Reflexiones Cristianas

12. Morir como una semilla

In 2007 4to Trimestre on diciembre 21 , 2007 at 12:27 pm

Versículos de estudio para esta semana: 1 Samuel 2:12-3:18; 13:1-14; Zaracrías 4:1-14; Romanos 12:1,2; Filipenses 2:5-9


Sábado: La parábola del grano de trigo (Juan 12:24)

Contrariamente a lo que comenta el autor de escuela sabática, esta parábola no es una “analogía fascinante de nuestra sumisión a la voluntad de Dios”, sino más bien una fascinante analogía de la completa sumisión de la voluntad de CRISTO hacia su Padre.

Para comprender esta afirmación debemos leer cuidadosamente el contexto del versículo. El capítulo 12 del libro de Juan nos cuesta básicamente la siguiente historia:

Versículos 1 al 8: Jesús cena junto a Lázaro (el que había sido resucitado), María y otros discípulos (entre ellos Judas).

Versículos 9 al 11: Estos versículos dejan claro que muchos se enteraron que allí estaba no sólo Jesús, sino Lázaro, que por haber sido resucitado muchos creían en Jesús (este es el motivo por el cual los principales sacerdotes querían también matarle a él).

Versículos 12 al 19:
Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, tal como estaba profetizado. El versículo 19 nos muestra la constante preocupación de los fariseos: “Entonces los fariseos se decían unos a otros: ¿Veis que no conseguís nada? Mirad, todo el mundo se ha ido tras El” (LBLA – destacado nuestro)

Versículos 20 al 26: (y contexto inmediato del versículo en cuestión): Unos griegos buscan a Jesús (eran los extranjeros que venían de fuera para las fiestas judías, y que posteriormente creerían en Jesús). Cuando Felipe y Andrés se acercan a Jesús para decirle que unos griegos quieren verlo, Jesús responde:

Jesús les respondió, diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto” Juan 12:23-24 (LBLA, destacado nuestro)

Versículos 27 al 43: Jesús anuncia su muerte

La idea principal del texto es la siguiente. En el momento en que los griegos buscan a Jesús, éste responde a sus discípulos que “ha llegado la hora de que el Hijo del Hombre sea glorificado (Juan 12:23), y seguidamente expone la parábola del grano de trigo.

Ahora pregúntate:

  1. ¿Quién es El grano de trigo que vino a la “tierra”?
  2. ¿Qué hubiese sucedido si “ese grano de trigo que vino a la tierra” no hubiese muerte?
  3. ¿Qué ocurrió después de su muerto?
  4. ¿Qué frutos ha llevado?

Resulta evidente que el grano de trigo es JESÚS, que vino a la tierra a morir por nosotros para llevar frutos sobre sí mismo. Finalmente, en consonancia con esta interpretación en los siguientes versículo del 27 al 43, Jesús anuncia su muerte.

Si bien es cierto que seguidamente a la parábola del grano de trigo Jesús dice:

El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga; y donde yo estoy, allí también estará mi servidor; si alguno me sirve, el Padre lo honrará” Juan 12:25-26 (LBLA)

Dichas palabras no tendrían sentido si Jesús no moría por nosotros. En otras palabras, lo que la Biblia nos está diciendo concretamente en estos versículos es que Jesús es el trigo que vino a la tierra a morir por nosotros para llevar frutos sobre sí mismo (salvación a la humanidad). Bajo esta realidad, todo aquel que ame su propia vida (es decir que la estima por encima de Jesús), la perderá. Mientras que aquel que aborrezca su vida “en este mundo”, la conservará para vida eterna.

Ni la caída, ni la espera ni la trasformación en la muerte, comentadas por el autor de Escuela Sabática, son cuestiones que se traten en dicha parábola. Esto no quiere decir que el hombre no sufra “caídas” o que deba “esperar” o “ser transformado”, pero no es el centro del mensaje de Jesús con dicha parábola.


Otros asuntos para reflexionar:

Día Domingo:
si bien Jesús renunció a su “derecho” a ser igual a Dios (Filipenses 2:5-8), también exigió y demostró, en la Tierra, el derecho de ser hermano y Padre de sus hijos. Es decir, durante su ministerio luchó contra el enemigo para reclamar lo que le han usurpado: su soberanía sobre la humanidad.

Pregunta clave: ¿Cuándo debemos renunciar a nuestros derechos, y cuándo debemos reclamarlos?



Día Lunes:
El autor de ES propone la siguiente secuencia necesaria para la comprensión de la voluntad de Dios:

1. Morir al yo… para tener una
2. Mente renovada… para conseguir
3. Comprensión de la volunta de Dios

Sin embargo, ¿No necesitamos comprensión para morir al yo?, o ¿No necesitamos una mente renovada para conseguir dicha comprensión? Es importante comprender que la fe es un don de Dios (Efesios 2:8, 1 Corintios 12:9), y esa fe nos ofrece la comprensión necesaria para aceptar la voluntad de Dios (entre las que se encuentra el comprender que uno debe morir al yo para tener vida eterna). La secuencia sería:

1. Fe
2. Mente renovada
3. Comprensión mayor y progresiva de su voluntad



Día Martes:
Resulta interesante la analogía de “estar en punto muerto” para escuchar la voz de Dios. Si seguimos la analogía moderna del conducir, podríamos decir que uno debería practicar periódicamente aquellos “puntos muertos” donde se detiene la marcha, y aunque el conductor se relaja sigue preparado para volver a seguir su marcha en cuanto reciba la señal.



Día Miércoles:
El problema de Saúl fue sencillamente el no obedecer lo que Dios le mandó (Samuel 13:14). Ver, suponer y actuar en consecuencia, no es pecado en sí mismo. Es la forma en la que los hombres toman decisiones a diario, a través de los sentidos y razonamientos que Dios conformó en el ser humano. El ver, pensar y sentir no conformó un problema para Saúl, sino más bien el “ver, pensar y sentir” contrariamente a la expresa orden de Dios de cumplir su mandato.



Día Jueves:
El autor dice que uno de los sustitutos que usamos en lugar de Dios es: “Usar la lógica humana o la experiencia pasada, cuando lo que necesitamos es una nueva revelación divina”. Esta idea debe ser correctamente interpretada. No podemos, sin contradecirnos a nosotros mismos, decir que el razonamiento humano es contrario a Dios, o incluso a la revelación divina (porque dicha afirmación es un razonamiento más). Un gran problema dentro de la iglesia es suponer que uno no debe razonar, o que la razón humana es contraria a la volunta de Dios. Debemos comprender lo siguiente:

1. Dios nos dotó de la capacidad de razonamiento como característica distintiva del resto de la creación del mundo.
2. Es justamente a través del razonamiento como Dios se revela al ser humano (si no fuera así, entonces podríamos prescindir de las lecturas o de la reflexión, etc.)
3. Cuando Cristo es aceptado por fe, esto no implica un “abandono” del razonamiento, sino que Dios transforma el razonamiento “del viejo hombre” y nos otorga una “nueva forma de razonar” (esto explica porqué los razonamientos cristianos son locura para la “mente del mundo”.
4. Pero en ningún momento la Biblia condena al razonamiento como tal

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