Reflexiones Cristianas

3. La jaula del pájaro

In 2007 4to Trimestre on octubre 16 , 2007 at 2:21 pm

Los textos de estudio de esta semana son: Éxodo 14; 15:22-27; 17:1-7; Proverbios 3; Lucas 4:1-13; 1 Pedro 1:6-9

Por cuestiones de tiempo y extensión nos limitaremos a analizar dos de los hechos propuestos por el autor. El acontecimiento de la persecución del pueblo de Israel por los egipcios, y la tentación de Jesús en el desierto.



1. INTRODUCCIÓN: Dios es luz, y no hay ninguna tiniebla en él

En el día sábado el autor extrae una metáfora utilizada por Ellen White en Ministerio de Curación página 374. Esta metáfora es la que dio lugar a definir el nombre de la lección de esta semana: “La jaula del pájaro”.

El folleto dice en el último párrafo, tras comentar la metáfora, lo siguiente:

Nota que el que lleva el pájaro a la sombra es el amo mismo. Es fácil comprender que Satanás cause dolor, pero ¿tomaría Dios mismo una parte activa en conducirnos al crisol, en el que experimentamos confusión y dolor?” (destacado nuestro)

Así como todas las parábolas de la Biblia tienen una función práctica para enseñar una enseñanza espiritual superior, esta metáfora está cumpliendo la misma función. Ahora bien, todas las parábolas, también, tienen limitaciones interpretativas. Es decir, para extraer las enseñanzas prácticas y reales de las parábolas se requiere hacer un ejercicio interpretativo correcto. No todos los elementos de una parábola son exactos y perfectos a la hora de hacer una traslación o proyección a la vida real. Lo mismo ocurre con esta metáfora/parábola de la jaula del pájaro.

Con esto quiero decir lo siguiente. La metáfora utilizada simplemente nos debe enseñar que en los momentos de oscuridad o dificultad debemos tener plena convicción de que Dios está con nosotros, pendiente de nuestras vidas, y APROVECHARÁ esa CIRCUNSTANCIA de oscuridad, permitiéndola (es decir no eliminándola con su omnipotencia) para que comprendamos y aprendamos mejor su voluntad en nuestra vida, y de esa manera nos enseñe el camino correcto.

Ahora bien, decir que es Dios quien CREA o GENERA (al ser Él quien “cubre la jaula”) con un acto DELIBERADO (voluntario), la OSCURIDAD, dejando a sus hijos sumidos en ella, salvo que se interprete como lo hemos comentado arriba, es una absoluta barbaridad desde el punto de vista bíblico. Debemos cuidar nuestras expresiones a la hora de intentar explicar estas realidades espirituales, porque pueden ser fácilmente mal interpretadas por quienes tienden a pensar que Dios es un ser “caprichoso” que escoge métodos diversos, incluso contrarios a su naturaleza, para “pulir” a sus hijos. No, este no es el Dios de la Biblia, en absoluto.

En otras palabras: Dios no produce o crea sufrimiento de sus manos, se vale del sufrimiento (producto del pecado, no de Dios) para transformarlo (tal como hemos visto la semana pasada) en gozo, perfección y alabanza.

Sin embargo, es necesario agregar, y comprender, que el “sufrimiento” humano (que es intrínseco a su propia naturaleza) puede comprenderse de diferentes maneras (sobre todo desde puntos de vista más filosóficos). En este sentido, todo cambio y aprendizaje genera en el hombre “sufrimiento”. Las cosas y los seres humanos “sufren” cuando cambian, crecen, se desarrollan, etc. Desde este punto de vista sí es posible comprender que cuando Dios nos comunica su voluntad, o busca a través de sus mandatos nuestro desarrollo, está motivando de alguna manera el “sufrimiento” del crecimiento, pero:

1. No tiene nada que ver con el sufrimiento que el hombre padece en la “oscuridad”
2. Y, Dios no utiliza la “oscuridad” para este tipo de desarrollo, sino la “luz”

En definitiva, bíblicamente, nadie puede decir que es Dios quien “cubre” a sus hijos, con sus manos, y voluntariamente los deja en plena “oscuridad”. Sencillamente porque Dios está “para dar luz a los que habitan en tinieblas”, (Lucas 1:79), y no al revés. Porque “el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va” (Juan 12:35), porque “¿qué comunión tienen la luz con las tinieblas” (2 Corintios 6:14), y porque “Dios es luz, y no hay ninguna tiniebla en él” (1 Juan 1:5), ¿Cómo entonces, podría crearla, generarla y enviarla a sus hijos?

Por tanto, es necesario, a la hora de analizar los textos de esta semana, procurar leer detenidamente el texto, comprender su contexto, y concluir hasta donde la revelación nos lo permita.



2. ¿Dios manda a los egipcios a seguir a los israelitas?

En el segundo párrafo, última parte del día domingo, se dice lo siguiente:

Cada parte de su viaje fue conducido por Dios mismo. Pero considera adónde los llevó primero: ¡a un lugar en el que el mar estaba delante de ellos, las montañas a ambos lados y el ejército de Faraón estaba por detrás, a la vista de ellos!” (destacado nuestro)

Para comprender realmente si fue Dios quien produjo el dolor y sufrimiento en los Israelitas dejándolos encerrados en el desierto frente al mar, y así recibir instrucción divina, debemos estudiar Éxodo 14 (completo).

Del versículo 1 al 4 de Éxodo 14, Dios anticipa a Moisés lo que deben hacer y lo que les sucederá en consecuencia.

1. Acamparán junto al mar (Versículo 2)
2. El Faraón pensará que están encerrados (Versículo 3)
3. El Faraón los seguirá (Versículo 4)
4. Y Dios será glorificado en el Faraón (Versículo 4)

Esto es una pequeña profecía que Dios revela a Moisés. Es decir, Dios revela parte de su omnisciencia a Moisés. Pero esto no significa que sea Dios quien haya CREADO todas esas circunstancias. Esto debe quedar muy claro. La omnisciencia divina no es contraria al libre albedrío de los seres humanos. Dios adelanta a Moisés la DECISIÓN que tomará el Faraón, al ver a los egipcios junto al mar. Pero no fue Dios quien intervino la voluntad del Faraón par que esto suceda.

Para verlo más claro, fíjense que después de esta revelación profética (está anticipando lo que sucederá en un futuro inmediato), a partir del versículo 5, y hasta el 20, se describen los hechos tal como sucedieron en la historia desde el punto de vista puramente humano. Si nosotros, o Moisés, no hubiésemos recibido la revelación anterior (versículo 1 al 5), esto es lo que sucedió (cumpliéndose, evidentemente, lo que Dios ya sabía por su propia naturaleza omnisciente):

Cuando le anunciaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, Faraón y sus siervos cambiaron de actitud hacia el pueblo, y dijeron: ¿Qué es esto que hemos hecho, que hemos permitido que Israel se fuera, dejando de servirnos? Y él unció su carro y tomó consigo a su gente; y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los demás carros de Egipto, con oficiales sobre todos ellos. Y el SEÑOR endureció el corazón de Faraón, rey de Egipto, y éste persiguió a los hijos de Israel, pero los hijos de Israel habían salido con mano fuerte. Entonces los egipcios los persiguieron con todos los caballos y carros de Faraón, su caballería y su ejército, y los alcanzaron acampados junto al mar, junto a Pi-hahirot, frente a Baal-zefón” Éxodo 14:5-9 (LBLA – destacado nuestro)

Fijaos bien que quién toma las decisiones en todo momento es el Faraón, y en todo caso su gente (no es Dios).

1. Cambiaron de actitud hacia Israel
2. Unció su carro
3. Consiguió gente
4. Persiguieron a Israel
5. Y los alcanzaron junto al mar

Todo esto lo hizo el Faraón y su gente porque CAMBIARON DE ACTITUD. Es decir, se dieron cuenta que estaban perdiendo un gran capital humano para su imperio viendo como se marcha toda su servidumbre.

Resulta imprescindible hacer un paréntesis y aclarar aquí la expresión del versículo 8 “Y el SEÑOR endureció el corazón de Faraón, rey de Egipto” (LBLA). Si entendemos que literalmente Dios endureció el corazón del Faraón, entonces sí debemos aceptar que Dios generó absolutamente todos los detalles y circunstancias de la historia, sin embargo esto no es así.

Para la mente hebraica decir que “Dios endurece el corazón del Faraón” o que “el Faraón endurece su corazón frente a Dios” es exactamente lo mismo. Tenemos infinidad de ejemplos que demuestran esta forma de mentalidad hebrea. Sólo a modo de ejemplo presentamos aquí dos ejemplos.

1. En Jeremías 44:7-11, tenemos las siguientes dos declaraciones:

a. “¿Por qué os hacéis un daño tan grande a vosotros mismos cortando de entre vosotros a hombre y mujer, niño y lactante de en medio de Judá, sin que os quede remanente, provocándome a ira con la obra de vuestras manos, quemando sacrificios a otros dioses en la tierra de Egipto, adonde habéis entrado a residir, de modo que seáis exterminados y vengáis a ser maldición y oprobio entre todas las naciones de la tierra?” Jeremías 44:7-8 (LBLA – destacado nuestro)

b. “He aquí, volveré el rostro contra vosotros para mal, y para destruir a todo Judá” Jeremías 44:11 (LBLA – destacado nuestro)

La pregunta es: ¿Fue Dios quien volteó su rostro para mal (como dice el versículo 11) o fueron las acciones propias del pueblo que se hacen daño a sí mismos?. La respuesta, desde el punto de vista del pensamiento hebreo, es LAS DOS COSAS SON UNA MISMA REALIDAD. O sea, es exactamente lo mismo, para el hebreo, decir que “Dios voltea su rostro en relación a los hombre”, como que “los hombres voltean su rostro en relación a Dios”.

2. Fijaos en estos dos textos bíblicos en relación a la historia de Job:

a. “Satanás salió de la presencia del SEÑOR, e hirió a Job con llagas malignas desde la planta del pie hasta la coronilla” Job 2:7 (LBLA – destacado nuestro)

b. “Entonces todos sus hermanos y todas sus hermanas y todos los que le habían conocido antes, vinieron a él y comieron pan con él en su casa; se condolieron de él y lo consolaron por todo el mal que el SEÑOR había traído sobre él. Cada uno le dio una moneda de plata, y cada uno un anillo de oro” Job 44:11 – segunda parte (LBLA – destacado nuestro)

La pregunta, nuevamente, es: ¿Fue Satanás quien hirió a Job (tal como se declara en Job 2:7) o fue el Señor quien lo trajo a él (Job 44:11)?. La respuesta, nuevamente, es que ambas forman parte de una realidad expresada de manera diferente. Para la mente hebrea decir “el mal que el SEÑOR había traído sobre él” (explicación de lo que le estaba aconteciendo), es lo mismo que decir que Dios permitió que “Satanás hiera a Job” (lo que realmente sucedió).

Esta realidad comentada en Jeremías y en Job es una constante en todo el A.T. y en la mentalidad hebrea. Así, concluimos nuevamente que para la mente hebraica decir que “Dios endurece el corazón del Faraón” (es una expresión hebraica) que quiere decir que “el Faraón endurece su corazón frente a Dios” (que es lo que ocurrió), y que para la concepción hebrea no creaba ningún mal entendido.

Cerrado el paréntesis del versículo 8 de del capítulo 14 de Éxodo, estamos en condiciones de continuar con la historia de la huida del pueblo de Israel, la actitud del Faraón y los egipcios, y la omnisciencia divina.

Y al acercarse Faraón, los hijos de Israel alzaron los ojos, y he aquí los egipcios marchaban tras ellos; entonces los hijos de Israel tuvieron mucho miedo y clamaron al SEÑOR. Y dijeron a Moisés: ¿Acaso no había sepulcros en Egipto para que nos sacaras a morir en el desierto? ¿Por qué nos has tratado de esta manera, sacándonos de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: “Déjanos, para que sirvamos a los egipcios”? Porque mejor nos hubiera sido servir a los egipcios que morir en el desierto. Pero Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes y ved la salvación que el SEÑOR hará hoy por vosotros; porque los egipcios a quienes habéis visto hoy, no los volveréis a ver jamás. El SEÑOR peleará por vosotros mientras vosotros os quedáis callados. Entonces dijo el SEÑOR a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha. Y tú, levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divídelo; y los hijos de Israel pasarán por en medio del mar, sobre tierra seca. Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que entren a perseguirlos; y me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería. Entonces sabrán los egipcios que yo soy el SEÑOR, cuando sea glorificado en Faraón, en sus carros y en su caballería. Y el ángel de Dios que había ido delante del campamento de Israel, se apartó, e iba tras ellos; y la columna de nube que había ido delante de ellos, se apartó, y se les puso detrás. Y vino a colocarse entre el campamento de Egipto y el campamento de Israel; y estaba la nube junto con las tinieblas; sin embargo, de noche alumbraba a Israel, y en toda la noche no se acercaron los unos a los otros” Éxodo 14:10-20 (LBLA – destacado nuestro)

Fijaos ahora en estas dos realidades bíblicas:

1. Los hijos de Israel tuvieron miedo, clamaron al SEÑOR y reclamaron a Moisés las circunstancias por las que estaban pasando, quejándose. Sin embargo, Moisés que sabía lo que ocurriría porque Dios se lo adelantó, les dice “No temáis….”, y les explica porqué.

2. Todos estos acontecimientos tiene una finalidad clara que Dios adelantó a Moisés en el versículo 4 (Dios sería glorificado en el Faraón) y que vuelve a confirmar en el vers 18 “Entonces sabrán los egipcios que yo soy el SEÑOR, cuando sea glorificado en Faraón”.

Y finalmente el versículo 31 dice:

Cuando Israel vio el gran poder que el SEÑOR había usado contra los egipcios, el pueblo temió al SEÑOR, y creyeron en el SEÑOR y en Moisés, su siervo” (LBLA – destacado nuestro)


En conclusión

Hemos profundizado en la historia bíblica de Éxodo 14 con el fin de clarificar algunos aspectos que traen especial confusión a la hora de comentarlos. La conclusión es la siguiente:

Dios saca a su pueblo de la esclavitud de Egipto utilizando a su profeta Moisés. Cuando el Faraón ve que “sus” siervos se escapan “cambia de actitud” y decide seguirlos (aunque Dios sabía que esto sucedería y se lo había adelantó a Moisés, esto no significa, desde un punto de vista puramente bíblico y hebraico, que fue Dios quien intervino la voluntad el Faraón y produjo dichas decisiones y acciones). Por esta razón el pueblo de Israel se vio “encerrado” entre el desierto y el mar (no porque Dios haya mandado al Faraón y a su gente a perseguirles, sino porque el Faraón y su gente decidieron que no podían perder la servidumbre de Israel). Por este motivo el pueblo de Israel tuvo miedo, y reclamaron a Moisés dichas circunstancias. Pero como Moisés ya había sido alertado de lo que ocurriría, les pide al pueblo que no teman.

Toda esta historia tuvo una DOBLE FINALIDAD.

1. Dios demostró a los egipcios que Él es el SEÑOR (Éxodo 14:18)
2. El pueblo de Israel creyó en Él, y en su profeta Moisés (Éxodo 14:31)

Por tanto y tal como hemos adelantado en el comentario de la semana pasada, las “pruebas de fuego”, o más concretamente el “crisol” tiene la finalidad de perfeccionar la fe de los creyentes, y glorificar a Dios mostrando a los no creyentes quién es el verdadero Dios (aunque estos no crean en Él).

No es bíblico pensar que todos los acontecimientos y circunstancias ocurridos han sido generados por Dios. Dios permite que ciertas decisiones y acciones humanas ocurran, y se vale de ellas para transformarlas en un BENEFICIO tanto para los creyentes como para los no creyentes (el creyente confirma su fe, y el no creyente reconoce, al menos, que Dios es Dios, enfrentándolo a una nueva oportunidad de toma de decisión personal a favor del Creador).


3. ¿Fue Jesús impulsado por el Espíritu para ser tentado?

Analicemos los textos que relatan la historia. Este relato forma parte de los sinópticos, por tanto debemos tener en cuenta toda la información registrada en dichos libros para sacar conclusiones coherentes y correctas.

Básicamente los textos en cuestión son:

Lucas 4:1-3Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan” (LBLA – destacado nuestro)

Mateo 4:1-3
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (LBLA – destacado nuestro)

Marcos 1:12-13
Enseguida el Espíritu le impulsó* a ir al desierto. Y estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; y estaba entre las fieras, y los ángeles le servían” (LBLA – destacado nuestro)

Si analizamos detenidamente el texto, llegaremos a la siguiente conclusión (que demostramos con los textos entre paréntesis)

Jesús fue llevado o impulsado por el Espíritu a ir al desierto (Lucas y Mateo dicen que fue “llevado”, y Marcos dice que fue “impulsado” por el Espíritu). Su objetivo era ayunar. Y esto es lo que estuvo haciendo durante cuarenta días (Según Lucas “no comió nada durante esos días”; Mateo dice claramente “después de haber ayunado… tuvo hambre”, y Marcos no nos da ninguna información al respecto) Cuando se cumplió este plazo, y Jesús tenía hambre, se acercó el tentador y procuró tentarlo (Lucas dice claramente “tuvo hambre….Entonces el diablo de dijo…”, Mateo dirá “…tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo…”, Marcos no ofrece información alguna de tiempos).

Por lo tanto la evidencia demuestra que Jesús estuvo cuarenta días en el desierto ayunando (no siendo tentado), y que luego, cuando tuvo hambre, aprovechó el diablo para acercársele y tentarle.

El único de los tres registros que produce cierta confusión es el texto de Mateo cuando dice claramente lo siguiente “Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo”. Sin embargo debemos tener en cuenta dos cuestiones, para comprenderlo correctamente:

1. Los sinópticos nos ofrecen todos los datos necesarios (como ya hemos demostrado) para saber qué ocurrió y con qué cronología. Por tanto, no podemos sacar esta expresión del contexto sinóptico.

2. Pero más importante es la expresión equivoca que se utiliza. Decir “para ser tentado”, no significa necesariamente una finalidad (es decir objetivo previsto), sino también una consecuencia. Para que se entienda mejor les ofrecemos un ejemplo.

Un hombre se despide de su mujer para hacer ejercicio de caminata por la calle. Después de haber caminado 2 kilómetros es atropellado por un coche que circulaba alocadamente. Un testigo presencial podría decir que el hombre salió a caminar, y después de andar 2 kilómetros fue atropellado por un coche. Pero, a su vez, su mujer (que se quedó en su casa) podría concluir diciendo “mi marido salió a la calle para ser atropellado por un coche” (este “para” resaltado, no fue una finalidad u objetivo por parte del marido, sino el resultado final o consecuencia de haber salido. Nadie interpretaría en esta frase que el marido salió esperando ser atropellado, o con ese objetivo en mente).


4. Conclusión final

Después de haber analizado tanto la historia de persecución del pueblo de Israel por los egipcios y la tentación de Jesús, debemos concluir que Dios no tiene ninguna parte activa para hacer daño al ser humano, ni para hacerle sufrir y conllevarle dolor o confusión. Las circunstancias de la vida de pecado, las personas que pecan y el diablo mismo son los agentes que ocasionan ese daño, dolor, sufrimiento y confusión.

Debemos volver a especificar, como ya lo hemos comentado, que en estos casos no estamos hablando del “sufrimiento” filosófico que produce cualquier tipo de cambio. Este sufrimiento sí que podría adjudicársele a Dios, en el sentido de que cuando revela su voluntad al hombre su luz impacta el alma, la cambia, “sufre” desde un punto de vista filosófico, y nos transforma. Este “sufrimiento” o cambio, nada tiene que ver con el sufrimiento de muerte, dolor y desesperación que es ajeno tanto a la naturaleza de Dios, como a su voluntad para con el hombre.

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  1. Me gustó este comentario. Destaca desde una perspectiva teológica y práctica los puntos mas importantes de la leccion.

    Gracias por esa explicacion.

  2. […] para contestar a tu pregunta, primero quisiera hacer un repaso de lo expuesto en “La jaula del pájaro” (que fue donde comentamos que Dios no deja deliberadamente a los hombres en […]

  3. […] para tentarle. Lee en nuestro comentario “La jaula del pájaro“, el epígrafe “3. ¿Fue Jesús impulsado por el Espíritu para ser tentado?” (allí explicamos con más detalle, analizando los sinópticos, nuestra declaración […]

  4. Hay expuesto un estudio de investigación histórica en http://www.lascosasdechurruca.com, que está dando que hablar por lo que desvela, a partir de las pistas salidas de un curioso librito, que devuelve a su origen los perdidos escenarios bíblicos, desde donde los escritos toman sentido literal, y los mitos pierden su condición.
    Es muy fuerte, pero ahí está.
    Saludos.

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