Reflexiones Cristianas

6. Lo étnico y el discipulado

In 2008 1er Trimestre on febrero 4 , 2008 at 12:12 pm

Versícuos de estudio propuestos para esta semana: Mateo 15:21-28; Lucas 7:1-10; Juan 1:3; Hechos 10:28, 34, 35; 11:25-30


1. Los diversos llamados de Jesús y su misericordia universal

Esta semana el autor de Escuela Sabática nos trae diversos episodios para mostrar la aceptación que Jesús hizo de cuanto ser humano lo solicitara con fe, independientemente de su raza, posición social, económica, etc.

Así, tenemos a 10 leprosos samaritanos sanados, pero sólo una salvado (Lucas 17:16-19), a un centurióntemeroso de Dios” atendido por Jesús para salvar a su siervo a quien amaba (Lucas 7:1-10), a una cananea que intercede por su hija endemoniado (Mateo 15:21-28), a un oficial eunuco etíope que creyó leyendo la profecía de Isaías 53, y explicada por intermedio de Felipe hasta llegar al bautismo (Hechos 8:26-40), y la conformación de la iglesia de Antioquía con gente de Chipre, Tarso, Israél, etc., donde curiosament se llamaron por primera vez “cristianos” a sus seguidores.

Todos estos ejemplos, y muchos otros que aparecen en las Escrituras debieran ser suficientes para comprender que en Cristo no hay acepción de personas y todos son UNO en Él (Gálatas 3:27-29).

Sin embargo, entre los primeros cristianos, como aún hoy entre nosotros, existía un “prejuicio” subterráneo (irracional, y a flor de piel) ante la diversidad del discipulado de Cristo. Muchos en su época, y aún hoy en la nuestra, no lograban comprender la plenitud de este mensaje universal.

Tanto fue así, que Pedro necesitó recibir en visión una explicación de esta realidad que no lograba comprender. Nos parece muy pertinente que esta semana dediquemos especial atención a esta visión recibida por Pedro, para comprender ante las actuales emigraciones de personas de distintos continentes, que ha transformado gran parte de las iglesias de Europa y Norteamérica en iglesias tipo Antioquía, la verdad acerca de la universalidad de la salvación, aceptación y amor por el prójimo sin importar el color, la raza, la clase, el lenguaje, las costumbres, la vestimenta, y demás cuestiones culturales.


2. Hechos 10 y 11: Un capítulo que debemos estudiar con especial atención

A continuación reproducimos el capítulo 10 y 11 de Hechos en su totalidad. Creemos que la sóla lectura de este capítulo permitirá que el Espíritu Santo toque los corazones de las personas que aún no han comprendido que tanto “judíos como gentiles” (judíos y no judíos) son iguales ante los ojos de Jesús.

Sabemos que el texto es largo, pero es útil leerlo completamente y de corrido, de principio a fin, para captar el mensaje claro y contundente que nos quiere transmitir las Escrituras. Tenemos una gran ventaja frente a esta visión, y es que el mismo Pedro la interpreta conforme a la verdad del mensaje recibido, y esto no permite ningun tipo de especulación.

Os dejamos con el texto, y seguimos abajo nuestra conclusión.

HECHOS 10
Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, que daba muchas limosnas al pueblo judío y oraba a Dios continuamente. Como a la hora novena del día, vio claramente en una visión a un ángel de Dios que entraba a donde él estaba y le decía: Cornelio. Mirándolo fijamente y atemorizado, Cornelio dijo: ¿Qué quieres, Señor? Y él le dijo: Tus oraciones y limosnas han ascendido como memorial delante de Dios. Despacha ahora algunos hombres a Jope, y manda traer a un hombre llamado Simón, que también se llama Pedro. Este se hospeda con un curtidor llamado Simón, cuya casa está junto al mar. Y después que el ángel que le hablaba se había ido, Cornelio llamó a dos de los criados y a un soldado piadoso de los que constantemente le servían, y después de explicarles todo, los envió a Jope.

Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea a orar como a la hora sexta. Tuvo hambre y deseaba comer; pero mientras le preparaban algo de comer, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto y un objeto semejante a un gran lienzo que descendía, bajado a la tierra por las cuatro puntas; había en él toda clase de cuadrúpedos y reptiles de la tierra, y aves del cielo. Y oyó una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Mas Pedro dijo: De ninguna manera, Señor, porque yo jamás he comido nada impuro o inmundo. De nuevo, por segunda vez, llegó a él una voz: Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro. Y esto sucedió tres veces, e inmediatamente el lienzo fue recogido al cielo.

Mientras Pedro estaba perplejo pensando en lo que significaría la visión que había visto, he aquí, los hombres que habían sido enviados por Cornelio, después de haber preguntado por la casa de Simón, aparecieron a la puerta y llamando, preguntaron si allí se hospedaba Simón, el que también se llamaba Pedro. Y mientras Pedro meditaba sobre la visión, el Espíritu le dijo: Mira, tres hombres te buscan. Levántate, pues, desciende y no dudes en acompañarlos, porque yo los he enviado.

Pedro descendió a donde estaban los hombres, y les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Y ellos dijeron: A Cornelio el centurión, un hombre justo y temeroso de Dios, y que es muy estimado por toda la nación de los judíos, le fue ordenado por un santo ángel que te hiciera venir a su casa para oír tus palabras. Entonces los invitó a entrar y los hospedó. Al día siguiente se levantó y fue con ellos, y algunos de los hermanos de Jope lo acompañaron. Al otro día entró en Cesarea. Cornelio los estaba esperando y había reunido a sus parientes y amigos íntimos. Y sucedió que cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoró. Mas Pedro lo levantó, diciendo: Ponte de pie; yo también soy hombre. Y conversando con él, entró y halló mucha gente reunida. Y les dijo: Vosotros sabéis cuán ilícito es para un judío asociarse con un extranjero o visitarlo, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro o inmundo; por eso, cuando fui llamado, vine sin poner ninguna objeción. Pregunto, pues, ¿por qué causa me habéis enviado a llamar? Y Cornelio dijo: A esta misma hora, hace cuatro días, estaba yo orando en mi casa a la hora novena; y he aquí, un hombre con vestiduras resplandecientes, se puso delante de mí, y dijo: “Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus obras de caridad han sido recordadas delante de Dios”. Envía, pues, a Jope, y haz llamar a Simón, que también se llama Pedro; él está hospedado en casa de Simón el curtidor, junto al mar.” Por tanto, envié por ti al instante, y has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí presentes delante de Dios, para oír todo lo que el Señor te ha mandado. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación el que le teme y hace lo justo, le es acepto. El mensaje que El envió a los hijos de Israel, predicando paz por medio de Jesucristo (El es Señor de todos), vosotros sabéis lo que ocurrió en toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó. Vosotros sabéis cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. Y también le dieron muerte, colgándole en una cruz. A éste Dios le resucitó al tercer día e hizo que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con El después que resucitó de los muertos. Y nos mandó predicar al pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jesús es el que Dios ha designado como Juez de los vivos y de los muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en El recibe el perdón de los pecados. Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje. Y todos los creyentes que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, pues les oían hablar en lenguas y exaltar a Dios. Entonces Pedro dijo:¿Puede acaso alguien negar el agua para que sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros? Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedara con ellos unos días ” (LBLA – destacado nuestro)

HECHOS 11
Los apóstoles y los hermanos que estaban por toda Judea oyeron que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, los que eran de la circuncisión le reprocharon, diciendo: Tú entraste en casa de incircuncisos y comiste con ellos.

Entonces Pedro comenzó a explicarles en orden lo sucedido , diciendo:Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión: un objeto semejante a un gran lienzo que descendía, bajado del cielo por las cuatro puntas, y vino hasta mí. Cuando fijé mis ojos en él y lo observaba, vi cuadrúpedos terrestres, fieras, reptiles y aves del cielo. También oí una voz que me decía: “Levántate Pedro, mata y come.” Pero yo dije: “De ninguna manera, Señor, porque nada impuro o inmundo ha entrado jamás en mi boca.” Pero una voz del cielo respondió por segunda vez: “Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro.” Esto sucedió tres veces, y todo volvió a ser llevado arriba al cielo.

Y he aquí, en aquel momento se aparecieron tres hombres delante de la casa donde estábamos, los cuales habían sido enviados a mí desde Cesarea. Y el Espíritu me dijo que fuera con ellos sin dudar. Estos seis hermanos fueron también conmigo y entramos en la casa de aquel hombre, y él nos contó cómo había visto al ángel de pie en su casa, el cual le dijo: “Envía a Jope y haz traer a Simón, que también se llama Pedro, quien te dirá palabras por las cuales serás salvo, tú y toda tu casa.” Cuando comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, tal como lo hizo sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de las palabras del Señor, cuando dijo: “Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.” Por tanto, si Dios les dio a ellos el mismo don que también nos dio a nosotros después de creer en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para poder estorbar a Dios?

Y al oír esto se calmaron, y glorificaron a Dios, diciendo: Así que también a los gentiles ha concedido Dios el arrepentimiento que conduce a la vida. Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que sobrevino cuando la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando la palabra a nadie, sino sólo a los judíos. Pero había algunos de ellos, hombres de Chipre y de Cirene, los cuales al llegar a Antioquía, hablaban también a los griegos, predicando al Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número que creyó se convirtió al Señor. Y la noticia de esto llegó a oídos de la iglesia de Jerusalén y enviaron a Bernabé a Antioquía, el cual, cuando vino y vio la gracia de Dios, se regocijó y animaba a todos para que con corazón firme permanecieran fieles al Señor; porque era un hombre bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. Y Bernabé salió rumbo a Tarso para buscar a Saulo; y cuando lo encontró, lo trajo a Antioquía. Y se reunieron con la iglesia por todo un año, y enseñaban a las multitudes; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

Por aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que ciertamente habría una gran hambre en toda la tierra. Y esto ocurrió durante el reinado de Claudio. Los discípulos, conforme a lo que cada uno tenía, determinaron enviar una contribución para el socorro de los hermanos que habitaban en Judea. Y así lo hicieron, mandándola a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo” (LBLA – destacado nuestro)


3. Conclusión o reflexión final

El texto es muy claro. Pedro tuvo ina visión con animales impuros, cuadrúpedos, reptiles y aves de todo tipo. A la petición de Dios de que matara y comiera de dichos animales Pedro se niega 3 VECES alegando que “jamás he comido nada impuro o inmundo”. Dios le contesta explícitamente “Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro“.

Dicha visión y figura representaban la diversidad de tipos de PERSONAS. El propio Pedro así lo interpretó finalmente: “Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro o inmundo“. Y terminará reconociendo que: Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación el que le teme y hace lo justo, le es acepto“. Y por último reconocerá que él no era nadie para “estrobar a Dios“.

La palabra Igual, según el DRAE, significa: 1. adj. De la misma naturaleza, cantidad o calidad de otra cosa.

Y la palbra Acepción, o hacer acepción de personas, según el DRAE, significa: 1. f. Acción de favorecer o inclinarse a unas personas más que a otras por algún motivo o afecto particular, sin atender al mérito o a la razón (destacado nuestro)

Pedro, sin razón alguna, estaba haciendo acepción de personas, sin comprender que TODOS son iguales (misma naturaleza, cantidad o calidad) y limpios a los ojos del Señor. Es decir, que a ninguna persona habría que negarle la entrada a la salvación.

Hoy todavía existe una tendencia a realizar acepciones entre personas (tanto dentro como fuera de la iglesia). La visión de Pedro es el mensaje más claro, contundente y completo del ideal de Dios anti-racista, anti-clasista y anti-acepción de personas. Quien no entiende este mensaje divino, ejerce un pensamiento irracional y peligroso que ha traído las peores catástrofes y muertes en el mundo. El creer que una persona, un matrimonio, una familia, un pueblo, una nación o una raza son únicos y especialmente escogidos por Dios para la salvación final, sólo puede venir de un pensamiento irracional, antibíblico y demoníaco. No olvidemos que el enemigo de Dios quería ser semejante al Altísimo (Isaías 14:13-14) y por ende estar por encima de todo ser viviente. Él quería ser “especial“, y el resultado fue el pecado, la muerte y la destrucción.

Todos, absolutamente todos, son “considerados puros” como candidatos idóneos para el cielo. Sólo se requiere de ellos un acto de fe que confiese, así como se ha visto en todos los ejemplos bíblicos estudiados hasta aquí, que Jesús es el Hijo de Dios, aceptándole para el perdón de los pecados como su salvador personal. Y no existe NADIE “especial” fuera de Cristo Jesús (nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida).

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