al día siguiente partimos y llegamos a Cesarea, y entrando en la casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los siete, nos quedamos con él” Hechos 21:8 (LBLA – destacado nuestro)

Desde la muerte de Esteban se nos dice que Pablo hacía estragos en la Iglesia, encarcelando creyentes (Hechos 8:2-3). Así se esparcieron dichos creyentes, predicando consecuentemente en todos los lugares donde llegaban (Hechos 8:4, 40).

Felipe fue uno de los que siendo perseguido predicaba a Cristo (tanto en Samaria como en otras ciudades, ver Hechos 8:40)

Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, éstos salían de ellos gritando a gran voz; y muchos que habían sido paralíticos y cojos eran sanados. Y había gran regocijo en aquella ciudad” Hechos 8:58 (LBLA – destacado nuestro)

Felipe es un ejemplo de cómo un miembro del cuero de Cristo, que asume tareas prácticamente administrativas en la Iglesia, a su vez o posteriormente, asume la predicación del evangelio, e incluso, sana enfermos y enemoniados.


3. Felipe: diácono, evangelista y maestro de Biblia que bautizaba

Felipe anuncia el evangelio de Jesús, basado en Is 53.7-8, a un alto funcionario africano (Hechos 8:27) que iba camino a adorar (muy probablemente al Dios de los judíos, como simpatizante):

“Adorar: Probablemente el etíope era un pagano simpatizante del judaísmo; véase Hch 10.2 n. Los eunucos, por ser personas físicamente mutiladas, habían sido excluidos de los privilegios de Israel (Dt 23.1; pero cf. Is 56.3-5)” Nota al versículo Hechos 8:27 en la VRV 95 (destacado nuestro)

Una vez más, nos llama poderosamete la atención la “simpleza” del evangelio. El eunuco vio agua, pidió ser bautizado, y declarando que Jesús es el Hijo de Dios, fue bautizado y abandonado en su gozo.

Yendo por el camino, llegaron a un lugar donde había agua; y el eunuco dijo: Mira, agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado? Y Felipe dijo: Si crees con todo tu corazón, puedes. Respondió él y dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carruaje; ambos descendieron al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Al salir ellos del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y no lo vio más el eunuco, que continuó su camino gozoso” Hechos 8:26-39 (LBLA – destacado nuestro)



4. Los dones

Sobre los dones, el discipulado y el apostolado leed el comentario “Preparación para el discipulado” concretamente el epígrafe 2 “Más reflexiones sobre esta lección.También recomendamos la lectura del comentario “Ver el rostro del Orfebre“, concretamente el epígrafe 7 “Jueves: Efesios 4:11-16“.


5. Felipe y Simón el Mago

Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: –Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: –Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón, porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. Respondiendo entonces Simón, dijo: –Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí” Hechos 8:18-24 (LBLA – destacado nuestro)

Simón era un mago engañador, que después de ver los milagros que realizaba Felipe (sin engaño), decidió bautizarse y sumarse en la fila de los creyentes en Cristo. Sin embargo aún no había comprendido que dichos milagros eran obra exclusiva de la gracia de Dios ofreciendo dones según su propia voluntad (ver epígrafe anterior y sus referencias), y pensando que el dinero podía “comprar” dichos dones, así lo solicita a Pedro, quién le exhorta respecto de su falta de rectitud y maldad.

Fijáos en el comentario que hace la Versión Reina Valera del 95, respecto de esta intención de Simón.

“De esta historia de Simón procede la palabra simonía, con la que se hace referencia al indebido comercio con puestos eclesiásticos y con las cosas sagradas”. Nota al versículo Hechos 8:20, en la VRV 95 (destacado nuestro)

Hoy, existen cristianos que siguen queriendo “engañar” a la gente respecto de sus presuntos “dones divinos”. Hoy no hace falta hacer magia, no hace falta hacer señales. El “poder político eclesiástico” es suficiente para confundir a los creyentes respecto de los verdaderos dones que Dios imparte por su propia y buena voluntad, frente a los “falsos dones humanos” camuflados en jerarquías, experiencias, trayectorias cristianas y metas o logros conseguidos “para la Iglesia”.

Sin embargo, no debemos olvidar que así como Felipe es un ejemplo de cómo Dios fue ofreciéndole diferentes tipos de dones, a él (diácono, evangelista, maestría y saneamientos) y su familia (profetizas, Hechos 21:8-9), tambien tenemos la enseñanza de que Dios “quita dones” a quienes actúan irresponsablemente en su causa (Mateo 25:14-30).

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