Reflexiones Cristianas

10. El discipulado bajo presión

In 2008 1er Trimestre on marzo 5 , 2008 at 11:00 am

Versículo propuestos por el autor para el estudio de esta semana: 1 Reyes 18; Mateo 26:56; Lucas 9:51-56; Juan 6:1-15; 12:1-6; 18:1-11; 21:15-19.

1. El modelo del poder

El autor de escuela sabática dice:

El discípulo de Cristo tiene que tener en cuenta los diversos peligros involucrados en el abuso del poder de la religión” (Día domingo, primer párrafo, última parte – destacado nuestro).

“(…) obtener poder político terrenal no debería ser igualado con hacer la obra del discipulado. Qué Dios puede poner personas en el poder, o que él puede usar personas que tengan poder, es una cosa; otra cosa es que alguno vea la conquista del poder político, en el nombre de Dios, como la obra de Dios, la obra del discipulado” (Día domingo, último párrafo, primera parte – destacado nuestro)

Está en lo cierto cuando hace estas declaraciones. El discípulo de Cristo debe tener en cuenta los peligros del abuso del poder de la religión (primera cita), así como los peligros del abuso del poder político (segunda cita), y de todas las relaciones de poder/individuo que surgen entre ellas (concepto que agregamos nosotros para mostrar la complejidad de este asunto).

Existen, por tanto, muchos ámbitos de reflexión sobre este tema. Varias de estas cuestiones se pueden reflexionar comprendiendo las siguientes interrelaciones:

1. Relación entre poder político y la religión institucional
2. Relación entre poder político y el discipulado
3. Relación entre el poder político y el ciudadano cristiano
4. Relación entre el poder religioso institucional y el discipulado
5. Relación entre el poder religioso institucional y el “poder” de un discípulo de cristo
6. Relación entre el poder político + religioso y un verdadero discípulo
Etc.

Como pueden ver el tema en cuestión no es en absoluto baladí (no puede limitarse sólo a la relación del poder político vs la religión), sino que contiene una serie de reflexiones personales que pueden ayudarnos a comprender la identidad de un verdadero discípulo de Cristo ante el poder.

Sin embargo, lamentablemente, el autor escoge unos versículo inadecuados para reflexionar sobre este asunto tan importante. Nada se dice en dichos versículo sobre la relación entre religión y poder, sino tan sólo la actitud de Jesús ante el error interpretativo de judíos y/o primeros cristianos que entendían que Él debía fundar un reino terrenal (tal como demostraremos a continuación).

1.1. El texto de estudio

El contexto más amplio del texto propuesto por el autor se encuentra en Juan 6:1-15 y sus sinópticos Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Lc 9.10-17.

Sin embargo, el tema concreto de la actitud de la gente y de Jesús sólo se encuentra en los últimos versículos del libro de Juan, concretamente Juan 6:14-15 (que en realidad se corresponde con el siguiente sinoptico Mateo 14:22 y 23 y Marcos 6:45-47)

Mientras que el resto de versículo anteriores (tanto en Juan como en sus sinópticos) simplemente nos muestras (a efectos del estudio en cuestión) el contexto del milagro que Jesús realiza para atender a los 5.000 que venían a él (probando, entre otras cosas, la fe de Felipe), en los siguientes versículos sólo se nos dice que Jesús se apartó para orar y estar solo.

1.2. Juan 6:14-15 y la respuesta de la gente al milagro, y de Jesús ante la gente

El texto concreto, por tanto, dice:

La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo. Por lo que Jesús, dándose cuenta de que iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez al monte El solo” Juan 6:14-15 (LBLA – destacado nuestro)

¿Quién era ese profeta? Para comprender la relación que la gente hacía para con Jesús, debemos remontarnos al Antiguo Testamento y la creencia judía. Veamos.

En Deuteronomio 18:15 al 18, Dios promete que enviaría un profeta como Moisés, diciendo:

Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el SEÑOR tu Dios; a él oiréis. (vers. 15 ) (…) Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande (vers. 18)”. LBLA – destacado nuestro

Luego en Malaquías 4:5-6 presenta, con anterioridad al advenimiento del Día de Jehová, la venida del profeta Elías, diciendo:

He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del SEÑOR, día grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición” (LBLA – destacado nuestro).

Por tanto, no sólo el “Profeta” puede ser identificado con el Mesías, sino también, según la tradición Judía, la esperaban de un profeta anterior. Este profeta era identificado, en el AT con Elías (tal como hemos demostrado en Malaquías).

Pero además, esta identificación confusa de Jesús con el “Profeta” (Elías) también queda expresada en el Nuevo Testamento, en Juan 7:40-41, donde después de hacer otro milagro la gente decía:

Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente este es el Profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Pero otros decían: ¿Acaso el Cristo ha de venir de Galilea?“(LBLA – destacado nuestro).

Jesús clarificó y concilió la tradición confusa Judía con la realidad clara y evidente cristiana. Este acontecimiento queda registrado en Mateo 17:10-12:

Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero? Y respondiendo El, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos” Mateo 17:10-12 (LBLA – destacado nuestro)

Jesús está identificando a Elías (aquel Profeta esperado por los Judías antes de la venida del Mesias) con Juan el Bautista.

Mientras que Juan el Bautista anunciaba la venida del Hijo de Dios, los judíos rechazarían a uno y a otro. Sin embargo, seguía latente tanto la esperanza de aquel “Profeta” que vendría antes del Mesías como la del Mesías propiamente dicho, dado que para ellos ninguno se había cumplido hasta la fecha.

Pero ¿Por qué querían hacerle Rey?

Natanael en Juan 1:49, dice:

Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel” (LBLA – destacado nuestro)

El comentario de la VRV 95 nos dice que:

“Rey de Israel: título mesiánico. Jn muestra que Jesús es rey, pero de manera diferente a como muchos lo esperaban. Cf. Jn 6.15; 18.33-36; 19.19. Véase 18.37 nota s. El Sal 2, en el que se califica como hijo de Dios al rey de Israel, fue interpretado por los primeros cristianos como profecía sobre el Mesías en su calidad de Rey (cf. también 2 S 7.14)” VRV 95 nota au).

1.3. Una conclusión final

La gente que presenció el milagro de Jesús no sólo no comprendía quién era Jesús (el Cristo), sino que además su interpretación de “Rey y reino” eran absolutamente terrenales. Cierto es que Jesús era Rey de los Judíos, pero no sólo eso, Jesús también era Rey de los gentiles, y de toda la humanidad. Su reino, como queda registrado, no es de este mundo (es decir, no está relacionado con un mundo de pecado).

Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí” Juan 18.33-36 (LBLA – destacado nuestros)

Seguramente cuando Jesús escuchó la exclamación de la gente «Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo» (Juan 6:14 – destacado nuestro), percibió con claridad lo que ocurriría (en función del contexto que hemos explicado). Tal como comenta el versículo en Juan 6:15 “iban a venir y llevárselo por la fuerza para hacerle rey (LBLA – destacado nuestro). La obcecación de la multitud por ver cumplidas SUS EXPECTATIVAS (aunque equivocadas y no fundamentadas) les llevaría incluso a poner a Jesús como rey en contra de su voluntad, dado que así entendían que se instauraría el reino del Mesías.

Fijaos como una verdad teológica “parcial” (el hecho d de que el Mesías/Jesús era el rey de los Judíos), unido a un error interpretativo (el hecho de que no comprendían que también era el Rey de la Humanidad, y no sólo del pueblo Judío), más el anhelo de liberación y solución a todos los males, unido al clamor de una multitud, ha sido un caldo de cultivo imparable y con difícil retorno. Es natural, por tanto, que ante esta situación dantesca, Jesús se retire al monte sólo.

NOTA: es importante, como discípulos, que comprendamos que la teología más que una ciencia erudita para unos pocos, es el “marco conceptual o teórico” imprescindible para interpretar los sucesos y situaciones o circunstancias de la vida de un cristiano. Si la teología es “mala” o “incompleta”, la interpretación también lo será. Uno de los deberes más importantes de un verdadero discípulo (una vez ha decidido seguir a Jesús) es estudiar la Biblia por iniciativa propia, por investigación propia y con oración en la intimidad para conocer la Verdad. Esta es la única “receta” capaz de ofrecer al ser humano la capacidad de adaptarse correctamente a las circunstancias actuales de la vida y no dejarse llevar por la demagogia religiosa, por el poder en todas sus formas o por la multitud, que en aras del bien cometen las peores atrocidades de la humanidad.


2. El modelo de la avaricia

Cuanto leemos los sinópticos sobre este episodio (Juan 12:1-6; Mateo 26.6-13 y Marcos 14.3-9), llegamos a la conclusión de que, si bien, en Juan aparece como protagonista Judas (Juan 12:4-5) , en Mateo son “los discípulos” (Mateo 26:8) y en Marcos (Marcos 14:4) “algunos discípulos“, quienes cuestionan la actitud de María. Es decir, que no sólo fue Judas quien cuestionó el acto de María, sino también otros discípulos más que allí se encontraban.

Por otro lado, si bien Juan especifica que Judas lo cuestiona “porque era ladrón“, no se dice nada sobre las motivaciones del cuestionamiento de los demás discípulo. No nos resultaría difícil comprender (aunque no esté explícito en el texto) que el cuestionamiento y la molestia que los discípulos causaban a María (Ver Mateo 26:10 y Marcos 14:6), y que Jesús reprende (versículos siguientes), no es porque todos ellos eran ladrones (evidentemente decir esto sería una tergiversación del texto). Con esto, simplemente, queremos decir que el “amor al dinero“, o el echo de que Judas haya sido un ladrón, no es una explicación suficiente para comprender dicho cuestionamiento en su plenitud.

2.1. El verdadero problema de los discípulos

A. Por un lado estaba Judas, que el texto nos dice claramente que cuestionó la acción de María justificando la posible ayuda a los pobres “no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella” Juan 12:6 (LBLA – destacado nuestro).

B. Pero por otro estás “los discípulos” o al menos “algunos otros discípulos que también lo cuestionaron. ¿Por qué?

En base al texto, sólo podemos concluir que los discípulos (o algunos de ellos):

B1. No entendían que la acción de María pudiera tener la cualidad de “buena obra” (sino lo contrario) Mateo 26:10 (última parte).
B2. No entendían que Jesús está por encima incluso de la “caridad en sí misma” (Marcos 14:7)
B3. No entendían que Jesús estaba pronto a ser crucificado, y adelantarse a la preparación de su sepultura era, incluso dentro de la tradición judía, “considerado como un acto de caridad aún más encomiable que dar limosna a los pobres” (nota al pié dela versículo de Mateo 26:12 en la VRV 95).

De esta manera, al menos, podemos intuir que el problema de la acusación hacia María es más complejo que el simple “amor al dinero“. Quizá los prejuicios, las acusaciones, el pretender ser uno mismo la medida para juzgar a los demás, la fatal de empatía, de comprensión, etc son algunas de las razones que muy probablemente están detrás de esta acusación. Y a su vez, todo ello (y en relación al tema que estamos estudiando) se deba a una incorrecta comprensión de la verdadera religión, y el verdadero discipulado.

2.2. La riqueza y el poder religioso

Es evidente, tal como dice el autor pero dicho con otras palabras, que a través de la demagogia religiosa muchos pueden conseguir grandes riquezas. Pero cabe aquí hacer dos aclaraciones:

A. El final de Judas no es en nada envidiable. Ésas personas también necesitan ayuda, y el Espíritu Santo trabajará en ellas hasta que consiga el arrepentimiento para vida eterna o bien la persona se abandone a la muerte.

B. Los discípulos de Cristo deben principalmente, como ya hemos comentado, ESTUDIAR LA BIBLIA. El demagogo siempre se vale de la ignorancia de su victima. En este caso, la demagogia religiosa se elimina con las ideas claras a través del conocimiento de la Palabra de Dios (no existe otro antídoto más eficiente frente al demagogo que procura abusar de la bondad de la gente para su beneficio propio).

3. PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR SOBRE EL RESTO DE TEMAS DE LA SEMANA

3.1. El modelo del trueno y del Pedro arrepentido

  1. ¿En qué medida el temperamento (sea cual fuere) es un problema para el discipulado?
  2. ¿Qué diferencia existe entre el temperamento y el carácter (personalidad) y cómo se relaciona con el discipulado o la vida de un cristiano?
  3. ¿Necesita Dios de personas “vehementes y/o fogosas” (Juan) o “sanguíneas” (Pedro) como discípulos?
  4. ¿Puede realmente un temperamento “x” marcar o definir un “tipo o modelo” de discipulado?

3.2. El modelo de la huida

  1. ¿Es más privilegiado quien vio a Jesús en persona, o quien vivió la lluvia temprana (primer cristianos) y que llevaron adelante la obra de la “gran comisión” por el poder del Espíritu Santo? O ¿son aquellos primeros cristianos más privilegiados que los que viven, hoy, 2000 años después, situaciones y contextos que los primeros discípulos apenas pudieron imaginar?
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  1. […] explicábamos cómo y porqué la gente podía confundir a Jesús con Juan el Bautista y con Elías (leer aquí, específicamente los epígrafes 1.2, y […]

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