Reflexiones Cristianas

3. Isaac y Rebeca: criando rivales

In 2007 3er Trimestre on julio 21 , 2007 at 10:58 am

Una reflexión interesante para analizar esta semana versa sobre la “Omnisciencia divina en relación a la libertad humana”.

Cuando uno lee Génesis 25:23, no puede menos que pensar que Dios ha predestinado el futuro tanto de Esaú como de Jacob.

Y el Señor le dijo: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor” (Gen. 25:23 LBLA)

Esta declaración de Dios puede entenderse básicamente de dos maneras:

1. Dios ¿predestina o predetermina? (debemos comprender la diferencia)
2. Dios es omnisapiente

Analicemos las posibilidades y definamos algunos términos.


1. Dios ¿predestina y/o predetermina?

Bíblicamente debemos entender que Dios PREDESTINA…. para salvación. He aquí los textos:

Romanos 8: 29-30 “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó.”

Efesios 1:5 “nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad,”

Efesios 1:11 “también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad,”

En estos textos es claramente visible como la predestinación divina tiene que ver con el propósito o finalidad del hombre. Dios creó al hombre para que tenga vida eterna, para ser conforme a la imagen de Jesús, como hijos suyos y todo esto según su propio beneplácito y voluntad.


¿Significa esto que TODOS sin excepción seremos salvados? No existe ningún argumento Bíblico (fundamento coherente y sistemático) para llegar a la conclusión de que TODOS sin excepción serán salvados. La salvación es una REALIDAD CONDICIONAL.

Si la salvación no fuera condicional, no tendrían sentido alguno los cientos de textos que hacen referencia a la necesidad de que el ser humano CREA PARA SER SALVO, tal como lo indica Pablo en el siguiente versículo.

Romanos 10:9-10 “que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.

Para comprender esto debemos entender que PREDESTINACIÓN no es lo mismo que PREDETERMINACIÓN. Si bien Dios ha predestinado, ha marcado un rumbo, finalidad o razón de ser para el Hombre (tal como hemos visto en los textos anteriores), NO PREDETERMINA al Hombre para la salvación, sino que respeta la decisión y libertad de cada uno de nosotros para aceptar la predestinación que nos ofrece desde el nacimiento.

La predeterminación, a diferencia de la predestinación, establece y marca todo tipo de comportamiento y resultado antes de que sucedan, por lo tanto, la predeterminación imposibilita cualquier tipo de libertad humana (no así la predestinación como intención sin excepción por parte de Dios para toda la raza humana).

Por tanto podemos concluir que, en materia de salvación del Hombre, Dios nos ha predestinado a todos para salvación (Efesios 1:5), pero NO nos ha predeterminado para que aceptemos ese destino, sino que respeta nuestra decisión y voluntad (Romanos 10:9-10).


Retomando nuestro estudio e historia

Recordemos el versículo que nos ha motivado a realizar esta primera parte del análisis:

Y el Señor le dijo: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor” (Gen. 25:23 LBLA)

Como se puede comprobar, en el versículo en cuestión no se está hablando de la salvación de ninguno de los dos. Por lo tanto, hasta aquí, podemos concluir que este versículo (Génesis 25:23) está fuera del contexto de la predestinación para la salvación, dado que está hablando de una relación entre hombres o naciones. En otras palabras, desde un punto de vista Bíblico, tanto Jacob como Esaú fueron predestinados para salvación (al igual que toda la raza humana) y de la misma manera, no han sido predeterminados para aceptarla en contra de sus propias voluntades. Por tanto, como este versículo no se relaciona con la salvación de ninguno de los dos, el marco teórico-bíblico queda relegado a otra explicación.



2. Dios es Omnisapiente

La otra opción Bíblica, que podría explicar Génesis 25:23, está relacionada con otro atributo o característica divina: la omnisciencia.

La omnisciencia explica Génesis 25:23 sin alterar el libre albedrío del Hombre. El hecho de que Dios conozca todas las cosas, no implica necesariamente una predeterminación en el comportamiento de las personas.

Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos. Aun antes de que haya palabra en mi boca, he aquí, oh SEÑOR, tú ya la sabes toda” Salmos 139:2-4 (LBLA)

Cómo funciona la omnisciencia divina es algo que no nos ha sido revelado. Sin embargo, nos es suficiente entender que el hecho de que Dios conozca anticipadamente lo que sucederá con cada uno de nosotros, incluidos los pensamientos, acciones, relaciones, etc. no está, desde un punto de vista Bíblico, en contradicción u oposición al ejercicio de nuestra voluntad y libre albedrío.


Una historia que debe entenderse conceptualmente

Comprendiendo que Dios nos predestina a todos para salvación, pero que no predetermina el comportamiento o decisiones de las personas, y que en este caso concreto, decide revelar a Rebeca parte de ese conocimiento en relación al “problema” que ella sentía en su vientre (Gen. 25:22), estamos en condiciones de comprender los siguientes aspectos de la historia:

1. Rebeca no supo administrar correctamente ese conocimiento, dado que por saber anticipadamente la relación que tendrían uno con otro, utilizó el engaño (a su marido) y la manipulación (de su hijo) para que las cosas sucedieran como se le había revelado (Génesis 27).
Fijaos bien que Dios en ningún momento le pidió a Rebeca que hiciera algo al respecto, simplemente le explicó y le anticipó parte de lo que sucedería como respuesta a una duda personal, y estrictamente relacionada con la promesa del pacto con Abraham.

2. Cualquiera podría pensar, si no tuviera el contexto anterior, que Dios pasa por alto el engaño y la manipulación de Rebeca, dado que “gracias a ello” Isaac recibe finalmente la primogenitura y bendición. Sin embargo, un estudio más concienzudo nos descubrirá que en realidad Dios cumplió SU PALABRA, A PESAR del comportamiento de Rebeca e incluso del de Isaac mismo, que se prestó al engaño.


Otro tema posibles de reflexión:

Transmisión de errores de generación en generación

Podemos comenzar, tal como lo hace el autor de Escuela Sabática, con las experiencias o sucesos que Isaac y Rebeca han REPETIDO de Abraham y Sara.

1) Isaac reclamó las promesas del pacto que Dios le había hecho a Abraham.
2) Tanto Sara como Rebeca fueron estériles durante un tiempo relativamente largo
3) Ambas familias soportaron disputas acerca de la propiedad de pozos con los habitantes locales.
4) Tanto Abraham como Isaac llevaron a sus familias a países extranjeros para soportar el hambre.
5) Abraham informó a la gente de Gerar que Sara, su mujer, era su hermana. Isaac le dijo a la misma gente, una generación más tarde, que Rebeca, su mujer, era su prima.
6) Ambas familias tuvieron que tratar con la rivalidad entre hermanos.


Reflexión:

Alguno puede verse motivado a pensar que la repetición de actos (sobre todo, los errores) se repiten generación tras generación por una cuestión “genética”. Sin embargo, no podemos deducir esta teoría de la historia de Isaac y Rebeca.

En primer lugar debemos entender que las promesas que Isaac “reclama”, en realidad fueron ofrecidas por Dios a “todas las generaciones después de Abraham”. Por tanto era correcto y legítimo que Isaac “reclamara” dicha promesa. En segundo lugar la esterilidad de Sara y Rebeca son circunstancias (que están fuera del dominio de dichas personas) coincidentes (que nada tiene que ver con sus errores o comportamientos). En tercer lugar, las disputas por los pozos es más una cuestión de los problemas típicos de la época cuando los derechos de propiedad privada eran parte de una ley “natural” (poco legislada), y por tanto un problema para cualquiera que tuviera grandes posesiones. En cuarto lugar, si ambas familias tuvieron que llevar a sus familias a países extranjeros fue porque Dios así lo pidió. En quinto lugar la “mentira” de la parentela familiar de sus bellas esposas, era una estrategia en defensa de sus vidas frente a los malos hábitos y costumbres de la época de desear e incluso matar por tener mujeres ajenas. Sin necesidad de justificar la “media mentira”, deberíamos comprender que esta estrategia, quizá, podía evitar mayores males para la familia. Y por último, en sexto lugar, la rivalidad entre hermanos es más una cuestión de relaciones dentro del propio sena familiar, y nada tiene que ver nuevamente la “genética” en todo esto.

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  1. La confusión en la que se puede incurrir respecto a la diferencia entre predestinación y predeterminación, probablemente responda a una traducción/interpretación de los textos originales inadecuada. La explicación de predeterminación parece retóricamente consistente, pero no la de predestinación. Sin desear ahondar en un debate semántico, resulta razonablemente incompatible el concepto de libertad en un contexto de predestinación. Pero sí es compatible la “predisposición” con la “predeterminación”. Dios predispone al ser humano para un fin y le predetermina un camino para obtenerlo. Bajo este entorno doctrinal es cuando, sin haber nada decidido pero sí todo proyectado, la libertad del individuo encuentra su espacio y adquiere su más amplio sentido: existen una finalidad y un camino para alcanzar dicha finalidad. De ti, y sólo de ti, depende optar al plan de Dios, si bien eres libre para tomar cualquier otro camino.
    A priori los conceptos se asemejan, sin embargo los matices son distintos. Y en ocasiones el matiz es causa de luz o de oscuridad.

  2. […] de tener un hijo que cumpliría la promesa recibida (Ver Abraham y Sara: la fe puesta a prueba e Isaac y Rebeca: criando rivales). Dios debe aclarar, explícitamente, que el “hijo de la promesa” era Isaac, y no […]

  3. […] Para responder a esta pregunta les ofrecemos un análisis general sobre la “predestinación y predeterminación” que hemos realizado hace algún tiempo: PULSE AQUÍ. […]

  4. […] B. Ver el rostro del Orfebre, sólo epígrafe 3 “Domingo: Romanos 8:29″. C. Isaac y Rebeca: Criando rivales, todo el […]

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