Reflexiones Cristianas

10. Mujeres en misión

In 2008 3er Trimestre on septiembre 6 , 2008 at 12:42 am

Versículos de estudio para esta semana: Lucas 8:41-55; Juan 4:1-40; Hechos 16:14-16; 18:1-3; 24-28; Romanos 16:3-5.


1. Rompiendo las reglas: Leyes universales sobre leyes positivas humanas

Es evidente que Jesús “rompió reglas”. Pero ¿qué tipo de reglas?. ¿Acaso fue Jesús un “rebelde sin causa” o un transgresor, sólo por el hecho de querer llamar la atención de la gente y ganarse el aprecio del “pueblo”?. No. Jesús no rompió ninguna ley o regla divina, sino que la cumplió. Y no sólo, Jesús, es el mismo cumplimiento de la Ley, sino que como Hombre vivió una vida impecable según los principios y leyes divinas e inmutables.

Por tanto, cuando decimos que Jesús “rompió las reglas“, debemos entenderlo tal como lo expresa el autor:

“Mientras estuvo sobre la Tierra, Jesús quebró barreras terrenales, humanas” Folleto de Escuela Sabática, día Domingo, Rompiendo reglas, Pág. 75.

En pocas palabras, todo el problema de género dentro y fuera de la Iglesia se debe a un problema teórico y teológico más general, que consiste precisamente en la dificultad humana de comprender las leyes divinas, universales e inmutables que son traducidas en “leyes positivas” según el contexto temporal, cultural, etc, y que son aplicables al día a día terrenal, sin transgredir dichos principios.

Por ello, Jesús no “rompió las reglas” divinas, sino más bien las “barreras humanas” que impedían precisamente el cumplimiento o manifestación de la ley divina, universal e inmutable de Dios.

Jesús (1) tocó la mano de un niña muerta (Lucas 8:41, 42; 49-55) a pesar de que en  Lv. 21:1-3- y Número 19:12-17 se espeficica la impureza o contaminación que producía el tocar un muerto; (2) permitió que una mujer con hemorragia lo tocara (Lucas 8:43-48) a pesar de que según Lv 15.25-27, una mujer impura no debía tocar a nadie; (3) permitió que una mujer con mala reputación le tocara los pies (Lucas 7:37-39), a pesar de que para los Fariseos implicaba un gesto de amistad o aceptación de la condición pecadora de dicha mujer (Lc 15.1-2; Jn 7.49); (4) hablo con una mujer samaritana (Juan 4:1-40) a pesar de ser “enemigos” de los judíos (Jn 4.9; cf. Lc 9.51-56; 10.29-37).

En los primeros dos casos (tocar un muerto, y ser tocado por una mujer inmunda) debemos tener en cuenta que (1) dichos estamento estaba relacionado íntimamente con la función del tabernáculo o santuario terrenal, donde todas las indicaciones divinas para sus ritos (relacionados con la salvación) implicaban pureza y santidad; (2) que dichos estamentos tenían sentido como “sombra” o antitipo de la pureza y santidad de Jesús (que limpia y salva); (3) que en relación a lo anterior, Jesús está mostrando, en ambas ocasiones, a la tradición judía, evidencias claras de su mesianismo e identidad anticipando la salvación del Hombre a través de su persona y “su” sangre. En estos dos casos, por tanto, el principio de la Vida, y de la salvación en Jesús, es un principio universal, inmutable y divino, que está por encima, y además incluye, el rito de demarcación de la “impureza/pureza”, “santidad/contaminación” que prefiguraba o intentaba explicar el principio aplicado por Jesús.

En los últimos dos casos (ser tocado por una pecadora y hablar con una mujer samaritana) era una cuestión puramente formal y cultural, con mucho menor peso específico en relación a los otros dos casos. Según la VRV 95,”Los fariseos llamaban pecadores (v. 11) a los que no interpretaban la Ley como ellos o ejercían profesiones poco honrosas. Para los fariseos, comer con los pecadores constituía un gesto de amistad y de aceptación. Cf. Lc 15.1-2; Jn 7.49” Comentario a Mateo 9:10 (VRV 95).  Por tanto, en estos casos, el principio inmutable, universal y divino de salvación se coloca por encima de las consideraciones particulares de individuos o grupo de individuos (como los Fariseos) y sus humanas interpretaciones.

En conclusión, es importante considerar y estudiar las razones o principios fundamentales, universales, inmutables y divinos que se “esconden” detras de las prácticas humanas, y sus “leyes positivas”. Toda prescripción, acción o idea que impida el cumplimientos de estos principios inmutables deben “romperse”, porque en definitiva son un impedimento para la salvación. Por ello Jesús los rompió, y por ello nos pide que “rompamos” con prescripciones obsoletas, criterios personales o consideraciones de grupo alejados de la verdad en nuestro tiempo y lugar.


2. Sobre el discipulado y ministerio femenino

Leed nuestro comentario “Género y discipulado”, concretamente el epígrafe 2, “Seguidoras femeninas de Jesús“, aunque toda la reflexión es útil, y está relacionada con esta temática.

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