Reflexiones Cristianas

4. La sabiduría en sus enseñanzas

In 2008 2do Trimestre on abril 23 , 2008 at 11:31 am

Versículos de estudio propuestos para esta semana: Mateo 5-7; 20:25-28; Juan 4:22-24; 8:1-11

1. El sermón más grande

El autor nos invita a reflexionar sobre las enseñanzas del Sermón del Monte (Mateo 5-7)

El Sermón del Monte de Mateo 5-7, tienen su paralelo en Lucas 6:20-49.

El versículo 1 y 2 del capítulo 5 comienza diciendo:

Y cuando vio las multitudes, subió al monte; y después de sentarse, sus discípulos se acercaron a El. Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:” Mateo 5:1-2 (LBLA – destacado nuestro)

Tal como dice el comentario de la VRV 95´, “la actitud de “sentarse” era la que adoptaban los rabinos y maestros religiosos cuando enseñaban“. Jesús habría de enseñar a la multitud verdades que sólo son comprensibles a través del Espíritu Santo. Las “bienaventuranzas“, que significa “dichoso, feliz o digno de ser felicitado“, vienen a enseñarnos básicamente que las apariencias engañan. Que no todo lo que en el mundo parece “bueno”, lo es realmente. Y que aquello que puede resultar o parecer “doloroso”, “malo” o “no deseado” por nadie, por el contrario, puede formar parte de las razones de felicidad o “mérito de ser felicitado“. Por ello, si comprendes las bienaventuranzas y las vives en tu diario existir, puedes sentirte “felicitado por Dios”. Veamos a continuación las “paradojas” que Jesús quiere que comprendamos:

1.1. Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos: Si la pobreza es la cualidad de “pobre”, y “pobre” significa, 1. adj. Necesitado, que no tiene lo necesario para vivir. U. t. c. s, podríamos decir que: pobres de espíritu” son aquellos que tienen un “espíritu” que no tiene lo necesario para vivir. En otras palabras, son personas que reconocen que su espíritu no puede aferrarse a nada conocido, material o metafísico, para vivir. Este es el principio de la humildad, y el único que deja lugar a que sea Dios mismo quien colme al espíritu humano de lo que este verdaderamente necesita… por esto, de ellos es el reino de los cielos.

1.2. Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados: Sólo el necesitado puede recibir de Dios, lo que éste tiene para ofrecerle. El llanto, el dolor y el sufrimiento no son cosas que Dios desee para los seres humanos (recuerda que Él lo eliminará definitivamente: “El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado” Apocalipsis 21:4 – LBLA), sin embargo, muchas veces el llanto, el dolor o el sufrimiento en esta vida, es un signo o síntoma de “impotencia humana”. De alguna manera, cuando los hombres y las mujeres lloran, están diciendo “Ni yo, ni nadie puede solucionarlo“. Normalmente son llantos que “las circunstancias” que están fuera del dominio del Hombre, le arrancan al espíritu humano. Es allí, cuando Dios consuela, porque sólo Él puede hacerlo, y así, estas personas llegan a ser “dichosos” de comprobar la bondad y plenitud de Dios.

1.3. Bienaventurados los humildes/mansos, pues ellos heredarán la tierra: Recuerda lo que Dios le dijo al pueblo de Israel, respecto de la herencia y su relación con la humildad: “Cuídate de no olvidar al SEÑOR tu Dios dejando de guardar sus mandamientos, sus ordenanzas y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no sea que cuando hayas comido y te hayas saciado, y hayas construido buenas casas y habitado en ellas, y cuando tus vacas y tus ovejas se multipliquen, y tu plata y oro se multipliquen, y todo lo que tengas se multiplique, entonces tu corazón se enorgullezca, y te olvides del SEÑOR tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto de la casa de servidumbre” (Deuteronomio 8:11-20 – LBLA – destacado nuestro). Existe sólo un camino a la herencia de la tierra (nueva), y consiste básicamente en reconocer que NO SOMOS DIGNOS DE ELLA. “Dichosos” o “felicitaciones” a todos aquellos que no creen que son dignos de heredar la “tierra”. Dichosos” o “felicitaciones” a todos aquellos que saben que no hay nada en ellos que los hace dignos delante de Dios.

1.4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados: Cuando el Hombre siente que algo le falta, se manifiesta en una NECESIDAD. Esa “necesidad”, inmediatamente se transforma en un DESEO. Y el “deseo” finalmente moviliza todos los recursos al alcance del Hombre para conseguir SACIAR dicha carencia. La justicia debe percibirse como una carencia Humana. Debe manifestarse en una NECESIDAD que se transforme en un DESEO, y que a su vez movilice al Hombre en la búsqueda de todo recurso para SACIARLA. Entonces, y sólo entonces, la verdadera “Justicia” se presenta en la propia mano de Dios.

1.5. Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia: Según el DRAE “misericordioso” significa “ 1. adj. Que se conduele de los trabajos y miserias ajenos. U. t. c. s.“. La misericordia humana, no es una “ayuda desde una posición de superioridad”, sino más bien “desde una posición de igualdad”. El hombre misericordioso, es aquel que ofrece amor, perdón y bondad, porque reconoce que él también la necesita. Así, el “misericordioso” recibe misericordia eterna.

1.6. Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios: ¿Existe algún ser humano que tenga un verdadero corazón limpio? No. El corazón humano no estará “verdaderamente limpio” hasta que Jesús vuelva y transforme el alma humana. Salmos 24:3-4 nos ayuda a comprender el significado de “limpio corazón“. “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su Lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas ni ha jurado con engaño” (LBLA – destacado nuestro). Es decir, es “limpio de corazón” aquel que no ha inclinado su “alma a cosas vanas” (dioses ajenos y vacíos. Ver Salmos 115:4-8), y quienes no tienen espíritu de “engaño” (dicen una cosa y hacen otra). La VRV 95`dice: “Los de limpio corazón: es decir, los que son sinceros, sin malicia ni doblez en su actitud para con Dios y con el prójimo. Cf. Sal 24.3-4“.

1.7. Bienaventurados los que procuran la paz/pacificadores, pues ellos serán llamados hijos de Dios: Salmos 34:14 dice: “Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y síguela“; y Proverbios 12:20, “Hay engaño en el corazón de los que traman el mal, y gozo en los consejeros de paz“. Quienes procuran la paz, según hemos visto en los versículos de Salmos, deben hacerlo, necesariamente, apartándose del mal y haciendo el bien. Es por ello que serán llamados “hijos de Dios“, porque nadie que no sea “hijo de Dios” puede hacer bien.

Después de haber comentado estas “bienaventuranzas“, a continuación lee la última de la lista, y percibe cómo son “dichosos” y “felicitados” los perseguidos que creer en Jesús:

“Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros” Mateo 5:10-12 (LBLA – destacado nuestro)

Los “pobre en espíritu“, “los que lloran“, “los humildes y mansos“, “los que tienen hambre y sed de justicia“, “los misericordiosos“, “los limpios de corazón“, “los pacificadores” y “los perseguidos por su nombre” tienen un común denominador, todos son “dichosos” o “felicitados” por reconocer que no hay nada en el hombre que pueda saciar la verdadera necesidad de la vida humana, salvo en Dios. Y esto sólo se consigue por medio de la fe.

2. Lo que Jesús enseño acerca de Dios, el perdón y la humildad en la GRACIA por medio de la FE

La FE es el común denominador de las “bienaventuranzas“. Por medio de la FE, a través de la GRACIA divina, el hombre consigue SALVACIÓN. Jesús enseñó que Dios dejó en sus manos la salvación del hombre (Juan 10:27-30) y que a su vez los reconoce, a todos ellos, como sus hijos (Mateo 5:8-9). También enseñó que busca ser adorado por los adoradores de espíritu (Juan 4:22-24), y que ofrece el reino de los cielos, incluso, a los niños (Mateo 18:5, 6, 10; 19:13, 14). Todo esto queda perfectamente resumido y contenido en el conocido versículo de Juan 3:16-17:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El” Juan 3:16-17 (LBLA – destacado nuestro)

Si Dios te amó, ofreció a su Hijo, dejó en sus manos tu salvación, te perdona y pide sólo que creas en Él para recuperar (re-ligar / religión) una relación perfecta con tu Padre, ¿Cuánto menos que responder con humildad a este llamado, perdonando y actuando de la misma manera con el prójimo, no para la gloria de uno mismo, sino por y para la suya?

ÉSTA Y NO OTRA, ES LA SABIDURÍA MÁS IMPORTANTE DE LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS. ¿Y PORQUÉ ES ÚNICA Y ESPECIAL?, Hechos 4:11-13 lo explica claramente:

Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” Hechos 4:11-13 (LBLA – destacado nuestro)

Que Dios los bendiga, y Jesús sea vuestro salvador todos los días.

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  1. Realmente nunca me habia detenidao a pensar en el sermon del monte.
    Tener una idea de quienes son los nombrados es muy importante, pues empieza a cambiar mis estructuras mentales

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