Reflexiones Cristianas

2. Los crisoles que vendrán

In 2007 4to Trimestre on octubre 10 , 2007 at 9:27 am

Los textos de estudio propuestos para esta semana son: Jeremías 9:7-16; Romanos 1:21-32; 2 Corintios 12:7-12; 1 Pedro 4:12-19, 5:8-11


Esta semana estudiamos el concepto y naturaleza del “crisol espiritual”. Es decir, la naturaleza de las “pruebas” en la vida cristiana, su propósito, función y características.



1. Naturaleza “conocida” y no “extraña” de la “prueba”

Los dos textos centrales se encuentran en 1 Pedro 4:12 y 13:

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría” (LBLA – destacado nuestro)

Si leemos detenidamente el texto, podremos comprobar que Pedro, no nos está invitando a ser “inmutables” al dolor o a las “pruebas de fuego”. No está diciendo que no debemos “sorprendernos del fuego de prueba”, sino más bien que no debemos considerar, a esa prueba, como “cosa extraña” o ajena a nuestra realidad cristiana y que esto produzca sorpresa en nosotros. Es decir no debe “sorprendernos… como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo”.

Entender el texto de esta manera nos ofrece una visión más realista de los acontecimientos en la vida del cristiano. La siguiente declaración es una síntesis de la idea expresa en estos versículos y capítulo de 1 Pedro:

Un cristiano es un ser humano, como cualquier otro, que frente a las pruebas se sorprende y sufre, con la única y gran diferencia que éste no la considera extraña (o ajena a su vida), sino que sabe perfectamente el propósito o finalidad que tiene para su vida personal y social. Este conocimiento lo lleva a regocijarse en dichas pruebas”.

Es necesario que comprendamos la clara diferencia entre ser inmutables al dolor y al sufrimiento (realidad antihumana e irreal), y padecer el dolor con sentido y propósito en Cristo Jesús (realidad cristiana).


2. La utilidad personal y social de las pruebas

Siguiendo con el estudio de 1 de Pedro, podemos encontrar más información sobre la naturaleza de las “pruebas” y sus funciones.

En 1 Pedro 1:6-7, leemos:“En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo” (LBLA – destacado nuestro)

Cabe destacar que la aflicción que estaban sufriendo los primeros cristianos se refiere especialmente a la persecución en manos de la autoridad romana. Esta persecución ponía a prueba “vuestra fe” (aspecto personal) para que “sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honra en la revelación de Jesucristo” (testimonio y función social).

Este es el doble aspecto bíblico de las pruebas cristianas.

1. Perfeccionamiento de la fe (vida espiritual personal)
2. Testimonio a otros y alabanza a Dios (aspecto social)



3. Llamados a sufrir haciendo lo bueno

1 Pedro 2:20-21: “Pues ¿qué mérito hay, si cuando pecáis y sois tratados con severidad lo soportáis con paciencia? Pero si cuando hacéis lo bueno sufrís por ello y lo soportáis con paciencia, esto halla gracia con Dios. Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas,” (LBLA – destacado nuestro)

Aquí se nos clarifica, que además, nosotros (los cristianos) fuimos llamados a “sufrir haciendo lo bueno” dado que Cristo dejó ejemplo par que sigamos sus pisadas. Ya no se trata sólo de que sufriremos mientras mantenemos nuestra fe, sino de que “fuimos llamados para ello”. ¿Por qué los cristianos fueron llamados a “sufrir” haciendo lo “bueno”? Por lo que comentamos al principio, porque es el método divino escogido para “probar” (refinar o desarrollar) nuestra fe, honrar a Dios (alabanza y gloria) y dar testimonio a los demás sobre el verdadero Dios (aspecto social).


4. ¿Quién/nes genera/an sufrimiento en el mundo?

1 Pedro 4:3-4: “Porque el tiempo ya pasado os es suficiente para haber hecho lo que agrada a los gentiles, habiendo andado en sensualidad, lujurias, borracheras, orgías, embriagueces y abominables idolatrías. Y en todo esto, se sorprenden de que no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan” (LBLA – destacado nuestro)

Pero ¿de dónde viene el sufrimiento? El primer aspecto que debe quedar claro, desde un punto de vista bíblico, es que el sufrimiento existe porque existe el pecado. Por tanto, si no existiera el pecado, tampoco existiría el sufrimiento, y por consecuencia lógica, tampoco existirían las “pruebas” (dado que no habría nada que “pulir” o “refinar” en los hombres, porque serían perfectos).

Fijaos que en el texto anterior queda explícitamente claro que los que “ultrajan” a los cristianos son los que andan en sensualidad, lujurias, borracheas, orgías, embriagueces e idolatrías, dado que al no verse ACOMPAÑADOS por los cristianos en sus prácticas (y pensamientos) son atacados.

Pero este no es la única, ni principal fuente de sufrimiento humano. En 1 pedro 5:8-11 vemos cómo Satanás también es nuestro adversario, y esta listo para producir sufrimiento, allí donde se lo permitamos.

Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar. Pero resistidle firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, El mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá. A El sea el dominio por los siglos de los siglos. Amén”. (LBLA – destacado nuestro)

Este versículo nos revela varios aspectos del sufrimiento y de las “pruebas” verdaderamente relevantes. Lo exponemos a modo de síntesis para facilitar la comprensión y no explayarnos demasiado.

1. Satanás es nuestro adversario (por tanto intentará que no consigamos hacer lo que Cristo nos envía a hacer)

2. Se nos pide resistencia en la fe. Esto implica que el sufrimiento es prácticamente “inevitable”, no así la caída.

3. Todos los hermanos, en todo el mundo, tienen las “mismas experiencias de sufrimiento” (no somos los únicos, ni sufrimos exclusivamente, o sólo, por nuestros propios pecados). El sufrimiento es parte del “contexto” o “circunstancia” de la vida humana, que incluye y a la vez trasciende mi comportamiento, y que sólo dejará de existir cuando la tierra sea renovada por su Creador.

4. A pesar de que Satanás, y sus seguidores (hombres), son nuestros adversarios, y producen mal y sufrimiento con sus decisiones y pecados, debemos comprender dos aspectos importantes:

a. Dios nos perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá (fijaos que en ningún momento se dice que Dios sea quien envía sufrimiento). Cuando en la Biblia se dice que “Dios prueba al hombre”, no significa que hace un pacto con Satanás, para entre los dos mandarles pruebas, sino que utiliza la realidad del pecado (producto de las decisiones y acciones personales de los hombres, con sus respectivas consecuencias), para transformar ese mal y sufrimiento en gozo y perfeccionamiento de la fe.

b. Nosotros somos en alguna manera “nuestro propio enemigo”, cuando cedemos a la tentación, aceptamos el camino de nuestro adversario y nos aliamos a sus intenciones o caminos por nuestra propia concupiscencia (como veremos en el próximo punto).

Resumiendo, y contestando a la pregunta inicial, el sufrimiento es generado por:

1. Quienes nos ultrajan y persiguen (personas que practican el pecado y se complacen en ello)
2. Satanás y su deseo de destrucción
3. Nuestra concupiscencia y voluntad de separación de Dios.

DIOS NO ENTRA EN ESTA ECUACIÓN (su esencia es contraria a la realidad del sufrimiento y del pecado. Sólo sus enemigos acusarán a Dios como la fuente de sufrimiento humano)


5. Nuestros pecados y consecuencias como generador de sufrimiento

Ya hemos adelantado que también nuestra concupiscencia y pecados personales son generadores de sufrimiento. Veamos esta realidad bíblica explicada por Pablo en Romanos 1:24-31 leemos:

Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; porque cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, que es bendito por los siglos. Amén. Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; estando llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y malicia; colmados de envidia, homicidios, pleitos, engaños y malignidad; son chismosos, detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo, desobedientes a los padres, sin entendimiento, indignos de confianza, sin amor, despiadados” (LBLA – destacado nuestro)

El aspecto bíblico del a realidad del sufrimiento, y la contribución de NUESTROS pecados a esta realidad es innegable. Cuando Pablo dice que “Dios los entregó…” no significa que fue Dios quien generó y creó esa realidad, sino por el contrario, que dado que el hombre cambió la verdad por la mentira sirviendo a ídolos, Dios respetó esa libertad “dejando” (es decir no interviniendo en la voluntad humana) a dichas personas en sus propios pecados (que los versículos en cuestión detallan explícitamente).


6. A modo de conclusión

Finalmente leemos en 1 Pedro 4:14, la finalidad del sufrimiento más trascendente:

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, por ellos El es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” (LBLA – destacado nuestro).

Los cristianos que quieran glorificar a Dios en sus vidas, deben comprender las funciones, características y finalidad del “sufrimiento” (desde el punto de vista bíblico), tomando conciencia de que es una realidad humana universal que Dios, a través de Cristo, transforma en gozo, alabanza, testimonio y perfeccionamiento, sólo por su buena voluntad en cada uno de sus hijos creyentes.

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