Reflexiones Cristianas

5. Género y discipulado

In 2008 1er Trimestre on enero 29 , 2008 at 1:26 pm

Versículos de estudio propuestos para esta semana: Marcos 5:25-34; Lucas 1:26-38; 8:1-3; 10:38-42; Juan 4:4-30


1. Hágase conmigo

El episodio de la aparición del ángel Gabriel a María, anunciándole que daría a luz al Hijo de Dios por intervención divina, a través del Espíritu Santo, no deja de representar la misma secuencia que hemos explicado como imprescindible para el discipulado.

1. Se asombran ante su presencia, intervención y amor:

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo santo que nacerá será llamado Hijo de Dios.Y he aquí, tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. Porque ninguna cosa será imposible para Dios” Lucas 1:34-37 (LBLA – destacado nuestro)

2. Se reconocen pecadores y no aptos para estar ante Él.

Pero ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería éste” Lucas 1:29 (LBLA – destacado nuestro)

3. Aceptan humildemente el “llamado” para seguirle y muestras disposición.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia” Lucas 1:38 (LBLA – destacado nuestro)

Evidentemente esta secuencia ocurre ante un llamado de Dios Padre y no concretamente de Jesús (para su discipulado), sin embargo, el paralelismo nos muestra que la actitud del ser humano ante el llamado de Jesús es exactamente el mismo que ante el llamado que Dios ha hecho a sus hijos a lo largo de la historia en el pasado, y hoy en el presente.

María es un ejemplo, en este episodio, de una “sierva del Señor”, así como los doce discípulos lo fueron de Jesús (Jehová que Salva).


2. Seguidoras femeninas de Jesús

Veamos qué dice Lucas 8:1-3

Y poco después, El comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con El iban los doce, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos” (LBLA – destacado nuestro)

Si bien es cierto que no sólo las “otras muchas mujeresservían a Jesús, sino también las que habían sido sanadas, como es el caso de Magdalena (esto nos los confirma Mateo 27:55-56 y Marcos 15:39-41), no es menos cierto que dichas mujeres eran “discípulas” y/o “seguidoras (al igual que el resto de discípulos que seguían a Jesús en la predicación del evangelio).

Existen muchos textos bíblicos del cual se desprende esta idea:

Y más y más creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellos (los apóstoles)” Hechos 5:14 (LBLA – destacado y paréntesis nuestro)

Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres” Hechos 8:12 (LBL – destacdo nuestro)

Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa” Gálatas 3:27-29 (LBLA – destacado nuestro).

Si había mujeres que acompañaban a Jesús “proclamando y anunciando las buenas nuevas” (Lucas 8:1-3), si en Cristo “no hay hombre ni mujer” (Gálatas 3:27-29), si el bautismo se hace sobre ambos (Hechos 8:12), si ambos por fe son salvos, y ambos son “incluídos entre los apóstoles” (Hechos 5:14) considerándoles discípulos de Cristo. Si Cristo mando a TODOS sus discípulos a predicar las buenas nuevas, la pregunta fundamental al respceto, que aún hoy se hace la Iglesia sin atrverse a tomar posición alguna, es: ¿No tienen las mujeres el mismo derecho e incluso deber cristiano de ofrecer ministerios pastorales sin distinción entre los hombres?.

Desde el momento en el que Cristo reconoce a las mujeres como “discípulas” y seguidoras suyas para la salvación. Debemos reconocer tanto sus ministerios (sin distinción alguna) y su sacerdocio que forma parte del “sacerdocio universal” de TODOS los creyentes.

Sin embargo, la cultura pasada, y su lastre a la actual, aún impiden (o más bien se resisten), a reconocer este derecho y deber cristiano de poder ejercer un ministerio pastoral en favor de la humanidad tal como Cristo enseño tanto a mujeres como a hombres (lo que no implica que en el futuro la Iglesia evolucione en estas consideraciones).


3. “Si tocare su manto”

Esta historia, conocida por todos, pero ahora estudiada en relación al discipulado, nos enseña que si bien es cierto que no se dice nada sobre qué ocurrió posteriormente a la sanación (es decir, si se transformó finalmente en una discípula de Jesús), los estados sentidos por esta mujer muestran los “requisitos” indispensables para transformarse en disípula de Jesús (fe, asombro, reconocimiento y humildad. Lo único que desconocemos es su disposición después del sanamiento).

Este pasaje también tiene sus sinópticos. Y dichos sinópticos nos permiten tener una comprensión más completa del acontecimiento. Veamos quenos dicen:

Mateo 9:20-22
Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; pues decía para sí: Si tan sólo toco su manto, sanaré. Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: Hija, ten ánimo, tu fe te ha sanado. Y al instante la mujer quedó sana“. Mateo 9:20-22 (LBLA – destacado nuestro)

Marcos 5:25-34
Y una mujer que había tenido flujo de sangre por doce años, y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado; cuando oyó hablar de Jesús, se llegó a El por detrás entre la multitud y tocó su manto. Porque decía: Si tan sólo toco sus ropas, sanaré. Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción. Y enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de El, volviéndose entre la gente, dijo: ¿Quién ha tocado mi ropa? Y sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: “¿Quién me ha tocado?” Pero El miraba a su alrededor para ver a la mujer que le había tocado. Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de El y le dijo toda la verdad. Y Jesús le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción” (LBLA – destacado nuestro)

Lucas 8:34-48
Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía y no podía ser curada por nadie, se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre. Y Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con él estaban: Maestro, las multitudes te aprietan y te oprimen. Pero Jesús dijo: Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder. Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y El le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz” (LBLA – destacado nuestro)

Nuevamente los sinópticos nos muestran detalles muy interesantes. Los resumimos a continuación:

1º. La mujer tuvo fe antes de acercarse a Jesús (“pues decía para sí: Si tan sólo toco su manto, sanaré” Mateo 9:20-22)

2º. La mujer tuvo fe sólo por oir hablar de Jesúscuando oyó hablar de Jesús, se llegó a El por detrás entre la multitud y tocó su manto” (Marcos 5:25-34)

3º. La mujer manifestó humildad, reconociendo su “pecado” y “temor” (reverencia) ante Jesús “se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado” (Lucas 8:34-48). Tened en cuenta que la mujer era ritualmente impura a causa de su enfermedad (Lv 15.25-27), y no debía tocar a nadie, de ahí su confesión incluso ante todo el pueblo presente.

4º. El sanamiento técnicamente hablando, lo hace Jesús no la fe (“Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder” (Lucas 8:34-48). En otras palabras, la sanación fue a través de la fe por Jesús. Dado que toda manifestación de fe es atendida por Jesús, es correcto decir “tu fe te ha sanado o salvado“. Pero este pasaje aclara que no hay nada “en el hombre” que pueda sanar o salvar, sino el poder de Jesús.

Como ya hemos comentado arriba, la mujer manifestó fe, reconocimiento de su “pecado”, humildad y disposición a acpetar lo que Jesús tenía para ofrecerle. No conocemos su relación posteior con Jesús, pero nada nos indica que no se haya transformado en una discípula de Cristo.


4. Turbada con muchas cosas

El texto en cuestión dice lo siguiente:

Mientras iban ellos de camino, El entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a El, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada“. Lucas 10:38-42

Este texto permite muchas interpretaciones (y muchos errores), por un lado porque no tenemos más información que la que hemos citado y segundo porque el contexto nos es muy “familiar” (nunca mejor dicho) para cada uno de nosotros, preponderando nuestros prejuicios.

Algunos utilizan este texto como pretexto para tener “la casa desordenada“, otros para replicarle a sus mujeres sus preocupaciones caseras, otros para no atender como es debido a las visitas, etc. Nada de todas estas interpretaciones “caseras” forman parte del texto y contexto en cuestión.

Un análisis posible, basado en el texto, es el siguiente:

1º. Marta se queja de su situación.
“Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude”. Esto indica que Marta no estaba a gusto con su tarea. Más que servir a Jesús, estaba sirviendo a sus “obligaciones”. Esto es una cuestión subjetiva pero real. Quizá si Marta realizaba las mismas tareas (físicas) pero con un “espíritu” de servicio a Jesús, y no a “sus obligaciones”, entonces, muy probablemente no se hubiese quejado.

2º. Jesús responde a la queja de Marta, que incluye un perjuicio de María

El texto anticipa que Marta estaba “preocupada” (la preocupación es un aspecto psicológico, no está realacionado directamente con la “ocupación“, taera física). Si bien la queja de Marta incluye sus “tareas”, Jesús le dice que esta “preocupada y molesta“. El problema no son las tareas en sí misas, sino su forma de percibirlas y vivirlas. Evidentemente Marta no estaba viviendo el mismo espíritu que María. Además, la queja de Marta incluye un perjuicio para María, dado que le estaba pidiendo a Jesús que le ayudara, lo que implicaba que María debía dejar de vivir ese estado que Jesús define como “una cosa sóla es necesaria” (…) “la cual no le será quitada“. Evidentemente no era justo que por la “preocupación o molestia” de Marta, María tenga que sufrir dicho perjuicio.

Por tanto, el problema no eran las tareas de Marta, sino su “espíritu”, ánimo o intención al hacer las cosas que hacía, quejándose de su “desgracia”, impidiéndo sentir la compañía y servicio a Jesús e impidiendo que su hermana pueda disfrutar de ese momento.

3º. ¿Podemos invertir la historia?

Sólo como fin didácticos, para comprender mejor nuestra interpretación del hecho podemos invertir la historia y sacar conclusiones.

Imaginemos que ahora es María la que, a pesar de estar sentada a los pies de Jesús, se siente impaciente, preocupada y molesta porque Marta, su hermana, no para de ir de aquí para allá sirviendo a Jesús. Entonces, se queja a Jesús diciéndole:

Señor, ¿no te importa que mi hermana vaya de aquí para allá? Dile, pues, que se siente”

¿Qué crees que le respondería Jesús? Jesús le respondería:

“María, María, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y Marta ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada”

No es la tarea en sí misma, ni el estar sentado físicamente a los pies de Jesús, sino que es la actitud que expresada psicológica la que impide en muchas ocasiones que disfrutemos de Jesús.

Evidemtemente las tareas de Marta le agobiaban e impedía disfrutar de Jesús, mientras que la sentada de María a los pipes de Jesús muestra su actitud psicológica de “discípula”. Pero la historia podría cambiarse y tener sentido de la misma manera.


5. La mujer junto al pozo

A Jesús no le imporataba el “que dirán” mientras mantenía la conversación con esta mujer. En el diálogo, Jesús se va revelando a la Mujer. Y lo hace, nuevamente, a través de un milagro cuando desvela cosas de su vida que Él no debía conocer

porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad. La mujer le dijo: Señor, me parece que tú eres profeta“. Juan 4:18-19 (LBLA – destacado nuestro)

La respuesta fue muy clara, aunque con duas. Al final de la conversación la mujer, aunque probablemente convencida, transmite lo que descubrió a otros:

Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será éste el Cristo?” Juan 4:29(LBLA – destacado nuestro)

En esta historia, nos falta una humillación (reconocimiento explícito de Jesús como el Hijo de Dios), reconocimiento de su estado pecador, y disposición para seguirle. Sin embargo, Jesús sembró en su corazón la verdad que posteriormente podría tener sus furtos.

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  1. es muy interesante porque muchas veces esto nos puede pasar estar haciendo las cosas en la iglesia al servicio del DIOS pero al mismo tiempo estar molesta por lo que haces oh simplemente hacerla para que los demas nos miren recuerden que todo lo que se hace con amor no importa la tarea que se hayga asignado DIOS la bendecira y la obra que se hace con amor y felicidad avanza sind etenerse

  2. […] en sí mismo (cosa que sí hacía Marta, y por ello fue reprendida. Ver epígrafe 4, “Turbada por muchas cosas“). Sin verdadera actitud es imposible que haya verdadero […]

  3. […] nuestro comentario “Género y discipulado”, concretamente el epígrafe 2, “Seguidoras femeninas de Jesús“, aunque toda la reflexión es útil, y está relacionada con esta […]

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